Ayer fue un día de luto y de dolor para la capital del Valle del Cauca. Dos fuertes explosiones sacudieron la tranquilidad de Cali y dejaron como saldo seis personas fallecidas, 72 heridas y graves daños materiales en la zona aledaña a la Base Aérea Marco Fidel Suárez.
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El primer estallido ocurrió hacia las 2:50 p.m. de la tarde y afectó directamente a quienes transitaban en moto, así como a un taxista que perdió la vida de manera inmediata. Minutos después, un segundo artefacto fue detonado, desatando el pánico entre los vecinos y transeúntes que se encontraban en el sector.
En medio del caos, algunos ciudadanos persiguieron y lograron la captura de uno de los presuntos responsables. De forma casi inmediata llegaron las ambulancias para atender la emergencia y trasladar a los heridos a distintos centros asistenciales. Según el último reporte, al menos ocho personas permanecen en estado crítico.
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Impacto económico y social tras las explosiones
Además de las víctimas mortales y los heridos, la explosión golpeó fuertemente la economía del sector. En un radio de cinco cuadras, cerca de 70 locales comerciales y viviendas resultaron con daños estructurales: vidrios destrozados, techos colapsados y muros agrietados.
Hoy, la zona se muestra desolada. Vidrios esparcidos en el suelo, fachadas destruidas y un silencio que contrasta con el estruendo de la tarde anterior son el reflejo de una ciudad que intenta recomponerse. A pesar del miedo y el dolor, la comunidad caleña ha enviado un mensaje de resistencia y unidad frente a la tragedia.
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