Paula Ferro, conocida por su trabajo como especialista en conflicto-hombre-fauna, decidió ir a Francia a realizar una maestría en Antropología. Con un amor por la relación entre especies, decidió transformar no solo su vida, sino, la de algunas mujeres de África.
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"En el Museo de Historia Natural de París me invitaron a Mozambique para hacer una pasantía de cuatro meses, me enamoré de este lugar y me quedé. Ya son 18 años".
Mencionó
En exclusiva para 90 Minutos, contó su experiencia en el trabajo social de las comunidades africanas.
Periodista: ¿Cómo fueron los primeros acercamientos con la cultura y tradiciones de estas comunidades?
Según Paula Ferro, la reserva especial de Niasa, donde ha trabajado durante largos años, es dos veces más grande que el departamento del Valle del Cauca. Además, viven en este lugar de 60.000 personas de los Yao, Macua, Maconde y también de los pueblos Suaheli, provenientes del norte de Tanzania.
"Nos hemos dado cuenta del conflicto que existe entre las comunidades y los animales. En el área de conservación tenemos comunidades que viven dentro de áreas donde viven elefantes, leones, hipopótamos, cocodrilos y las comunidades se sienten en peligro por estar rodeadas de todos estos animales".
*¿En qué radica el temor de estas comunidades hacia estas animales?
"Las comunidades siempre han tenido animales salvajes alrededor, pero como las comunidades han crecido y además a estos animales les gusta comer lo mismo que a las personas, hace que el conflicto sea mucho mayor. Por vivir dentro de un área protegida significa que tenemos que proteger estos animales y las comunidades no entienden el porqué tenemos que proteger un elefante en vez de una persona".
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*¿Cómo ha sido convivir con estas comunidades?
"Cuando vi las primeras comunidades, me observaron demasiado, pues no veían a una mujer hacía mucho tiempo. Además, me tocaban el cabello y no entendían lo que yo estaba haciendo allá".
"Poco a poco comencé a tener una relación muy bonita con la comunidad, con los niños, con las mujeres y llevó 18 años viviendo con esta con estas personas. Me han abierto sus hogares, su corazón y yo también a través del proyecto les he compartido también el amor hacia los animales a través de algo que viene de Latinoamérica que es el Crochet".
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