En los últimos días la escalada de violencia ha sacudido al suroccidente del país, este es el balance de lo sucedido.
Se conoció que en la madrugada de este lunes un nuevo atentado en la vía que comunica a Cali con Dagua, en el sector del Limonar, encendió las alertas de las autoridades.
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En ese sentido, el saldo ante el último atentado en el municipio de Dagua, deja tres vehículos incinerados, presencia de hombres armados y temor entre la comunidad
De acuerdo con la información preliminar, a la altura del KM 45 en el sector, El Limonar, hombres armados interceptaron varios vehículos y los incineraron en plena vía.
En respuesta a estos hechos, las autoridades anunciaron el fortalecimiento de la seguridad con más de 150 uniformados.
“Se ha fortalecido la presencia operativa, mediante un dispositivo de más de 150 hombres y mujeres, tecnología de punta y acciones coordinadas para proteger la ciudadanía” afirmó el Comandante Policía Valle(e) Pedro Pablo Astaíza.
De igual manera, horas antes de este nuevo hecho, en Buga se desarrolló un consejo de seguridad con 38 alcaldes del valle.
En dicho encuentro, se anunció una inversión cercana a los 120 mil millones de pesos para reforzar la seguridad en el departamento.
“Hemos podido socializar dos inversiones muy importantes, la inversión más importante que se ha hecho en seguridad con la tasa de seguridad, que es las comunicaciones para Cali y para el resto del departamento” expresó Dilian Francisca Toro, Gobernadora del Valle.
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Autoridades refuerzan medidas mientras crecen las advertencias
Entre tanto, la alcaldesa de Dagua hizo un llamado urgente para reforzar la presencia institucional en la zona, además de anunció la instalación de equipos de vigilancia en la zona.
“Hoy nos informan que para Dagua vienen 30 cámaras de seguridad” Karol Villarejo, alcaldesa de Dagua.
Por su parte, en Cali, un objeto sospechoso cerca de la cárcel de Villanueva obligó a la intervención de equipos antiexplosivos, amenaza que fue descartada.
Sin embargo, expertos advierten que estos hechos no son aislados, sino parte de una estrategia de presión de grupos armados para mantener el control de corredores estratégicos.
“Esto no es propio de un actor debilitado. Lo que estamos viendo es una estructura armada ilegal que mantiene un mando unificado, una capacidad operativa sostenida y un control por segmentos muy importantes del territorio. En términos un poquito más técnicos, estamos ante una disputa por la soberanía en la práctica” afirmó Alvaro benedetti, consultor internacional.
Reacciones políticas
Desde el gobierno nacional también hubo pronunciamiento. El presidente pidió investigar el origen de los explosivos utilizados en recientes atentados en el suroccidente sin descartar conexiones internacionales.
“Y ojalá mirar el de Cajibío concretamente, pero en general los explosivos que le llegan a los frentes del Cauca de la Junta del narcotráfico vienen de Ecuador”, ´Presidente Gustavo Petro.
Desde el Congreso se cuestionó la respuesta del gobierno frente a la crisis de orden público que deja muertos y terror en la región.
“Es la primera vez en décadas que un presidente de la República no viene al territorio a tratar de controlar lo que ha sucedido en materia de orden público o por lo menos mandar un mensaje de esperanza a la población”, Carlos motos, senador de Cambio radical.
Marchas por la paz en el Cauca
En el Cauca se desarrollan movilizaciones para rechazar los atentados de la última semana que dejan al menos 21 muertos y más de 50 heridos.
Una violencia que, según analistas, se sostiene en la falta de control territorial efectivo y respuesta oportuna del Estado.
“La combinación de negociación parcial, ceses imperfectos y la presión militar intermitente generó un espacio que varios grupos aprovecharon en todo el país para expandir y fortalecerse” indicó Álvaro benedetti, consultor internacional.
Asimismo, de acuerdo al balance de las autoridades ya van más de 30 atentados y la escalada de violencia ocurre en el marco de la primera vuelta presidencial del próximo 31 de mayo.
“No veo una guerra abierta, sino una estrategia de desgaste y sin una política coordinada que combine control territorial sostenido. Inteligencia y gestión institucional, el riesgo de que estos ciclos se repitan cada vez con mayor costo social y político es muy alto” señaló Álvaro benedetti, consultor internacional.
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