Sábado, Agosto 18 2018

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Bonus: La Feria de Cali es mucho más que pan y circo

Guardo un grato recuerdo del Hospital Universitario del Valle porque médicos especialistas salvaron la vida de mi padre y a uno de mis hermanos, años atrás. En ambos casos jugaron a favor la sapiencia de los galenos y la atención hospitalaria. Desde ese entonces comprendí la importancia que tiene el HUV, y por eso me …

Bonus: La Feria de Cali es  mucho más que pan y circo

Guardo un grato recuerdo del Hospital Universitario del Valle porque médicos especialistas salvaron la vida de mi padre y a uno de mis hermanos, años atrás. En ambos casos jugaron a favor la sapiencia de los galenos y la atención hospitalaria.

Desde ese entonces comprendí la importancia que tiene el HUV, y por eso me duele la ruina en que hoy se encuentra, fruto de malas administraciones, pero sobre todo de la corrupción y el clientelismo.

Al HUV se lo han robado durante años. Y durante años ha tenido pésimas y erráticas administraciones. Por esta razón no puede endilgarse al gobernador UBEIMAR DELGADO toda la responsabilidad. También la tienen otros mandatarios que lo precedieron. Sin embargo, durante los últimos 4 años la situación del HUV se agravó, coincidiendo con la crisis de la salud a nivel nacional, sin que el gobierno departamental fuese capaz de encontrar una solución.

No nos digamos mentiras. Al HUV lo carcomió la politiquería, la corrupción y la ineptitud de los gobiernos departamentales. Si queremos buscar responsables miremos hacia los funcionarios que dilapidaron el dinero de la salud y convirtieron el emblemático hospital en la Cueva de Rolando.

Por esta razón resulta absurdo achacar la culpa del inminente cierre o intervención del HUV a la Feria de Cali o proponer que se cancele la feria mientras se resuelve el problema económico del hospital.  Los oportunistas de siempre y hasta voluntariosos de buena fe han señalado que la ciudad debe resolver primero el problema del HUV y después pensar en festividades.  Lo que no tienen en cuenta los pregoneros del orden y después la rumba es que la feria ya no es una simple rumba, ni un jolgorio de fin de año. Con el paso del tiempo y gracias a sus organizadores, la Feria de Cali se convirtió  en un certamen cultural y artístico que integra a la ciudad, dinamiza la denominada industria cultural y genera una enorme cantidad de empleos formales e informales. De hecho muchísimas familias caleñas obtienen en  la última semana de diciembre los ingresos que les permite iniciar con tranquilidad el año siguiente.

Sin caer en slogans o frases de cajón no puedo evitar decir que la Feria de Cali hace parte de la identidad de los caleños. Atacar la feria o pretender que sea suspendida debido a los errores y delincuencias que cometen los gobernantes de turno es buscar un chivo expiatorio y dejar intacto el problema.

A los responsables de la debacle del HUV, así como de la inseguridad en la ciudad, les tiene sin cuidado que la feria se lleve a cabo. Tampoco les importa si el HUV termina convertido en un edificio de parqueaderos o en una sala de masajes. La única preocupación que les asalta es como agrandar sus fortunas amasadas con dineros públicos.

Suspender la feria en nada alivia los problemas de salud de la ciudad, agravados por los cortes de agua y la inseguridad. En cambio provocaría un sentimiento de frustración, derrota y pesimismo en la comunidad. Los pragmáticos activistas que lideran la causa contra la feria creen que la feria hace parte de la estrategia de darle pan y circo al populacho para mantenerlo anestesiado y dócil.  Esto demuestra que no han reflexionado sobre la dimensión que tiene la Feria de Cali y el significado que representa para los caleños.

La crisis de la salud afecta a todo el país y no hay una sola capital importante donde los politiqueros no hayan depredado los recursos de los hospitales y las IPS. De hecho algunos de nuestros magnos legisladores obtuvieron sus curules gracias a los “aportes” del sector salud. Ahí está por ejemplo el caso del afamado doctor que succionó CAPRECOM hasta que la dejó en los huesos.

Pese a este panorama generalizado no hemos escuchado a los tolimenses decir que se debe suspender las fiestas de SAN PEDRO Y SAN JUAN, ni a los costeños que no se lleve a cabo el FESTIVAL VALLENATO, ni a los pastusos reclamar que se ponga fin al CARNAVAL DE BLANCOS Y NEGROS, ni a los caldenses  renunciar a la FERIA DE MANIZALEZ, tampoco hemos escuchado a los samarios exigir la cancelación de las FIESTAS DEL MAR, ni mucho menos a los payaneses proponer que supriman las procesiones de SEMANA SANTA.

Pero algunos caleños, rebosantes de creatividad, han pretendido liderar una campaña anti Feria de Cali, esgrimiendo la existencia de problemas sociales de vieja data como si recién ocurrieran. Ellos saben muy bien que no lograran su cometido y que la feria es imparable, pero les bastaría  con amargarla un poco. Ojalá no logren ni siquiera eso y reciban de los caleños y visitantes el ejemplo que cada año ofrecemos de alegría y civilidad.

Y cuando quieran ir por los verdaderos responsables del robo a la salud pública, cuenten conmigo.

LES DESEO UNA FELIZ NAVIDAD Y UN  PROSPERO AÑO NUEVO.

La opinión de los blogueros no refleja el pensamiento editorial de 90minutos.co

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Acerca del Autor

Elmer Montaña

Caleño, padre de familia, abogado santiaguino especialista en D.I.H y cultura de paz, derecho administrativo.Ex fiscal, profesor universitario, asesor y consultor, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de la Fundación Defensa de Inocentes.

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