Viernes, Octubre 19 2018

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¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

  Cáncer de Próstata: El más común en el hombre y falta mucha prevención La próstata es una de las glándulas sexuales masculinas. Su tamaño es como el de una nuez y sirve para la producción de líquido seminal, que forma parte del semen o esperma. El cáncer una de sus grandes amenazas. “Sólo la …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

Cáncer de Próstata:

El más común en el hombre y falta mucha prevención

La próstata es una de las glándulas sexuales masculinas. Su tamaño es como el de una nuez y sirve para la producción de líquido seminal, que forma parte del semen o esperma. El cáncer una de sus grandes amenazas.

“Sólo la alegría es
garantía de salud y longevidad.”
Santiago Ramón y Cajal

 

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El difícil e incómodo impase que vivió el presidente Santos, como él dijo, “…una situación personal y humana que puede haberle ocurrido a cualquiera”, pone de relieve un problema grave que  efectivamente le ocurre a unos 6.500 colombianos que se diagnostican cada año con cáncer de próstata. Y algo peor, unos 3 mil varones mueren por la enfermedad.

 El cáncer de la próstata es la segunda causa de muerte por cáncer en los hombres, sólo sobrepasado por el gástrico. Es el más común y junto con los de pulmón y colon y recto, representan la mitad de los cánceres diagnosticados.

Sin embargo, es uno de los cánceres con mejor pronóstico y si se detecta a tiempo o localizado, en la mayoría de los casos no son necesarias la quimioterapia o la radioterapia, como ocurrió en su momento con el Presidente Juan Manuel Santos.

Sólo uno de cada veinte hombres contraerá cáncer de la próstata durante su vida. Y sólo uno de 100 hombres morirá a causa de esta enfermedad. No obstante, el índice de mortalidad está aumentando en Colombia y se ha triplicado en los últimos 30 años.

En el año 2000 se informaron en Colombia 1976 casos de muerte por tumor maligno de la próstata, sólo sobrepasado por el de estómago y por encima de tumores como los de cuello y mama, pulmón o colon. Mientras que la tasa de muerte por cada 100.000 defunciones estuvo en 12.29 para el cáncer del estómago, en el caso de la próstata esta cifra se encontró en 9.43.

Las estadísticas, según la Sociedad Colombiana de Urología, indican que en Colombia de cada cuatro tumores detectados en la próstata, tres son potenciales generadores de cáncer.

Esta pequeña glándula está ubicada encima del recto y debajo de la vejiga de la orina. Rodea la uretra (el tubo que lleva la orina desde la vejiga al pene) como una especie de "flotador", en el punto donde la uretra se conecta a la vejiga. Por esta razón, cuando la próstata crece (prostatitis) hay dificultades al orinar o en las relaciones sexuales.

Este tipo de cáncer se da con mayor frecuencia en hombres mayores. La próstata continúa creciendo durante la mayor parte de la vida, por eso es muy frecuente que presente a partir de los 60 años una condición inocua llamada próstata "agrandada" o hipertrofia prostática benigna (HPB), mucho más común que el cáncer de próstata. Muchos de los signos y síntomas de la HPB son los mismos que los del cáncer.

La detección y el tratamiento tempranos aumentan las perspectivas de curación, porque se desarrolla lentamente. Muchos hombres mueren con el tiempo por causas no relacionadas con el cáncer mismo.

Los signos o síntomas son muy particulares. En su estadio más inicial, el cáncer de próstata puede no producir signos o síntomas. Cuando crece el tumor, puede haber dificultad al comenzar o terminar de orinar o al comenzar o terminar de orinar.

También puede perder fuerza en el chorro de la orina, goteo al final de la micción, micción dolorosa o con ardor, orina en poca cantidad cada vez y frecuentemente, especialmente por la noche.

La eyaculación dolorosa, la sangre en la orina, la incapacidad para orinar y el dolor continuo en la parte baja de la espalda, en la pelvis, o en la zona superior de los muslos, son identificados por el urólogo entre los síntomas o alarmas de cáncer de próstata.

El tacto rectal, es el primer y más importante mecanismo para detectar alguna anormalidad en la próstata. Este examen debe formar parte del chequeo físico anual recomendado, para los hombres mayores de 40 años de edad, por la Asociación Americana del Cáncer.

El tacto permite al urólogo palpar la superficie de próstata a través de la pared del intestino. Si hay masas sospechosas, texturas anormales o durezas que llevarán a investigaciones posteriores.

La prueba del Antígeno Específico de Próstata (P.S.A., siglas en inglés), una proteína producida por la próstata que puede elevarse cuando el cáncer está presente. Los niveles de PSA pueden ayudar al médico en el seguimiento de un paciente.

La biopsia de próstata, es la forma expedita y la única manera determinar si una masa sospechosa es cáncer. Consiste en examinar microscópicamente una muestra del tejido tomado del área.

Esta muestra puede ser extraída por una aguja colocada directamente en la próstata a través del recto o del perineo (el espacio entre el escroto y el ano). También puede obtenerse una biopsia mediante una operación.

Si existe cáncer, varios otros estudios, incluyendo radiografías, pruebas de laboratorio y procedimientos computarizados de radiología diagnóstica, serán útiles para determinar el grado de la enfermedad.

Según los médicos la combinación de tacto rectal, PSA y biopsia prostática sigue siendo el patrón de oro para el diagnóstico.

En nuestro medio no existe la cultura de la prevención. No estamos preparados culturalmente para el examen físico y el PSA. Hay algo de machismo y esa mala costumbre de consultar al médico cuando hay dolor o cuando la enfermedad ha hecho aparición.

Lo ideal es que el hombre después de los 40 se practique la prueba o tacto rectal por los menos una vez al año y así mismo el PSA, como pruebas complementarias para detectar a tiempo al enfermedad.

El cáncer de próstata es uno de los más generosos, pero también uno de los más crueles, si se detecta tardío. “…a cualquiera le puede ocurrir”, como dijo el Presidente.

 

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  De Cupido a San Valentín:   La Guerra Química   Que “el amor es ciego”, que es “una locura”, que quien está enamorado está “borracho de amor”, encierra unas cuantas verdades desde lo científico. Los estudios corroboran que el misterioso sentimiento, es una mezcla de química y física, que lo convierte en una “adicción”. …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

De Cupido a San Valentín:

 

La Guerra Química

 

Que “el amor es ciego”, que es “una locura”, que quien está enamorado está “borracho de amor”, encierra unas cuantas verdades desde lo científico. Los estudios corroboran que el misterioso sentimiento, es una mezcla de química y física, que lo convierte en una “adicción”.

“Disfruta del amor equivocado mientras llega el indicado”.

Filosofía popular

 

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Entre más leemos sobre ese enigmático sentimiento llamado amor, encontramos que no es tan sencillo y no puede serlo si entre sus componentes hay física cuántica y química pura. Los estudios aseguran, por ejemplo, que el amor es como la energía: no se destruye, sino que se trasforma.

Para los investigadores es tan vital y definitivo ese primer flash, esa magia, eso extraordinario que ocurre cuando dos seres confluyen en ese “punto preciso”, que al mismo tiempo deja más misterios que son y serán siempre materia de estudio constante en todos los ámbitos científicos.

