La caída de un árbol de ficus de más de 15 metros de altura y entre 5 y 6 toneladas de peso generó una emergencia en el barrio Santa Mónica, al norte de Cali. El incidente ocurrió tras un aguacero que, acompañado de fuertes vientos, provocó el colapso del árbol sobre el techo de una vivienda y la caída de dos postes de energía en la zona.
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Ante la magnitud de la emergencia, se desplegó un operativo liderado por la cuadrilla de mantenimiento arbóreo del DAGMA, con el apoyo de Emcali y la Secretaría de Movilidad. Samir Castillo, líder de la cuadrilla, destacó la complejidad del procedimiento:
“Se sostuvo la estructura del árbol con una grúa para evitar que siguiera recostado sobre el techo y minimizar el impacto. Luego, nuestros operarios fueron troceándolo con motosierras de manera controlada”.
Explicó
El proceso tomó más de siete horas, durante las cuales los operarios cortaron el tronco en secciones mientras la grúa lo mantenía suspendido.
Consecuencias y llamado a la prevención
El incidente afectó la infraestructura eléctrica del sector, dejando sin servicio a varios residentes mientras Emcali realizaba las reparaciones. Además, pone en evidencia un problema recurrente en la ciudad: la vulnerabilidad de árboles no nativos, como el ficus, ante fenómenos climáticos extremos.
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“Estas especies fueron sembradas hace décadas sin considerar su impacto a largo plazo. Ahora, con los cambios en el clima, se han convertido en un riesgo para la comunidad”.
Advirtió Castillo.
Las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía para reportar árboles en riesgo y continuar con la siembra de especies adecuadas para el entorno urbano.
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