Lunes, Septiembre 16 2019

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Colombia: país de mega shows

No es justo arrebatarle a la gente su medio de supervivencia sin al mismo tiempo ofrecerle alternativas viables para su bienestar.

Colombia: país de mega shows
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

Y ojalá estuviera hablando de conciertos, teatro y otras expresiones artísticas de gran formato. Pero no. La verdad es que de cualquier cosa se hace un magno espectáculo público, un derroche de indignación o un desfile de lamentaciones y en quince días nadie se acuerda de los motivos. Todos los días hay una razón nueva para hacer memes, comentarios, burlas o manifestar expresiones de apoyo o desagrado.

Hace un mes todo el país se volcó en defensa de la policía por causa del atentado a la Escuela de Cadetes General Santander. Hoy son de nuevo los personajes más odiados de la patria por los abusos justificados por la ley que reglamenta el buen uso del espacio público.

¿Y la manzana de la discordia? No es ninguna manzana. Es nada menos que una empanada. Una pieza culinaria crocante y humeante que con los años se ha convertido en expresión cultural del pueblo, delicia gastronómica y tradición de esquina.

Si bien es cierto que la policía está encargada de mantener el orden civil y que dentro del nuevo código se establece una multa (a mi modo de ver, bastante exagerada) por promover el mal uso del espacio público, también hay que considerar que la gente que ejerce su comercio en las aceras, lo hace porque a lo mejor –y en la mayoría de los casos- no tiene otro lugar dónde ubicarse que esté al alcance de sus posibilidades económicas.

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Al mismo tiempo, a la gente que compra la empanada le están vulnerando muchas veces su derecho a almorzar, pues el sueldo de algunos a duras penas alcanza para comprar el mencionado manjar y una gaseosa para acallar el hambre del medio día.

No es justo arrebatarle a la gente su medio de supervivencia sin al mismo tiempo ofrecerle alternativas viables para su bienestar. La cacería de brujas en la que se ha convertido la persecución de quien vende o compra lo que sea en la calle, va rayando en lo ridículo. La policía tiene otras miles de tareas que no cumple a cabalidad.

Se me ocurre que para que no ocupen el sacrosanto territorio de la acera urbana, deberían acomodar a todos los vendedores ambulantes en un cerco diplomático, en defensa del santo pecado empanadístico que muchos hemos cometido alguna vez.

Para citar otro ejemplo de mega show del que nadie se acordará en 2 semanas: un tema que causó múltiples reacciones: La chaqueta de doña Maria Juliana de Duque. Es increíble que la gente siga fijándose en cosas tan superficiales, cuando la señora Primera Dama está más preparada que un yogurt y no tiene la culpa de que la vistan y la asesoren sus peores enemigos. Fijémonos mejor en lo que está haciendo su señor esposo y dejemos a un lado los asuntos de “alta costura”.

A mí por lo pronto me parecen mucho más importantes asuntos que no tienen suficiente revuelo como para generar cambios drásticos: la tala indiscriminada de árboles en Bogotá y la alerta naranja de polución. La propuesta de ley que quiere aprobar y promover el uso de armas en manos de civiles. El hecho de que un joven talentoso que recién empezaba a cumplir sus sueños haya sido como muchos a diario, víctima de una bala perdida. El maltrato animal. La destrucción de los ecosistemas. La autorización del fracking. La violencia que regresó a los campos. La posibilidad de que tropas de U.S.A aterricen en suelo patrio. Las ínfulas guerreristas Nicolás el vecino chiflado y su amigo ruso. Odebrecht. HidroItuango y la catástrofe ambiental que ocasionó (y que puede derivar en un desastre mayúsculo si algún inconveniente repentino se presenta. La tremenda migración de venezolanos que buscan un futuro mejor en un país que ya está lleno de problemas. El hambre que azota a la población vulnerable en lugares remotos como la Guajira. La corrupción en las EPS. La condición económica y el descuido social de las condiciones mentales que llevan a la desesperación extrema a mujeres como la madre que se lanzó con su hijo desde un puente en Ibagué. Todo eso sí que preocupa y la lista es más larga.

Una amiga muy apreciada dice siempre que Colombia es un stand up comedy. Yo diría mejor que es un sit down tragedy. Pero el hecho de que siempre que pase algo relevante o no, habrá mega show… está garantizado. Lo habrá.

¡Una ronda de empanadas para todos los que estamos en este circo democrático!

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Acerca del Autor

Diana Serna

Hija de periodista y madre con mucho talento musical. Estudié Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Occidente. Soy Adicta al cine y la tecnología. A los siete años, un locutor me sugirió dedicarme a otra cosa porque cantaba muy “pasito”. Efecto: he cantado con algunos de los más grandes y tengo una mención de Grammy Americano en la pared. El nuevo reto es este blog. Imposible no existe. Solo hay gente incapaz.

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