Clínicamente se han hecho estudios de resonancia magnética nuclear con la mera curiosidad de mirar los efectos sobre el cerebro. Y se han encontrado alteraciones sobre áreas sensitivas. Un área específica, muy cercana al tálamo, se activa exactamente igual que en los adictos al licor, al cigarrillo y a la misma heroína. Es decir que el enamorado tiene la calidad de “adicto”. El amor es una adicción.

Uno de los primeros y grandes estudios se llevó a cabo en el año 2000. Dos científicos de Londres seleccionaron a 70 personas que se encontraban en las primeras etapas de enamoramiento y observaron sus cerebros a través de los equipos de resonancia magnética. Los medios de comunicación registraron las imágenes como las primeras del cerebro enamorado. La conclusión: sensación de estar enamorado similar a la adicción al alcohol o las drogas.

Y la ciencia no sólo avanza en el análisis de los mecanismos internos del cerebro cuando estamos enamorados, sino desde las distintas perspectivas, estudiando sistemas neurológicos, mensajeros químicos y la biología de las recompensas.

Es un mecanismo natural, porque todos los animales se aparean. El sistema más primitivo del cerebro, que tienen hasta los reptiles, sabe que necesita reproducirse. Las tortugas, por ejemplo, lo hacen, luego ponen sus huevos en la arena y regresan al mar para nunca más volver a ver a su pareja.

El cerebro humano es una estructura mucho más compleja. Cuenta con sistemas nerviosos adicionales, unos que buscan el romance, otros la comodidad y la compañía y otros simplemente quieren algo temporal. Así de complejo. Es decir que la química entre dos personas no se reduce simplemente a moléculas que se mueven dentro del cerebro. La atracción también se ve condicionada por la historia personal y cultural, donde juegan un papel primordial lo que se hereda o aprende de nuestros padres.

Y en esa interacción natural hay fenómenos aún inexplicables. Porque las fuerzas de la atracción son misteriosas en muchos sentidos. Aunque los científicos han descifrado algunas, es mucho lo que falta por saber.

Se sabe que las mujeres prefieren a los hombres de rostros simétricos y que a éstos les gustan las mujeres proporcionadas en la relación cintura-cadera. Un estudio llegó a mostrar, incluso, que las mujeres se fascinan por determinado olor en la camisa de un hombre. Las lociones diseñadas para hombres se basan en estos estudios.

Se ha encontrado, también, que las mujeres tienen gran preferencia por la belleza masculina viril, de cuerpos firmes, amplios hombros, buena piel y rasgos faciales masculinos, todo lo cual puede indicar potencia sexual y buenos genes.

Otro detalle curioso: las mujeres se ven atraídas por los hombres con apariencia de ser ricos o que tengan la habilidad de adquirir riqueza, y que tanto hombres como mujeres valoran mucho la inteligencia de la pareja.

Los hombres tienden a desear a aquellas mujeres con características que sugieran juventud y fertilidad, lo que incluye una ajustada relación cintura-cadera, labios carnosos y rasgos faciales suaves. Un sentido del humor, signo de inteligencia, le asegura puntos para ser la preferencia entre el sexo opuesto.

Pero más complejo aún de entender en los misterios del amor, es que nadie elige enamorarse. Es algo que te ocurre más allá de tus decisiones. Por ese motivo cuando alguien es abandonado sufre intensamente. No puede voluntariamente deshacerse del amor. Una ruptura amorosa eleva cuatro veces el riesgo de enfermarse.

Dermatitis, resfriados, jaquecas, alopecias son frecuentes y tampoco están ausentes cuadros depresivos y de ansiedad agudos.

Dicen los especialistas, convertimos al corazón, depositario de eso llamado “amor”, y el corazón es un órgano que “maneja” una zona del cerebro, que no podemos controlar. El amor es el único motor esencial del ser humano. No sólo el amor de pareja. También el de padres a hijos, entre hermanos y amigos.

Esta es la razón por la cual el amor ha evolucionado: para unirnos, para tener niños, también para ayudarnos a elegir de manera más precisa en lo que está a nuestro alrededor y a nuestro alcance. La gente tiende a enamorarse de alguien que, en atracción, inteligencia y status, es similar a ella. El juego de la razón.

Un trabajo extraordinario sobre genética y elección de pareja demostró que cada uno de nosotros se ve atraído por personas que poseen un particular conjunto de genes, conocido como principal complejo de histocompatibilidad. Esto juega un papel crucial en nuestra capacidad para combatir las enfermedades.

Las parejas con diferentes complejos de histocompatibilidad producen hijos más sanos y con mejores sistemas inmunológicos. Los seguimientos hechos indican a que estamos inclinados a elegir personas en la diferencia: las parejas se inclinan hacia los complejos de histocompatibilidad mucho más diferentes que si se hubieran unido por casualidad.

Es complejo entender esta parte, pero se sabe, por ejemplo, que el olor es un factor importante a la hora de elegir una pareja. En algunos estudios, las personas tendieron a definir como más atractivas las prendas usadas por otros que tenían un complejo genético diferente.

Hay una situación sorprendente. Es el caso de las mujeres que toman anticonceptivos, sucede lo contrario. Prefieren hombres que tienen genes similares a los propios, porque la pastilla altera su olfato. Es decir que corren el riesgo de elegir a un compañero que no es genéticamente adecuado. Como quien dice, el consejo sería, oler primero y después tomarse la pastilla.

El otro escenario: la atracción puede fluctuar a lo largo del ciclo menstrual. Los hombres evalúan los aromas de las mujeres como más atractivos cuando éstas están cerca de la ovulación. Un estudio de la Universidad de California, encontró que ellos están más afectivos con sus compañeras a medida que la ovulación se acerca.

En las mujeres sus preferencias, también, van por ciertos aromas masculinos y otras características de los hombres que cambian a lo largo del ciclo. Cerca de la ovulación, prefieren los rasgos masculinos. En otras fases, prefieren menos sexualidad y más estabilidad. Lo que indica que el camino hacia el amor es algo casual, especialmente en las mujeres. Para entender mejor el “quien entiende a las mujeres”.

La conclusión es que de quién nos enamoramos está determinado por una mezcla de factores, de algunos de los cuales somos conscientes; otros los experimentamos indirectamente y a veces ni siquiera los percibimos, de allí los grandes misterios y enigmas presentes y que por siempre existirán.

Recordemos que hasta la casualidad juega un papel decisivo, quizá por eso hay quienes se sientan “de malas en el amor”. El factor suerte o casualidad es importante especialmente si encontramos a alguien luego de haber establecido nuestras aspiraciones o en algún momento particular del ciclo hormonal.

Cabe la acepción, con sorna y con humor, “disfruta del amor equivocado mientras llega el indicado”.

 

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¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

Día mundial del cáncer:

La enfermedad, una oportunidad

“A veces quisiera tener memoria de niño,

para olvidar lo malo cada 10 segundos.”

Adagio popular.

 

La enfermedad y un niño: tienen la capacidad de rescatar los sentimientos más nobles del ser humano: el amor, la unidad, la compasión y la solidaridad.

“El cáncer, es la enfermedad del amor.”

