Jueves, Julio 16 2020

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El Chontaduro, la vereda que no pertenece a ningún municipio

La vereda El Chontaduro ubicada en zona rural de Jamundí, es habitada por 800 personas, en su mayoría desplazadas, quienes viven con una gran incertidumbre, pues residen en terrenos que son motivo de líos jurídicos entre la administración municipal y los propietarios legales de los terrenos.

Hace aproximadamente 12 años, un grupo de personas desplazadas de diferentes departamentos de Colombia como el Cauca, Nariño, Putumayo, Sucre entre otros, se vieron en la obligación de salir de sus hogares, debido al conflicto armado que se vive hace más de medio siglo en Colombia.

Familias enteras huyeron sin algo más que algunas prendas de ropa en búsqueda de un nuevo hogar.  María Ordoñez fue una de esas primeras mujeres que llegó a un terreno no habitado en aquel entonces al cual le decían Chontaduro. Este lugar se establece en el mapa como zona rural de Jamundí.

Con lo que estas personas no contaban, era el hecho de que los terrenos de los cuales se habían apropiado, tenían dueños legítimos, la familia Abadía, propietarios de una gran parte de alto chontaduro y la familia Borrero, de la carretera que comunica a Jamundí con el asentamiento, la cual está dentro de una Hacienda llamada Quesadas.

En aquella época, la zona de alto Chontaduro era utilizada para la minería ilegal y en parte, a eso se debe el hecho de que allí el agua no es potable, pues era una zona sumamente contaminada. Como estas familias no tenían a donde ir, decidieron asentarse en ese lugar, hacer sus propias viviendas con lo que tuvieran a la mano y forjar su propia comunidad, aunque tenían claro que lo que hacían no era legal, eran conscientes de que tampoco tenían otra opción.

Al iniciar la invasión, llegaron los problemas ya que por una parte, los individuos que se dedicaban a las prácticas ilegales no deseaban que ellos estuvieran allí y tampoco los dueños de estos terrenos. 

Fue por eso que a los pocos meses de llegar a este sitio, las casas fueron quemadas y destruidas. Hasta el día de hoy se desconoce quiénes provocaron este hecho. Sin embargo, esto no fue suficiente para hacer que estas familias abandonaran Chontaduro, reconstruyeron sus casas y afirmaron sus intenciones de quedarse viviendo allí.

En el año 2012 la alcaldía de Jamundí, por medio de un decreto reconoció a Chontaduro como vereda y dejó de ser una invasión. Según María Ordoñez, quien se convirtió en la presidenta de la junta de acción comunal de Chontaduro las tierras eran inservibles por la minería ilegal: “esto no servía para nada, nosotros nos hemos dado a la tarea de construir las viviendas, de aprender a hacer abonos orgánicos y de hacer que esta tierra sea productiva” afirmó la mujer, mientras señalaba unas gallinas y una pequeña huerta que es de su propiedad y de su familia.

Al día de hoy, en aquel lugar  se encuentran ubicadas más de 800 personas, cuenta con un colegio que tiene dos salones, donde 60 niños reciben clase a diario y un puesto de salud que se está construyendo con la ayuda de los voluntarios de Techo, una ONG, la cual está presente en toda latinoamérica y se enfoca en construir viviendas para personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Esta organización ha construido más de 50 casas en Chontaduro.

No obstante, los líos por estos terrenos nunca han cesado y lo que es peor, las autoridades competentes no hacen nada para re ubicar a estas personas o tratar de regularizar los terrenos. Javier Sardis, Secretario de gobierno de Jamundí, no da declaraciones sobre Chontaduro porque afirma que el gobierno sabe si este sector pertenece a Cali o a Jamundí. La pregunta es ¿Cómo es esto posible si la alcaldía de Jamundí firmó el decreto para convertir a Chontaduro en vereda?  ¿Si el gobierno no sabe a dónde pertenece Chontaduro entonces quién sabe?

Por otra parte, Euclides Campo, líder de la guardia campesina, afirma que tuvieron que alzar sus bastones y marchar para lograr que sus derechos fueran reivindicados, pues en varias ocasiones los dueños de la Hacienda Quesadas taparon el camino que comunica a Jamundí con Chontaduro, ya que no les gustaba ver a estas personas pasar por allí. Incluso en 2018 hubo varias protestas que terminaron en la toma de la alcaldía de Jamundí por parte de los habitantes de esta vereda.

Hernando Morales, quien es el abogado de la familia Borrero, dice que siempre quisieron llegar a acuerdos por las buenas, pero que actualmente los residentes de Chontaduro aunque utilizan el paso de la vía de la Hacienda Quesadas, legalmente tienen prohibido el paso. 

Morales es enfático en que estas personas merecen una solución a la situación que viven: “Eso es un problema del municipio de Jamundí que tiene que resolver el alcalde de Cali, porque quien debe comprar esos predios es la alcaldía de Cali y a la alcaldía de Cali no le interesa solucionarle un problema a gente de Jamundí”.

Este es un lío jurídico, con mucha tela para cortar, ya que por una parte todos tenemos derecho a una vivienda digna y a los servicios básicos, con los cuales no cuentan estas personas. Hay que tener presente, que allí viven niños y ancianos y el deber del estado es velar por el bienestar de todos, pero ¿qué hacer cuando el mismo gobierno no da respuestas?  No regularizan terrenos, no los compran a los dueños legítimos, ni tienen intenciones de re ubicar a quienes viven en Chontaduro, pero tampoco de mejorar las condiciones de vida y de salubridad de esta población. 

Cabe resaltar que ya han pasado más de diez años desde que estas personas están allí, por lo tanto, según la ley colombiana se puede realizar una inscripción de posesión del terreno, pero como nadie sabe si esta zona es Jamundí o Cali, poco pueden hacer las personas que están viviendo en este lugar. El destino de Chontaduro y sus habitantes es bastante incierto, pero si algo queda claro con esta situación es que los gobiernos municipales se tiran la pelota entre ellos y nadie se hace responsable de lo que sucede allí. 

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