Con la llegada del segundo mandato de Donald Trump el próximo 20 de enero de 2025, la política de drogas vuelve a situarse como un tema central en la relación entre Colombia y Estados Unidos.
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Es por esto, que el canciller colombiano, Luis Gilberto Murillo, afirmó en un acto gubernamental que, si bien existen diferencias en cómo ambos gobiernos abordan esta problemática, es fundamental encontrar un terreno común para enfrentar los desafíos que plantea el narcotráfico.
Además, Murillo expresó que este tema será prioritario en la agenda bilateral, destacando que la relación entre Colombia y EE.UU. va más allá de los ciclos políticos y que ambos países comparten una alianza estratégica de más de 200 años.
En este sentido, el canciller enfatizó la importancia de sostener un diálogo basado en los intereses mutuos, donde se prioricen los puntos de convergencia.
Cifras alarmantes y enfoques diferentes
El desafío que enfrenta Colombia no es menor. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) informó que en 2023 los cultivos de coca en el país crecieron un 10 %, alcanzando las 253.000 hectáreas, y la producción de cocaína subió un 53 %, registrando un total de 2.664 toneladas.
Estas cifras no solo reflejan el incremento de los cultivos, sino también la creciente presión sobre Colombia y sus relaciones diplomáticas en temas de lucha contra el narcotráfico.
Por su parte, María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), señaló que, aunque tanto el presidente Gustavo Petro como Donald Trump comparten el objetivo de reducir estos cultivos, sus visiones sobre cómo lograrlo son divergentes.
Mientras Trump podría implementar políticas coercitivas y de presión, el gobierno colombiano busca un enfoque integral que contemple aspectos sociales y económicos.
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El comercio y la migración: temas adicionales en la agenda bilateral
Además de la política de drogas, la reelección de Trump podría traer otros desafíos y oportunidades en las áreas de comercio y migración.
Claudia Lacouture indicó que el enfoque de “Estados Unidos Primero” podría traducirse en un aumento del proteccionismo y la imposición de aranceles, lo que afectaría a las exportaciones colombianas.
No obstante, también existe la posibilidad de que Colombia se fortalezca como socio estratégico en la región, especialmente si Trump decide robustecer alianzas con países aliados.
En el ámbito migratorio, Trump ha expresado su intención de intensificar las políticas de control, lo cual podría tener repercusiones para Colombia.
Lacouture mencionó que el país andino deberá prepararse para enfrentar estos retos mediante estrategias de cooperación que permitan gestionar el impacto en las comunidades afectadas y proponer soluciones conjuntas con Estados Unidos.
Un llamado a la cooperación en tiempos de cambio
En este contexto, el gobierno colombiano continúa abogando por un diálogo entre el sur y el norte global, tal como lo destacó el canciller Murillo.
La relación entre Colombia y Estados Unidos, en su opinión, debe basarse en la prosperidad compartida y en la búsqueda de puntos comunes, poniendo énfasis en las oportunidades que ofrecen la colaboración y el respeto mutuo.
Para ambos países, este nuevo capítulo representa no solo un desafío diplomático, sino también una oportunidad de fortalecer una relación que trasciende las coyunturas políticas y responde a una historia de cooperación.
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