 

Sus ojos negros y vivaces están clavados sobre el juego electrónico que tiene en su tableta. Es tal su concentración que sólo a un segundo llamado levanta su cabeza. Su pena la cubre con una gran sonrisa. Breiner, tiene siete años y llegó desde Guapi, en la Costa Pacífica.

Su tez morena luce tersa y saludable. La complementa esa expresión de felicidad sin límites. Muy lejos, en la otra orilla, al otro extremo… de lo que padece su pequeña humanidad. Qué ironía. Tiene una neoplasia renal, con metástasis a columna. Es decir un cáncer terminal, que consume su único riñón, con réplica (metástasis) sobre su columna vertebral. Es inoperable.

Pero no hay tragedia. No dimensiona su estado. Porque es un niño o por su edad. Qué importa. La vida es eso y así debería ser para todos. La vida es hoy, lo que tengo, lo que vivo. El pasado ya no está y el futuro, para todos es incierto. No existe.

 Sin embargo, como si supiera su pronóstico, vive intensamente, cada segundo, cada minuto. Cada hora, cada día. En el dolor, en las treguas que le da el dolor, en la alegría de los juegos, de las fantasías que alimentan sus días.

“Para él la enfermedad es una oportunidad. Es su vida”, me explica Mabel Franco, trabajadora social, de la Fundación de Cuidados Paliativos, del Centro Médico Imbanaco, donde se encuentra el pequeño.

Sin la enfermedad jamás habría conocido la televisión, el nintendo, el play station, la tableta que ahora tiene en sus manos, ni los juegos electrónicos que tanto disfruta. Ni los juguetes, los carros, los aviones, los muñecos, que le han regalado y que alimentan segundo a segundo sus fantasías.

Es el niño que nace cada día. Desde el año pasado, cuando le descubrieron aquel “terrible” mal (para nosotros los adultos.) Para él “es esa oportunidad de la vida.” Para ser el niño que nunca fue. Como si recuperara a la velocidad del tiempo los seis años que ya pasaron. En aquella inhóspita y apartada región, donde le habría pasado toda la vida, con todos los años, y quizá nunca habría conocido nada de todo lo que hoy lo deslumbra.

Tampoco habría aprendido a dibujar, a pintar con acuarelas, a amar las crayolas y los colores, y plasmar sobre las cartulinas toda su imaginación. Y mitigar el dolor, la zozobra, el malestar y angustia que le dejan los tratamientos.

No habría aprendido, tampoco, a socializar, como ahora lo hace y le encanta. Ni todo lo que le enseñan con esmero, como parte vital de su manejo en la Fundación, para ofrecerle calidad a su vida y sobrellevar su enfermedad.

La Fundación atiende cada año a un promedio de 150 niños en estado terminal, provenientes de las más apartadas y deprimidas zonas del suroccidente del país. Allí reciben el acompañamiento y el complemento terapéutico a través de la música, el dibujo, las manualidades, la pintura y la lectura. Pero por sobre todo reciben amor.

Los niños aprender a dominar sus habilidades y de paso le hacen el quite al embate de sus enfermedades. Científicamente está comprobado que un niño rodeado de amor y que sonríe puede tolerar mejor los tratamientos médicos y recuperarse en menor tiempo.

Como a través de estas terapias es posible contrarrestar los cuadros depresivos, también, se facilita una mejor recepción del dolor.

Las terapias de la Fundación parten de los principios de la psiconeuroinmunología. Con las actitudes y emociones generadas a través de las artes se activan mecanismos bioquímicos que conllevan a una mejor respuesta frente a enfermedades como el cáncer, las infecciones o los trastornos auto-inmunitarios.

Es decir que se activa la respuesta inmunológica del organismo, mejorando así las defensas del cuerpo frente a enfermedades.

Al momento de abordarlo para esta nota, Breiner, acababa de salir de una sesión más de su quimioterapia. Una de las terapias más dolorosa y devastadora para el paciente con cáncer. Tanto así, que muchos adultos la rechazan. Renuncian a ella.

Sorprende entender cómo un ser pequeño y frágil sea el más valiente. Con una capacidad sobrecogedora para superar el dolor, el mal, la tragedia. Sin duda, el niño es lo más cercano a Dios.

Breiner casi siempre está tranquilo. Ese resquicio de llanto que bordea sus ojos, es una pequeña sombra ante su capacidad para sobreponerse con rapidez a los embates de la quimioterapia, no obstante ser paliativa, porque su pequeña humanidad sucumbe de a poco ante el avance inexorable del mal.

Pero él, pasadas sus terapias médicas, siempre está incólume y listo para retomar su niñez, sus juguetes, sus juegos… sus fantasías. Es la vida que viene a congraciarse en sus ojos.

Los estudios científicos reafirman que los niños duplican a los adultos, en su capacidad para superar el dolor y la adversidad. Su dolor es totalmente diferente al de nosotros los adultos.

El dolor es uno de los factores decisivos en el desarrollo de la enfermedad y causante del deterioro físico acelerado. Es el primer dardo mortal que recibe el sistema autoinmune, es decir que con la baja en las defensas el cuerpo queda a merced del poder de la enfermedad. Y más si se trata del cáncer.

Los niños en su fragilidad llevan impresas, como armaduras, la alquimia y la resiliencia (gracia divina). Un poder sobrenatural sobre la adversidad, la enfermedad y el mismo dolor. Como si su cuerpo no tuviera memoria.

Un adagio popular, reza de manera sabia, “a veces quisiera tener memoria de niño para olvidar lo malo cada 10 segundos.”

Si bien tiene esa capacidad del olvido, también tiene la magia para sembrar por siempre los grandes recuerdos. La enfermedad trae consigo o renueva los sentimientos más nobles del ser humano: el amor, la unidad, la compasión y la solidaridad.

En Colombia se reportan aproximadamente dos mil casos nuevos de cáncer infantil cada año. Los más frecuentes son las leucemias, el cáncer cerebral y el cáncer de huesos.

Aunque las cifras no han cambiado considerablemente en los últimos años, el cáncer infantil se ha convertido en la segunda causa de muerte en el grupo de niños entre los dos y los catorce años.

Algunos niños reciben ciclos cortos de tratamiento. Porque se suspenden, con la ruptura de los convenios que celebran las EPS con las unidades oncológicas, lo que les impide acceder a un tratamiento permanente, que causa el deterioro de su salud y reduce la expectativa de recuperación. El sistema de salud es perverso.

A los niños no los mata la enfermedad, sino el sistema anacrónico. Tienen la “gracia divina” que los hace resistentes a poder de las enfermedades más graves, pero no frente a ese “cáncer”, el más devastador, como es el de la “negligencia del sistema”, contra el cual ni la alquimia ni la resiliencia, pueden.

Se calcula que los niños que pertenecen al sistema contributivo tienen una recuperación del 75 por ciento, mientras que los niños afiliados al sistema subsidiado tienen una esperanza de cura del 40 por ciento. Siete de cada diez niños no deberían morir.

Breiner en un mes hará su primera comunión y como todo es nuevo para él, hace su preparación con entusiasmo. La Fundación le hace todos los preparativos para la gran celebración. Breiner está feliz. Para todos los que los acompañan en los preparativos, ese día, Breiner recibirá a Dios.

