Jueves, Junio 21 2018

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Colombia goleó a Japón y se clasificó invicta a octavos

Con goles de Juan Guillermo Cuadrado de tiro penal (Min. 17), de Jackson Martínez en dos ocasiones (Min. 55 y 82) y una pintura de James Rodríguez (Min. 90), Colombia superó a Japón, que sobre el final del primer tiempo (Min. 45+ 1) logró el gol que para ese momento era el uno por uno …

Colombia goleó a Japón y se clasificó invicta a octavos

Con goles de Juan Guillermo Cuadrado de tiro penal (Min. 17), de Jackson Martínez en dos ocasiones (Min. 55 y 82) y una pintura de James Rodríguez (Min. 90), Colombia superó a Japón, que sobre el final del primer tiempo (Min. 45+ 1) logró el gol que para ese momento era el uno por uno en la pizarra.

Colombia con la tranquilidad de la clasificación a cuestas, inició su tercer juego en la fase de grupos enfrentando a Japón en Cuiabá, afianzando a los 8 hombres que por primera vez hacían parte del once titular.

Pékerman que le dio continuidad a Ospina bajo los tres palos, dispuso tres variantes en la zona posterior: Santiago Arias por derecha y los centrales Carlos Valdes y Eder Álvarez Balanta acompañaron a Pablo Armero.

En el sector medio, los hombres de contención fueron Freddy Guarín y Alexander Mejía, mientras que la tarea de generación de fútbol quedó en los botines de Juan Fernando Quintero y Juan Guillermo Cuadrado.

En zona atacante, Jackson Martínez y Adrián Ramos recibieron el voto de confianza del estratega argentino.

En el minuto 16, Colombia que tan solo había llegado una vez sobre predios del arquero japonés en el minuto 4, y que hasta ese momento era dominado por los nipones, cambió la historia del apremiante inicio, luego de una falta en el área sobre Adrián Ramos, sancionada correctamente por el central.

Al cobro desde los once pasos, Juan Guillermo Cuadrado, arquero hacia la derecha, el destino del balón: el centro del pórtico y al fondo de las piolas para el grito: gol de Colombia! El mismo que sirvió para desatorar 47 millones de gargantas habidas del sexto tanto cafetero en Brasil 2014.

Pero romper el "Celofán" no fue sinónimo de dominio para Colombia. Japón continuó ejerciendo el control de las acciones. Posesión del esférico y un dominio que tuvo sobre el minuto 25 una intervención providencial de Ospina, que debió exigirse a fondo tras un cierre deficiente Álvarez Balanta que permitió un disparo rasante que al final se fue al tiro de esquina.

Colombia perdía fácil el balón, se jugaba en sus predios con el agravante de no ser dueña de ninguno de los rebotes que quedaban en su área, e intentaba sacudirse con jugadas esporádicas que insinuaban peligro pero que no eran bien concluidas por sus hombres. 

Sobre los 32 minutos un tiro libre sobre la media luna a favor de Japón pasó "besando" el vertical de la mano derecha de Ospina.

Colombia no jugaba bien, era imprecisa en la entrega del balón y hombres como Quintero no mostraban el temple para "echarse" el equipo al hombro.

Okubo, a espaldas de Valdes, sobre los 35 minutos empalmó, tras un centro por la zona de Armero una "Chilena" que afortunadamente para los intereses colombianos el balón salió desviado.

En el minuto 46 de la primera mitad en un contragolpe, Japón tomó mal parado a Colombia. La incursión de nuevo por la zona de Pablo Armero que no cortó el circuito nipon y permitió un centro que fue cabeceado por Okazaki, con una deficiente marcación del central Carlos Valdés, el eaferico tomó camino hacia la cabaña de Ospina que pese al esfuerzo, nada pudo hacer para evitar la paridad asiática.

Para el complemento, Pékerman, conocedor de su recurso humano y de sus posibilidades, dejó en el vestuario al juvenil Juan Fernando Quintero y envíó a la cancha a James Rodríguez e hizo lo propio con Carbonero en sustitución de Cuadrado.

De inmediato se vio una Colombia diferente. Determinación para ir al frente y mayor orden en el sector medio, favorecieron el accionar cafetero.

En 55 minutos Colombia volvió a ser Colombia, esa que con fútbol y un líder innato como James Rodríguez que dirige su orquesta y también interpreta los instrumentos como sapiencia, tuvo luego de un pase del 10 colombiano que se la dejó servido el balón en los pies de Jackson Martínez, como en los viejos tiempos del Porto de Portugal, quien decretó la segunda conquista nacional, con una definición certera, diáfana, de esas que tienen la frialdad del goleador.

El dos por uno causó en el marcador de nuevo causó la reacción japonesa que urgía de la victoria para no morir en el intento.

Rapidez, anticipo y precisión en Japón contrastaban por momentos con la  la defensa colombiana a la que le costaba evitar centros y luego controlar los rápidos movimientos de los mediocampistas y atacantes asiáticos.

Pero la Colombia del segundo tiempo estaba para escribir una historia muy distinta a la de la primera parte.

El equipo de Pékerman, como  fue recurrente en los juegos ante Grecia y Costa de Marfil, tuvo menos la pelota que sus oponentes, pero qué daño le hizo a sus rivales cada vez que la tuvo.

En el minuto 83 una combinación excelsa de buen fútbol y café servido de nuevo por James Rodríguez para que 'Cha Cha Chá' Martínez aumentara la diferencia, en una jugada en la que metió el freno en el área, enganchó y definió como los grandes para el tres por uno.

Ese gol, el segundo en la cuenta personal de Jackson, fue razón suficiente para festejar de lleno un invicto, además de ser la primera vez que un equipo colombiano ganaba tres juegos consecutivos en un mundial y para una de esas del alma, sellado con un abrazo entre Pékerman y Farid Mondragón, y que representaba el ingreso del meta vallecaucano a la cancha y convertirse en el jugador más longevo, 43 años y 3 días, jugando en un mundial de fútbol y en el tercer colombiano en disputar partidos en tres mundiales, al lado de los históricos Freddy Rincón y Carlos 'El Pibe' Valderrama.

Pero faltaba un récord más por contar en estos 90 minutos ante Japón. Claro, estaba en los botines, en la genialidad, en la magia y calidad pura colombiana de James Rodríguez. Tras un contragolpe letal, en dos enganches en el área y una definición propias de un maestro, la mandó por cuarta vez al fondo de la red, lo que le valió convertirse en el único jugador en la historia de fútbol colombiano en marcar en tres partidos de forma consecutiva.

Y hasta el propio Mondragón tuvo el chance para demostrar que no estaba en la nómina por cuestiones de experiencia únicamente y con sus pies a segundos del final logró sacar una pelota con destino de gol.

Un cuatro por uno contundente, que dejó a una Colombia líder indiscutible del Grupo C, con nueve puntos de nueve posibles, nueve goles a favor y solo dos en contra, siendo además, el segundo equipo más goleador hasta el momento del Mundial, detrás de Holanda, que ha convertido 10 tantos en primera ronda.

Colombia enfrentará en octavos de final a Uruguay en el mítico estadio del Maracaná, el próximo sábado 28 de junio.

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