El presidente Gustavo Petro presentará este 1 de mayo ante el Senado un proyecto de consulta popular con 12 preguntas clave, en un intento por consolidar respaldo ciudadano a sus reformas sociales. Sin embargo, la iniciativa ha encendido el debate político y jurídico en el país.
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¿Consulta por el cambio o interés de poder?
Mientras desde el Gobierno se defiende la propuesta como un acto democrático, algunos sectores la consideran una estrategia con fines electorales encubiertos.
El politólogo Pablo Milanese, de la Universidad Icesi, advierte que esta herramienta podría
“inducir respuestas favorables al Gobierno en un contexto de movilización ciudadana. que ya se gesta con la creación de comités promotores”.
Además, señala que la abstención estratégica podría convertirse en una jugada clave para sectores opositores, al buscar que la consulta no alcance el umbral requerido para ser vinculante.
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¿Reformas sin consenso técnico ni responsabilidad fiscal?
Felipe Jaramillo, politólogo de la Universidad Javeriana, cuestiona la necesidad de una consulta popular para asuntos como la reforma labora.
“Las preguntas no plantean transformaciones estructurales. Es un camino que debería construirse con consenso técnico y fiscal”, afirmó.
En contraste, movimientos sociales y sindicales han anunciado que acompañarán al presidente el 1 de mayo, en el Día del Trabajo. Para respaldar la radicación del proyecto ante el Congreso.
“No lo paga Petro, lo pagan los empresarios colombianos que ya enfrentan un entorno económico desafiante”, afirmó.
Desde el Nuevo Liberalismo, su director Juan Manuel Galán fue más allá:
“Es un gasto de un billón de pesos que podría evitarse si se continúa la discusión de las reformas en el Congreso. Todo apunta a un interés por buscar la reelección presidencial”.
Expresó
La iniciativa presidencial deberá pasar primero por el Congreso, que es la corporación encargada de aprobar o rechazar la convocatoria ciudadana.
Aún no se conocen los textos exactos de las preguntas, pero ya hay expectativa sobre su redacción y capacidad real de transformación.
Por ahora, el país se prepara para una jornada marcada por la movilización, la polarización y el debate sobre los límites del poder ejecutivo.
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