Breiner sabe que quienes lo acompañan son sus ángeles. Y Breiner sabe que recibió a Dios hace un año, cuando supo que tenía la enfermedad.

 

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  Niños con sobrepeso: Adultos tempranos   “Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.” Karl A. Menninger   Sígueme en twitter: @hpupiales   El grosor de las paredes arteriales de niños y adolescentes obesos o que tienen colesterol alto, se asemeja al de las paredes arteriales de una …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

Niños con sobrepeso:

Adultos tempranos

 

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.”

Karl A. Menninger

 

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El grosor de las paredes arteriales de niños y adolescentes obesos o que tienen colesterol alto, se asemeja al de las paredes arteriales de una persona de 45 años de edad. Un niño con sobrepeso tienes tres veces más riesgo de ser obeso en la adultez.

Los médicos ya no ven con gracia, sino con preocupación al “niño gordito.” Atrás quedó esa “imagen” como símbolo de buena salud. Es tan severo impacto de la obesidad, “flagelo del mundo moderno”, sobre la salud del menor, con un desolador pronóstico hacia el futuro, como alerta la Organización Mundial de la Salud, OMS.

Sorprende las consultas por nutrición, sicología y endocrinología… niños con diabetes, con problemas osteoarticulares y cardiovasculares, por citar algunas.

Preocupa el auge de las nuevas tecnologías que propician más quietud y menos movimiento. Si nos remitimos al mes pasado, nos encontramos que los juegos electrónicos, tipo tabletas, dispositivos de audio y video, acapararon la mayor parte del mercado. Santa no tuvo misericordia y llenó sus trineos de aparatos electrónicos.

Un estudio norteamericano encontró que un niño con sobrepeso tiene tres veces más riesgo desarrollar la obesidad en la adultez. Otro estudio da cuenta que el 40% desarrolla diabetes. La obesidad está asociada con más de decena de enfermedades. Además de la terrible diabetes, con problemas del corazón, apnea del sueño, hipertensión, osteoartritis, algunos tipos de cáncer e incluso estrés y depresión.

La sobreoferta inicial de alimentación en los bebés, especialmente aquellos que no reciben lactancia materna, sumado el estereotipo familiar o social del “gordito y precioso”, una conducta que termina generando o manteniendo el estado de sobrepeso, con el avance de la edad.

Todos los factores confabulan para que cada día tengamos más niños con sobrepeso y por ende en alto riesgo. Hábitos como la televisión, los juegos electrónicos y el computador, volvieron al niño sedentario, cuando la actividad física es indispensable en esta edad.

Es decir que el ocio, las actividades sedentarias, con la influencia de una economía de consumo, favorecen el excesivo aporte de calorías en las dietas. La tendencia en nuestro medio es situación similar a la que vive Estados Unidos, donde la diabetes tipo 2 en la población infantil asociada a obesidad, pasó al primer lugar, cuando era más frecuente la tipo uno.

En el mundo, la obesidad infantil o sobrepeso pasó de ser una situación personal o familiar, para convertirse en un problema de salud pública en algunos países. Colombia no es ajena a esta problemática.

Los estudios son cada vez más preocupantes por los hallazgos. Por ejemplo, uno de la American Heart Association, en Nueva Orleans, descubrió, de manera sorprendente, evidencia de que los niños que son obesos o con colesterol alto, muestran signos tempranos de enfermedad cardíaca. Lo más impresionante es que esta investigación encontró que el grosor de las paredes arteriales de niños y adolescentes que son obesos o tienen colesterol alto, se asemeja al de las paredes arteriales de una persona de 45 años de edad.

La obesidad podría acortar el promedio de vida de un niño en 2 o 5 años, si se parte del desarrollo de la ateroesclerosis, proceso crítico que si no se trata conduce al ataque cardíaco o al infarto cerebral.

En Australia estudiaron a 991 menores entre 5 y 15 años y encontraron que padecían obesidad tenían mayor aumento del tamaño de sus corazones, cuando se lo midió por el tamaño de su aurícula izquierda. La investigación evidenció que en el proceso de bombeo del corazón, los ventrículos izquierdos eran más lentos en los niños con mayor índice de masa corporal.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, más de 45 millones de menores están en sobrepeso. Y se sabe que un niño en sobrepeso tiene tres veces más riesgo de ser obeso cuando sea adulto.

Ya en 2005 la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia, Ensin, encontraba que en Colombia, el 4,1 por ciento de los pequeños de 0 a 4 años presentaba exceso de peso.

Por entonces, en la edad escolar, mientras el 5,5 por ciento de las niñas sufría de sobrepeso y 3,2 por ciento, de obesidad. En los varones, el 10,8 tenía sobrepeso y 4 por ciento, obesidad.

Hoy uno de cada tres niños está en sobrepeso y tres de cada diez está en riesgo de obesidad. Sin embargo, lo más complejo es que el 80 por ciento de los adolescentes seguirá padeciendo el problema por el resto de su vida.

Lo preocupante es que de seguir esta tendencia y no asumir las medidas desde los mismos hogares, la obesidad y sus complicaciones podrían hacer que la enfermedad cardiovascular se convierta en una enfermedad pediátrica.

Peor aún si con la prevalencia de la obesidad en la población se empieza a detectar otros problemas asociados, como el llamado síndrome metabólico, en donde los niños que padecen la enfermedad presentan alteración en los triglicéridos, alteración en los niveles de azúcar, lo que eleva el riesgo de padecer en la adultez de enfermedad coronaria, hipertensión, diabetes, y la obesidad misma.

El problema es más complejo si a esto se suma el impacto sicológico a nivel de autoestima, seguridad, actividades familiares y sociales, que enfrenta el paciente con sobrepeso.

Es importante que los padres y la sociedad asuman un papel más proactivo desde el punto de vista preventivo. Asistiendo a los controles de sus hijos, obteniendo información sobre curvas de crecimiento y hábitos de vida saludable.

Y es más importante aún, establecer prácticas familiares que permitan modificar conductas, como los hábitos de alimentación y la actividad física. Es frecuente observar niños con serios problemas de sobrepeso, porque su núcleo familiar mantiene conductas que promueven el problema, como el sedentarismo. El 70 por ciento de los menores con sobrepeso, tiene padres o hermanos con el mismo problema.

En muchos casos cuando los padres asumen el problema del niño (por lo general ha pasado mucho tiempo) se hace más difícil la solución. La mayoría de estos pequeños no alcanza a dimensionar la magnitud del problema. Son seres con ansiedad, que de manera inconsciente sólo les interesa saciar su hambre. En estos casos se requiere de un equipo multidisciplinario: pediatría, nutrición, sicología, entre otros, para afrontar el problema.

“Si no actuamos firmemente y con decisión, estaremos condenando a un gran número de niños a convertirse en una generación perdida, que ha de enfrentar mucho más temprano las enfermedades asociadas con el exceso de peso y la obesidad, enfermedades que acortarán notablemente sus vidas", decía en 2000, el profesor Philip James, jefe del International Obesity Task Force, en la conferencia de prensa inaugural del X Congreso Europeo de Obesidad, en Amberes, Bélgica.

Premonitorio y aterrador. Por eso, si tienes niños:

 – Revisa el índice de masa corporal (peso sobre altura al cuadrado.) Controla anualmente.

