Viernes, Junio 22 2018

ABC… Dando

  Lo malo, si poco, no tan malo ¿En qué radica el éxito de Twitter? En la inmediatez de los mensajes o “trinos”, dicen algunos. Yo, en cambio, me voy con los que piensan que es por la brevedad de los textos. No pueden pasar de 140 caracteres, y eso debería obligar a los usuarios …

ABC… Dando

 

Lo malo, si poco, no tan malo

¿En qué radica el éxito de Twitter? En la inmediatez de los mensajes o “trinos”, dicen algunos. Yo, en cambio, me voy con los que piensan que es por la brevedad de los textos. No pueden pasar de 140 caracteres, y eso debería obligar a los usuarios a pensar antes de escribir.

Su creador fue Jack Dorsey, y este servicio de “minimensajes” (o microblogging, para no desentonar con el léxico de las redes sociales) está activo desde 2006.

Pero bien, no es el objetivo de este artículo hablar sobre Twitter ni sobre su creador, sino sobre uno de los antecesores. Y para ello tenemos que retroceder 4 siglos. Se llamó Baltazar Gracián, un escritor español del Siglo de Oro, quien forjó un estilo muy peculiar que se caracterizó por las frases breves, inteligentes y didácticas. Es decir, fue el primer ‘tuitero’… y de los buenos.

De él es una de las sentencias más famosas que se vienen transmitiendo por generaciones para quienes buscan fórmulas para depurar su estilo al escribir: Lo bueno, si breve, dos veces bueno (¡35 caracteres!) y redondeó con esto: Incluso, lo malo, si poco, no tan malo.

Con esta recomendación para escribir corto, doy comienzo a esta columna (o blog, para seguir consistentes con el léxico informático), con la que busco darle salida a esta tendencia marcada que tengo para compartir consejos de redacción y corregir algunos vicios del lenguaje, buscando (ojo con esta frase ‘original’) aportar mi granito de arena en la difusión de buenas prácticas para un uso adecuado del español.

Este ejercicio no es gratuito. Gano por punta y punta. Por un lado, adquiero más disciplina para escribir periódicamente (y ojalá sin errores) para un público diverso. Ya el ejercicio lo empecé en agosto de 2011 a través de Twitter (mi cuenta: @figueroacabrera) con réplica automática en Facebook. Ya superé los 300 consejos (*) dedicados exclusivamente al buen uso del lenguaje. Y me ha ido bien, porque tengo muchos amigos (virtuales la mayoría de ellos, pero amigos al fin y al cabo) y esa es la otra ganancia.

Creo que aún no tengo enemigos. Espero no tenerlos porque seguiré con mi política de humildad (aceptando mis errores), y de respeto, porque no señalaré a nadie que cometa un gazapo o haga mal uso del lenguaje a través de los medios de comunicación (así tenga que morderme la lengua para no delatar).

En resumen, los consejos de hoy para tener en cuenta son: 1) pensar antes de escribir (si no tiene nada que decir, no lo diga) y 2) cuando tenga algo que decir, sea breve.

Bienvenidos sus comentarios

 

(*) Archivo PDF con 300 consejos ortográficos: http://www.viewdocsonline.com/document/6al66s

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