Durante años, varias fuentes emblemáticas de Cali fueron punto de encuentro, escenario de fotografías familiares y parte del paisaje urbano que acompañó la vida de generaciones. Hoy, esos monumentos que alguna vez representaron orgullo ciudadano muestran signos de deterioro y claman atención.
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Lo que antes era agua en movimiento, reflejo de luces y espacios para compartir, en muchos casos se ha convertido en agua estancada, residuos acumulados y estructuras deterioradas.
En la fuente de la Loma de la Cruz, ubicada en uno de los sectores tradicionales de la ciudad, el agua permanece estancada y de color oscuro.
Muy cerca, en el icónico Parque de las Banderas, la situación también genera preocupación. Allí la fuente presenta residuos flotando y señales de falta de mantenimiento. Según explicó la Alcaldía, su encendido se realiza de manera intermitente.
La situación se repite en la fuente del Monumento a la Infancia, un espacio que durante años fue símbolo de memoria y encuentro familiar. Hoy la estructura luce envejecida, con manchas, suciedad acumulada y presencia de desechos en su interior.
En la conocida fuente “Miami”, las condiciones son similares: agua turbia, tierra acumulada y señales visibles de descuido, además de la ocupación del lugar por habitantes de calle.
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Conversamos con Julián Arteaga, subsecretario de Patrimonio e Infraestructura de Cali, quien reconoció los retos que enfrenta la ciudad en materia de conservación de bienes públicos.
"Nosotros, como ciudad, hemos vivido situaciones complejas relacionadas con problemáticas sociales, algunas de ellas vinculadas con la presencia de habitantes en situación de calle y con temas de seguridad. Estas circunstancias también terminan afectando las condiciones de mantenimiento y el cuidado de estos espacios."
Expresó Julián Arteaga, subsecretario de Patrimonio e Infraestructura de Cali.
Asimismo, reconoció que desde la Alcaldía estos espacios deberían ser intervenidos cada 45 días; sin embargo, en muchos casos la intervención se realiza casi dos veces por mes. Esto se debe a que cada vez que se lleva a cabo la limpieza es necesario retirar el agua, desecharla y colocar agua nueva. Este proceso requiere recolectar y utilizar una gran cantidad de agua según el funcionario.
Por su parte, el arquitecto Víctor Martínez explicó que las fuentes no son solo elementos decorativos, sino que también hacen parte del paisaje cultural y del patrimonio urbano de la ciudad.
“Hay que proponer medidas como la creación de una curaduría a cargo de especialistas que trascienda los cambios de gobierno, contar con un presupuesto bien sustentado y garantizar la participación de la ciudadanía”.
Señaló el arquitecto Víctor Martínez.
Las fuentes de Cali deterioradas: Foco de preocupación
Algunos ciudadanos coinciden en la preocupación por el estado actual de estos espacios. Muchos recuerdan cuando estas fuentes eran puntos de encuentro y orgullo para la ciudad. Hoy, aseguran, generan tristeza e incluso desconfianza.
"Es descuido de la parte gubernamental de la ciudad. Falta control y mejor vigilancia en el sentido de tener limpios estos lugares, mayor aseo, estar más pendiente de la zona, con las autoridades competentes".
Expresó un ciudadano de la ciudad de Cali.
El deterioro no solo impacta la estética del espacio público. El agua acumulada y sin tratamiento puede convertirse en foco de proliferación de mosquitos, lo que representa una preocupación que va más allá de lo visual y toca también la salud y el bienestar de la comunidad.
Las fuentes, sin embargo, siguen ahí. Permanecen como parte de la historia, del paisaje y de la memoria colectiva de Cali. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuándo volverán a recuperar el brillo y el movimiento que alguna vez las convirtió en símbolo de vida para la ciudad?
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