 – Revisa que los colegios provean una hora diaria de actividad física y brinden la oportunidad de realizarla en los recreos.

 – Revisa y haz el control de la comida que se sirve en los colegios.

 – Fomenta y comparte como padre, con sus hijos variedad de actividades (no sólo las físicas). Brinda posibilidades para que los niños aprendan a reconocer las propiedades de los alimentos, y con base en esto, seleccionen los productos de sus dietas.

 

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  El trastorno de personalidad antisocial o sociopatía (TPA): TODOS TENEMOS UN SOCIÓPATA POR DENTRO ¡CUIDADO! La irritabilidad, la agresividad permanente, la descalificación deliberada a lo que no está o a quien no está conmigo, hacen parte de una actitud que puede ser peligrosa. Revisa tu comportamiento.     “Llega Navidad y nos envolvemos de …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

El trastorno de personalidad antisocial o sociopatía (TPA):

TODOS TENEMOS UN SOCIÓPATA POR DENTRO ¡CUIDADO!

La irritabilidad, la agresividad permanente, la descalificación deliberada a lo que no está o a quien no está conmigo, hacen parte de una actitud que puede ser peligrosa. Revisa tu comportamiento.

 

 

“Llega Navidad y nos envolvemos de amor. Hay tolerancia, hay afecto.

¿Por qué no seremos así todos los días?”

Jairo Aristizabal Ossa

 

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“No es que me alegre, pero me corre un fresquito”, es una de las frases que hace carrera en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Es la mala intención más solapada o hipócrita. La forma indirecta, “más directa”, de desear o alegrarse de la tragedia ajena. La deshumanización.

La frase puede encerrar una de las patologías, en el campo de la siquiatría, más comunes en Colombia: la sociopatía. Un trastorno de personalidad antisocial o sociopatía (TPA), cuyo peligro radica en que a pesar de saber que se está obrando mal, haciendo un mal, se actúa deliberadamente por impulso, para alcanzar lo que se desea, por hacer el daño a alguien, trasgredir lo correcto o una norma.

Todos tenemos un sociópata por dentro y su activación es cuestión de diversos factores, muchos de ellos con origen en nuestro propio entorno familiar.

Por ejemplo, al conducir el auto por encima de la velocidad permitida, conducir alicorado, pasarse el semáforo en rojo, ir en contravía, a sabiendas de que podemos ocasionar un accidente, incluso una muerte, hace parte de nuestra conducta sociópata.

Entre los rasgos más comunes, en las primeras manifestaciones del trastorno, aparecen la mentira, la seducción, el engaño, el montaje urdido al detalle, y todo en un marco que puede conducir a lo criminal. Se actúa con plena conciencia y discernimiento, lo que lo diferencia de la esquizofrenia.

Se puede confundir, además de la esquizofrenia, con el síndrome de pánico, que aunque son trastornos relacionados, presentan diferentes características, con otros tratamientos y consecuencias.

Es una patología de índole síquico, que no es otra cosa que la pérdida de la noción de la importancia de las normas sociales, de las leyes y de los derechos individuales.

Los especialistas la definen como “un grave cuadro de personalidad antisocial que hace trasgredir las normas preestablecidas, porque quien la padece no sabe o no puede adaptarse a ellas.”

Sorprende por estos días, por ejemplo, cómo el común de la gente se alegra (y quisiera que fuera peor) porque un funcionario es privado de la libertad por incumplir una acción de tutela. Sorprende, porque a sabiendas de una gestión, con cifras de accidentalidad en las calles significativamente disminuidas, por ende con menos hombres lisiados (muchos de ellos quedan en silla de ruedas de por vida) menos muertes. Es decir menos hogares en tragedia y menos niños huérfanos.

Las redes sociales son el termómetro de la sociopatía, donde se da rienda suelta al resentimiento, a la sed de venganza, contra todo, contra todos, contra lo que no está conmigo. Términos como “cavernícola”, “asesino”, “ladrón”, “pervertido”, hacen parte del arsenal que se descarga. Un estudio afirma que el 40% de las palabras en redes como Twitter o Facebook, son negativas.      

 Para los especialistas este trastorno de personalidad puede ser muy peligroso, incluso más que la esquizofrenia. (Más con el auge y el poder de la redes sociales) Puede ser detectado a partir de los 18 años de edad, aunque los síntomas y características vienen desarrollándose desde la adolescencia.

Conciencia criminal

Otras de las características que identifican este trastorno es que no solo puede generar aislamiento o desprecio hacia las demás personas y normas, como el caso del funcionario descrito, sino que puede alcanzar ribetes mucho más extremos, a desarrollar conductas criminales.

Un joven con la camiseta azul de Millonarios cae asesinado en las afueras del Estado Pascual Guerrero, el pasado 22 de junio. El reporte policial indica que no hubo riña. La semana pasada, tres niños ingresaron a la tienda del barrio y con un billete de 20 mil compraron golosinas. No huyeron, no se escaparon, no se escondieron, porque no sabían que el billete era falso. El tendero buscó al niño en su casa y le descargó cuatro tiros. ¡Una sociedad enferma!

El sociópata, al igual que el sicópata, es imputable y plenamente consciente de sus actos. Pero sus impulsos y la necesidad de satisfacer sus deseos hacen que no le importe los métodos que tenga que emplear para lograrlo.

Según los especialistas, entre las causas, juega un papel importante el entorno de la persona. La familia es un determinante directo, en el desarrollo de la alteración.

Si usted es padre y entre su rutina inconsciente están la mentira, la trampa, descalificar a los demás porque sí o el uso del lenguaje agresivo, terminos despectivos, tenga mucho cuidado, porque estos son los factores negativos que los niños ven, aprenden y adaptan entre lo que es posible para lograr sus objetivos. (Colarse en la cola, pasarse el semáforo, parquear en zona prohibida, descalificar a los demás, etc.)

La pérdida de valores, la descomposición social, del núcleo familiar, entre otros factores, están asociados de manera directa a este tipo de patologías. Estos incentivan el desarrollo de estos trastornos, cada vez más enquistados y frecuentes en nuestra sociedad.

Los estudios coinciden en factores biológicos y hasta en procesos químicos anormales en el sistema nervioso, con posibles daños en las partes del cerebro que atañen a la toma de decisiones y que pueden llegar a despertar un comportamiento impulsivo, agresivo y criminal. No se descarta la carga genética (herencia de un pariente que ya lo padeció) y el abuso de estupefacientes.

La conducta sociópata trasciende a todos las esferas. Cabe mirar, por ejemplo, como prestantes hombres públicos o representantes de nuestra clase política, por citar algunos ejemplos, con posición privilegiada, con todas las prebendas y el poder, se involucran en actos de corrupción, se confabulan con actos y agentes delictivos, a sabiendas y a conciencia de que están obrando mal. Aun así lo hacen. Este es un grado de TPA.

Entre las características del trastorno, también, se describen la ausencia de empatía, de miedo y remordimiento. Una autoestima distorsionada y una constante búsqueda de nuevas sensaciones, que pueden llegar a extremos insólitos, como el crimen.

