Lunes, Diciembre 10 2018

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Adopción gay y soldado Micolta

Cada vez que la Corte Constitucional de Colombia se pronuncia eliminando alguna norma discriminatoria o excluyente o asume el papel de legislador en materia de protección de Derechos Humanos, por renuencia  del Congreso, levantan la voz de protesta sectores radicales, grupos fundamentalistas o personajes en busca de reconocimiento. Lo mismo sucede cuando alguna organización logra …

Adopción gay y soldado Micolta

Cada vez que la Corte Constitucional de Colombia se pronuncia eliminando alguna norma discriminatoria o excluyente o asume el papel de legislador en materia de protección de Derechos Humanos, por renuencia  del Congreso, levantan la voz de protesta sectores radicales, grupos fundamentalistas o personajes en busca de reconocimiento. Lo mismo sucede cuando alguna organización logra alguna conquista a favor de las minorías.

Y es que la lucha en defensa de los Derechos Humanos no es una tarea fácil. Eliminar las desigualdades, los prejuicios sociales y  las taras ideológicas que reafirman las iglesias requiere de procesos largos y tiene enormes riesgos.

Cada avance en Derechos Humanos  esta edificado en el sacrificio de sus promotores, en guerras y revoluciones. El derecho a la igualdad, por ejemplo, tuvo en Jesús su primer vocero y defensor, y también la primera víctima. Por predicar que todos somos iguales ante los ojos de Dios, murió en la cruz.

Siglos después los franceses tuvieron que llevar a cabo una revolución para defender esa igualdad ante los ojos de la ley, elevándola al grado de principio fundante de la nueva legitimidad, mediante su inclusión en  la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789.

Gracias a las continuas revueltas de los negros cimarrones y a los ataques que perpetraron contra los hacendados, el gobierno de JOSE HILARIO LOPEZ aprobó en 1851 una ley aboliendo totalmente la esclavitud, que entró en vigencia un año después, en medio de una respuesta airada y armada de los defensores del esclavismo, incluyendo algunos sacerdotes.

Por eso resulta comprensible que en respuesta al reciente fallo de la Corte Constitucional, a favor de los niños, permitiendo que puedan ser adoptados por parejas del mismo sexo, reviren los sectores ultra conservadores y reaccionarios que prefieren ver morir a los niños en los andenes de las calles antes que verlos crecer seguros y felices en núcleos familiares conformados por parejas abiertamente homosexuales.

Tampoco resulta extraño que la iglesia católica colombiana, condene al fuego eterno a los magistrados que tomaron la decisión y convoque a la protesta social (ojalá sin antorchas), con la misma convicción y fortaleza con que se niega a reparar a los niños que han sido víctimas de delitos sexuales cometidos por sacerdotes.

De igual forma era casi previsible que el Soldado Micolta recibiera más solidaridad que los promotores de la eliminación de todas las formas de racismo en nuestra sociedad, incluyendo, por supuesto, el racismo que se expresa a través del humor. Micolta es un personaje creado por un humorista, que a todas luces ofende la dignidad de los negros a quienes muestra como estúpidos, perezosos, desaliñados, ordinarios y pendejos.  Sin embargo, los mestizos no solo reclaman el derecho a burlarse de los negros sino que aspiran a que estos defiendan y promuevan ese derecho.  Y aún así afirman que el estúpido es el Soldado Micolta.

Falta mucho camino por recorrer y no basta con que la Corte Constitucional o un canal de televisión saque del aire personajes ofensivos contra las minorías para que las conquistas se hagan efectivas.  Se requiere de tiempo, paciencia, persistencia y valor por parte de quienes enarbolan las banderas de los Derechos Humanos.

Los homofóbicos seguirán gritando sus consignas y bajo la careta del pensamiento liberal promoverán el cierre de las instituciones para que sean las mayorías las que decidan, aupadas por clérigos medievales y pastores borrachines y concupiscentes.

Los racistas seguirán disfrutando del humor primario y degradante, mientras descalifican a los lideres negros que defienden la causa de un trato digno.

Por ahora, hay que celebrar que en este año de gracia, el país del Sagrado Corazón de Jesús dio un avance realmente significativo en la consolidación del sistema de protección de los derechos de los niños y eliminó otra odiosa discriminación contra los homosexuales.  También hay que celebrar el fin del Soldado Micolta.

La opinión de los blogueros no refleja el pensamiento editorial de 90minutos.co

 

 

 

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Acerca del Autor

Elmer Montaña

Caleño, padre de familia, abogado santiaguino especialista en D.I.H y cultura de paz, derecho administrativo.Ex fiscal, profesor universitario, asesor y consultor, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de la Fundación Defensa de Inocentes.

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