lunes, septiembre 20 2021

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Espiral del horror

Aterrador. Esa es la sensación que queda después de este fin de semana tan terrible que el Valle y su vecino, el departamento del Cauca, han padecido.

Espiral del horror
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

Un carrobomba en Corinto, el asesinato a sangre fría de un funcionario del CTI, el secuestro de un empresario azucarero en Andalucía, una masacre en pleno centro de Cartago y la muerte de tres personas en zona rural de Jamundí. ¿Acaso hay alguna duda de que este corredor de la muerte está creciendo en una espiral sin control? Tampoco es nada nuevo.

Quién no sabe en nuestra región que los municipios de Cartago y Jamundí están tomados por el narcotráfico hace décadas. Que las autoridades se hagan los que no saben es otra cosa, pero ambos son territorios de traquetos, malandros, asesinos, mafiosos y nadie hace nada. Y quién no sabe que gran parte de esa droga que se comercia en estas regiones proviene del Cauca. Ese departamento perdido, que hace rato escapó al control de las autoridades.

El Cauca es un departamento fallido, donde no hay autoridad, donde la institucionalidad desapareció, donde el narco es el que domina con toda su carga de terror, dolor, violencia, desplazamiento y muerte, muchas muertes.

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El Estado se perdió. La llegada de Iván Duque a Corinto custodiado por centenares de soldados, tanquetas, aviones, es solo una muestra de cómo es la única manera para las altas autoridades civiles de arribar en forma segura a este sufrido pueblo. Toda esa zona está perdida por el narcotráfico, la institucionalidad no existe, se trata de una economía de la droga, la mayoría de gente vive de ese comercio y está sometida a lo que los grandes barones del narcotráfico determinen.

Los violentos carteles mexicanos hacen presencia y las autoridades nuestras insisten en desconocer ese fenómeno que está haciendo cada vez más atroz y sangrienta la dramática realidad en esas tierras. El microtráfico cada vez aumenta más y casos como los de Cartago y Jamundí cada vez irán en aumento. El Valle del Cauca está en una situación de mucho riesgo.

Si las autoridades regionales y nacionales insisten en esconder la cabeza muy pronto pasará lo mismo que en el Cauca donde los alcaldes de algunos de estos municipios tomados por el narcotráfico tienen que negociar con esos señores de la guerra para poder ejercer el cargo, no lo reconocerán, por supuesto, porque tienen que seguir aparentando, mostrando una democracia que solo está en el papel, pero que es frágil como ninguna otra.

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Un fin de semana a plena violencia, una sociedad atemorizada, unos grupos envalentonados, una institucionalidad que no existe, un descontrol estatal, una violencia que toma ribetes incontrolables. Lo de estas regiones es aterrador y no se hace nada, también porque ya hay muy poco por hacer. Se perdió la oportunidad de oro cuando salieron las Farc de la zona; pero ahora nuevamente otros grupos o los mismos terroristas, quizás, se apoderaron de los territorios sin que, nuevamente, el Estado hiciera lo que le correspondía.

Van cayendo regiones. Al igual que el Cauca la situación es terriblemente similar en Nariño y gran parte del Chocó; todo el Pacífico, incluido por supuesto Buenaventura, tomado por la delincuencia, y el Estado insistiendo que tiene el control. Sino fuera tan dramática la situación de sus pobladores sería hasta un mal chiste, pero todo en este país es una tragicomedia, un drama que se repite y se repite como una demoledora pesadilla.

Demasiados intereses, demasiada gente de la ilegalidad y lo que es peor, de la supuesta legalidad, unida en el negocio, esa es la realidad que muchos quieren esconder. Demasiados años perdidos, muchas generaciones acostumbradas a vivir de esta manera. Departamentos fallidos, van cayendo, uno a uno. Sigue el Caquetá, luego el Putumayo, Arauca, Guaviare y así continuará la cascada de ilegalidad y barbarie. En muy poco tiempo, a este ritmo, el país será ingobernable.


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Acerca del Autor

Gerardo Quintero

Comunicador social-periodista que ejerce el bendito oficio desde hace 26 años. Actual Jefe de Redacción del Noticiero 90 Minutos. También se desempeñó como jefe de cierre del Periódico El País y editor internacional y de Cali. En esa casa periodística trabajó durante más de 20 años y aún está vinculado a través de la columna de Opinión Hora de Cierre. Durante un par de años se desempeñó como Editor Nacional y del Pacífico de Semana Rural. Ha ejercido la docencia en las universidades Autónoma de Occidente y Católica. Los ritmos caribeños han hecho parte fundamental de su legado periodístico y sus mejores piezas periodísticas, tanto en prensa como en televisión, tienen como eje central personajes e historias que surgieron alrededor del impacto de este género en su ciudad del alma, nuestra amada Cali.

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