La deshumanización del sociópata o la falta de temor a las consecuencias. El egocentrismo, la falta de responsabilidad, la extroversión, el exceso de hedonismo, los altos niveles de impulsividad, o la motivación por experimentar sensaciones de control y poder, también son muy comunes.

Las llamadas “barras bravas”, cada vez más protagonistas de violencia criminal en estadios y ciudades, son ejemplo de esta alteración.

Las personas con trastorno de personalidad antisocial no logran admitir que están frente a un problema que debe ser tratado. Deberá existir un estímulo externo que implique aceptar esta condición. Por ejemplo, la misma familia o las autoridades deberán propiciar el diagnóstico y un tratamiento especial.

Esta patología puede agravarse cuando la persona tiene como hábito el consumo de drogas. La terapia grupal es de uso entre los profesionales para hacer entender a la persona que puede interactuar con los demás sin necesidad de violencia o desprecio.

Los comportamientos característicos específicos del trastorno disocial forman parte de una de estas cuatro categorías: agresión a la gente o a los animales, destrucción de la propiedad, fraudes o hurtos, o violación grave de las normas.

La literatura médica describe estas características, entre las conductas del sociópata:

  1. Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención.
  2. Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer.
  3. Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro.
  4. Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones.
  5. Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás.
  6. Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas.

 

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  La salud de la mujer: UN SISTEMA QUE SENTENCIA Sólo el 50 por ciento de las mujeres diagnosticadas con cáncer de útero logran acceder a tratamiento entre tres y seis meses después de habérseles detectado la enfermedad. “¡Una sentencia de muerte!” Sígueme en Twitter: @hpupiales   Una “lesión escamocelular intraepitelial de bajo grado (Displasia …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

La salud de la mujer:

UN SISTEMA QUE SENTENCIA

Sólo el 50 por ciento de las mujeres diagnosticadas con cáncer de útero logran acceder a tratamiento entre tres y seis meses después de habérseles detectado la enfermedad.

“¡Una sentencia de muerte!”

Sígueme en Twitter: @hpupiales

 

Una “lesión escamocelular intraepitelial de bajo grado (Displasia leve)”, descrita en la citología le produjo más incertidumbre que certezas a María Fernanda, una secretaria, de 39 años, quien exhibe una figura delgada y cuidada que la hace ver de menos edad.

El ginecólogo (quien siempre distinguió a María Fernanda entre sus pacientes más saludables) le ordenó cuanto antes una colposcopia, un examen más riguroso, que permite descartar la presencia del virus del papiloma (causante de más de una tercera parte del cáncer de cérvix).

Lo que vino enseguida, fue más angustioso para la joven, con la desidia de la EPS, cuya respuesta fue que el proceso para acceder al examen y posible tratamiento podía extenderse más allá de los tres meses.

De los 4.500 casos de cáncer uterino que se detectan cada año en Colombia, unas 2 mil mujeres mueren. Decesos evitables si tuvieran el diagnóstico y tratamientos oportunos, advierte la Sociedad Americana de Cáncer, para América Latina y de la Unión Latinoamericana contra el Cáncer de la Mujer, Ulaccam.

Según la sociedad científica, sólo el 50 por ciento de las diagnosticadas logran acceder a tratamiento entre tres y seis meses después de habérseles detectado la enfermedad.

La mayoría de los casos que se detectan en el sistema de salud son tardíos, en etapas tres y cuatro, cuando han hecho metástasis a otros órganos y los chances de sobrevivencia apenas alcanzan al 20 por ciento.

Paradójicamente, Colombia, y en particular Cali, cuentan con grupos médicos muy calificados y un desarrollo tecnológico a la par con los mejores centros del mundo, es decir con capacidad para detectar y tratar de manera exitosa la enfermedad, con rangos de éxito superiores al 90 por ciento. El problema, entonces, radica en las políticas de salud y la oferta oportuna de servicios, como lo advierte la Ulaccam.

Lo preocupante y a la vez asombroso, para la Sociedad científica, es que en Colombia las decisiones médicas están en manos de los jueces, es decir quienes dan curso a las tutelas, hasta donde tienen que llegar las pacientes para acceder a los exámenes y los tratamientos.

Mientras en las zonas rurales la detección temprana y el acceso a tratamiento casi no existen, en las ciudades, donde las mujeres tienen servicios de salud, sólo el 50 por ciento de las diagnosticadas con cáncer logran recibir tratamientos de manera oportuna. Para la Ulaccam esto es “casi una sentencia de muerte.”

El drama, como en el caso de María Fernanda, que puede afectar a 7 de cada 10 mujeres, comienza con la asignación de citas, que en la mayoría de los casos no es rápida ni oportuna. A esto se le suma que algunos tratamientos no están cubiertos por el sistema de salud y deben buscarse vía tutela, una barrera de acceso y retraso para una atención temprana.

La forma de revertir este sombrío panorama, según la Sociedad Americana de Cáncer, está en la adopción políticas similares a países como Chile y Brasil, a través de leyes, que redujeron a 30 días el tiempo entre el diagnóstico y el comienzo del tratamiento.

Para la sociedad científica, es preocupante y alarmante que en Colombia sean los jueces quienes tomen decisiones médicas, cuando deberían ser los profesionales de la salud. Las pacientes, en lugar de estar recuperándose de su enfermedad, se desgastan y atentan contra su mismo estado de salud, mientras deambulan interponiendo tutelas.

En Colombia, según la Sociedad científica, se deben adoptar correctivos, como la ampliación del servicio de mamografía y de exámenes clínicos para cáncer de mama a partir de los 40 años, ya que entre los 40 y los 50 éste es más agresivo.

Con relación al cáncer de cuello uterino, acceso a servicios de detección temprana como la citología, la vacuna que previene la enfermedad.

Es cuestión de vida que los pacientes tengan acceso a un rango bueno y de alta tecnología, en cuanto a medicamentos y tratamientos. Y aquella mujer que sea diagnosticada con cáncer reciba tratamiento dentro de los 30 días siguientes a la detección, como en Brasil y Chile, como lo sugiere la Sociedad Americana de Cáncer, para América Latina y de la Unión Latinoamericana contra el Cáncer de la Mujer, Ulaccam.

Sólo así, se podía poner fin a esa “sentencia de muerte” que llevan las miles de colombianas (como María Fernanda) que esperan atención o deambulan impulsando acciones de tutela, para acceder a los tratamientos médicos que, si no es demasiado tarde, les salve la vida.

 

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  Del engaño al daño   La inyección de biopolímeros en sus nalgas, para agrandar su cola, produjo una reacción extraña, casi de inmediato. Tres paros cardio-respiratorios le quitaron la vida y truncaron la promisoria carrera de la joven modelo bogotana, Viviana Brant, a sus 23 años. La muerte de la joven modelo no sólo …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

Del engaño al daño

 

La inyección de biopolímeros en sus nalgas, para agrandar su cola, produjo una reacción extraña, casi de inmediato. Tres paros cardio-respiratorios le quitaron la vida y truncaron la promisoria carrera de la joven modelo bogotana, Viviana Brant, a sus 23 años.

La muerte de la joven modelo no sólo alerta nuevamente a las autoridades sanitarias para extremar el control, sino que pone una vez más en la palestra esta funesta práctica, producto de la vanidad y del “boom” de las cirugías plásticas y procedimientos estéticos, en Colombia.

Se trata de una práctica que sigue vigente, no obstante las campañas de advertencia de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y el llamado de los mismos médicos, para evitar que muchos pacientes sigan cayendo incautos ante el engaño de falsos profesionales.

“Las campañas, las advertencias, incluso la presentación de casos con severas lesiones no han sido suficientes para alertar a la comunidad sobre el peligro que tienen estas sustancias que actúan como cuerpos extraños y producen severas reacciones”, dice el doctor Alfonso Riascos, cirujano plástico y quien recibe muchos casos de estos para cirugías reconstructivas.

La silicona es un derivado del silicio (llamado comúnmente sílice) que a su vez es un polímero biocompatible, aunque también se ve con frecuencia alteraciones de estos productos. A los pacientes les dicen haber inyectado colágeno presentado en un envase sin etiqueta o sello de calidad y autorización del Invima, es decir que el usuario al final no sabe qué le están inyectando.

Se estima que por cada caso que se conoce en los medios de comunicación, como el de la modelo Viviana Brant, son centenares las víctimas en el anonimato, porque no denuncian. Se trata de pacientes que quedan con severas lesiones en diferentes partes del cuerpo donde reciben las inyecciones letales.

Por lo general la aparición en el rostro o en los glúteos, (las aéreas más comunes) de pequeñas úlceras, parecidas a una roncha, es el comienzo de una tragedia. Luego, esas pequeñas úlceras se convierten en protuberancias rojas o quistes que cubren la totalidad del área.

Es la consecuencia de la inyección de “sustancias de relleno”, prohibidas, cuyos efectos nefastos (por rechazo que hace el cuerpo) cada día son más conocidas a través de los medios de comunicación.

Según el doctor Riascos, el organismo suele hacer  reacción a  cuerpo extraño, con lesiones muy complejas, muchas de ellas irreversibles. “La sustancia inyectada se entrelaza con las fibras de los tejidos y es casi imposible retirarla toda en algunas ocasiones. En cirugía se retira el tejido afectado y se sustituye por tejido cercano, cuando se puede, o con injertos en otras ocasiones”, anota el especialista.

Los efectos pueden aparecer a unas cuantas horas de aplicados, (como en el caso de la modelo fallecida Viviana Brant) y hasta 25 años después. Incluso aparecer y desaparecer de forma cíclica.

No hay una investigación seria que demuestre que se pueden usar y por ende están prohibidos. Son peligrosos porque al no estar contenidos el algún recipiente especial, migran a las áreas vecinas y producen el efecto adverso, al esperado, es decir que deforman”, advierte el doctor Riascos.

El problema es que en un 80 por ciento de los casos las sustancias de relleno son inyectadas por personal sin formación o entrenamiento y que usa sustancias prohibidas que generan dichas reacciones en el organismo, como el dolor,  el edema o hinchazón, las fibrosis, infección, fístulas o aberturas en los tejidos, necrosis o muerte de la piel, desplazamiento por gravedad (los tejidos quedan colgando) y  retracciones (la piel y el tejido se encogen).

“A la consulta llegan casos muy complejos. Les inyectan silicona industrial, parafina, vaselina, aceite mineral o vegetal y hasta grasa de origen animal, entre otras sustancias, que son ofrecidas como la panacea y se aplican como rellenos estéticos, que terminan en  deformidades, infecciones y malestares crónicos”, cuenta el cirujano del Centro Médico Imbanaco.

“Además, – agrega el especialista – afectan especialmente la autoestima y llegan a producir cuadros  depresivos severos. Es una verdadera tragedia.”

Para el cirujano, lo realmente preocupante es el engaño y los precios “absurdos” que se convirtieron en el “anzuelo” que utilizan los “falsos profesionales” para pescar en medio del “boom” en que se ha convertido la cirugía plástica. “Las personas engañadas son llevadas, por sugerencias, a inyectarse silicona líquida con diferentes nombres, sílice o silicio o biopolímeros, que es lo  mismo”, cuenta.

Para toda cirugía plástica o procedimiento estético (por sencillo que sea) deben ser realizados por un profesional calificado. Es importante identificar como confiables y calificados, tanto el sitio, como el profesional. (Recuadro: “Recomendaciones prácticas”)

Según el doctor Riascos, lo último que está ocurriendo tiene que ver con el ácido hialurónico, cuyo uso específico es en el rostro, en áreas que requieren muy pequeñas cantidades. Los esteticistas lo están ofreciendo para los glúteos, lo que es imposible por la cantidad que se necesitaría y lo cual significaría un altísimo costo. El engaño nuevamente, porque lo que inyectan es biopolímero.  

“Las reacciones aquí suelen ser más graves, por la profundidad del área y la posición. Deforman el glúteo y al migrar, por gravedad, deforman también las piernas y lo hacen, incluso, muchos años después de la aplicación”, señala el cirujano del Centro Médico Imbanaco.

Los médicos pueden tratar estos signos y síntomas con analgésicos, antiinflamatorios, antialérgicos, esteroides y, en ocasiones,  estos pueden pasar con o sin tratamiento para repetirse aproximadamente tres meses después.

La mayor recomendación es abstenerse de estos tratamientos baratos. Propiciar campañas masivas para informar sobre los peligros y exigir a las autoridades que sean más estrictas en la vigilancia y el control de los sitios, centros o clínicas y de quienes ejercen como médicos en estas prácticas.

“Con una muerte que se evite o una tragedia menos en una paciente, se habrá avanzado en el control de estas prácticas nefastas y mortales. Ojalá no tuviéramos que volver a ver en nuestros consultorios jóvenes con sus cuerpos y vidas destrozadas”, dice, finalmente, el cirujano Alfonso Riascos.

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  La felicidad es salud mental   “Mi felicidad depende de alguien… y ese alguien soy yo” @DichosDeLaAbuela   Me llegó de un amigo esta hermosa historia que quiero compartir. Lo interesante es que puede ser leída, y mejor aún, interiorizada, en cualquier momento…para empezar el año, el mes, el día…la mañana, la tarde o …

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La felicidad es salud mental

 

“Mi felicidad depende de alguien…

y ese alguien soy yo”

@DichosDeLaAbuela

 

Me llegó de un amigo esta hermosa historia que quiero compartir. Lo interesante es que puede ser leída, y mejor aún, interiorizada, en cualquier momento…para empezar el año, el mes, el día…la mañana, la tarde o la noche…para nuestros días, cada vez más más convulsos e inmersos en las conquistas de lo material, de los retos profesionales, como fórmulas del éxito y la felicidad. Aquí la historia:

El hombre más feliz del mundo:

Nos hemos acostumbrado a creer que la felicidad es una especie de competencia olímpica para tener más y ser más exitoso, sentir más placer y hacer más cosas…

Ahora las investigaciones del laboratorio de Neurociencia Afectiva, de la Universidad de Wisconsin, nos da una sorpresa de fundamentos científicos.

El hombre más feliz del planeta es un individuo que vive en una celda de dos por dos. No es dueño ni ejecutivo de ninguna de las compañías del Fortune 500, no tiene relaciones sexuales desde hace más de 30 años. No vive pendiente del celular ni tiene blackberry. No va al gym ni maneja un BMW. No viste ropa de Armani ni Hugo Boss. Desconoce tanto el Prozac, como el viagra o el éxtasis. Y ni siquiera toma Coca – Cola.

En suma: el hombre más feliz del planeta es un hombre que no tiene dinero, éxito profesional, vida sexual, ni popularidad.

Su nombre es Mathieu Ricard, francés, occidental por nacimiento, budista por convicción y en único entre cientos de voluntarios cuyo cerebro no sólo alcanzó la máxima calificación de felicidad prevista por los científicos (-0.3), sino que se salió por completo del “felizómetro”: – 0.45.

Los 256 sensores y decenas de resonancias magnéticas a los que Ricard se sometió a lo largo de varios años para validad el experimento no mienten: allí donde los niveles en los simpes mortales en muy alto – estrés, coraje, frustración – en el cerebro de Ricard, estas sensaciones negativas sencillamente no existen.

Por el contrario, ahí donde la mayoría de voluntarios mostró bajísimos niveles – satisfacción y plenitud existencia – Ricard superó todos los índices. Esto es en todas y cada una de las sensaciones positivas, dando origen al título de “el hombre más feliz del planeta” (www.elmundo.es).

Lo paradójico del caso no es que él sea un hombre tan feliz, sino cómo llegó a serlo. Desprendiéndose de todo aquello en lo que los occidentales suponemos radica la felicidad: fe en un salvador, éxito profesional, pericia científica, dinero, posesiones, relaciones humanas y consumo, consumo, consumo…

Y es que Ricard no es ajeno a nada de esto: hijo de miembro emérito de la academia francesa, Jean Francois Revel. Rircard no se dejó deslumbrar por el ateísmo ilustrado de su padre, ni por su fe de nacimiento. Tampoco sus estudios de genética celular en el Instituto Pasteur le trajeron la satisfacción deseada.

Con el mundo a sus pies y a punto de convertirse en una eminencia científica, un buen día decidió que ése no era el rumbo que él quería para su vida.

Se fue al Himalaya, aceptó el celibato y la pobreza de los monjes, aprendió a leer tibetano clásico e inició una nueva vida desde cero.

 Hoy es la mano derecha del Dalai Lama y ha donado millones de euros – producto de la venta de sus libros – a monasterios y obras de caridad.

Pero eso no es la casa, sino la consecuencia de su felicidad…

La causa hay que buscarla en otro lado, dice el jefe del estudio, Richard J. Davidson y no es ningún misterio ni gracias divina: se llama “plasticidad de la mente.”  Es la capacidad humana de modificar físicamente el cerebro por medio de los pensamientos que elegimos tener.

Resulta que al igual que los músculos del cuerpo, el cerebro desarrolla y fortalece las neuronas que más utilizamos.

A más pensamientos negativos, mayor actividad en el córtex derecho del cerebro y en consecuencia, mayor ansiedad, depresión, envidia y hostilidad hacia los demás.

En otras palabras: más infelicidad autogenerada.

Por el contrario, quien trabaja en pensar bien de los demás y en ver todo lo amable de la vida, ejercita el córtex izquierdo, elevando las emociones placenteras y la felicidad.

Ricard advierte que no se trata de decidir ver la vida en rosa de un día para otro, sino trabajar en debilitar sistemáticamente esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno. Y paralelamente comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absoluta y ciertamente responsables de nuestra propia felicidad. (M. Ricard, ´En defensa de la felicidad´. Ed. Urano).

Al final los resultados del estudio de nuestra civilización consumista  – donde el Prozac vende cuatro veces más que el viagra – confirman ahora sí con las pruebas científicas en mano, lo que humanistas y profetas de todas las épocas han venido diciendo.

…sin que los científicos materialistas les dieran ni un mínimo de crédito…

 A saber: que la felicidad es un asunto del espíritu.

No depende de nada ni de nadie externo a la persona.” Buddha.

La clave para ser feliz mora en el interior de cada quien.”  Jesús.

La felicidad es un hábito o el resultado de varios hábitos.” Aristóteles.   

Ricard admite que su camino no es más que uno entre muchos. Pero advierte que ser feliz necesariamente sucede al dejar de culpar a los demás de nuestra infelicidad y a buscar la causa en nuestra propia mente.

“Vivir las experiencias que nos ofrece la vida, es obligatorio; sufrirlas o gozarlas, es opcional.”

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A desintoxicar la mente y el cuerpo

 

El buen humor es síntoma de salud física y mental.

Doménico Cieri Estrada

 

Dime lo que comes y te diré de qué te enfermas”, reza la máxima de la filosofía oriental, aplicable a estos tiempos. Y más aún para estos días.

Se estima que ocho de cada diez personas, pos vacaciones de fin de un año y comienzos del nuevo, padece el fatídico sobrepeso. Y por ende, las consultas por fuertes gripas y virosis, intestino o colon irritable, gastritis, cefaleas, hiperglicemias, agotamiento físico y mental y el mismo sobrepeso están a la orden de nutricionistas, internistas, neurólogos y gastroenterólogos.

Así mismo los campos deportivos, los parques y los gimnasios, estos últimos, cerrados durante el fin de año, hoy no dan abasto. La consigna de los colombianos en enero es la misma: “El que peca y reza, empata”. Las fiestas, con los excesos en trasnochos, comidas y la ingesta de licor, reafirman nuestras costumbres y nuestra cultura: excesos y desconocimiento del cuidado de nuestro cuerpo o nuestra salud.

No somos proactivos (preventivos), pero si reactivos. Vamos al médico por la dolencia y vamos al gimnasio por esos kilos demás que afectan nuestra estética.

Las intenciones aunque son buenas, no bastan. Mantener bien el organismo, salir del sedentarismo debe hacer parte de una cultura de hábitos de vida saludable. No sólo de una época, merced al remordimiento, que como tal, se pierde pasado el primer bimestre o trimestre del año.

Se estima que de una sobreocupación del 150% de los gimnasios, entre enero y marzo, se pasa a un 40% después de abril. Con las consultas de control al médico el panorama es menos alentador, después de las primeras 3 visitas al especialista, la deserción a los tratamientos alcanza hasta el 90%

Para los especialistas, si existiese la cultura de los hábitos de vida saludable, ni siquiera se llegaría a la necesidad de la consulta y ayuda médica. Ni a los grados de intoxicación multisitémica o “resaca” orgánica evidente en este mes de enero.

Mantener los 30 minutos de ejercicio o actividad física, al menos por tres días a la semana y una dieta equilibrada, baja en grasas y rica en verduras y frutas, serían suficientes no sólo para emprender el proceso de desintoxicación del organismo pos fiestas, sino también para ponerle freno al 40% de los problemas del sobrepeso y la obesidad.

Las enfermedades crónicas, como la diabetes, cardiovasculares, hipertensión, cerebrovasculares y el cáncer, disminuirían de manera considerable su alta y creciente incidencia. Sólo el sedentarismo deja 5.3 millones de muertes cada año en el mundo.

Para la Organización Mundial de la Salud, OMS, la falta de actividad física es una amenaza latente para la humanidad y por tanto debe considerarse como una enfermedad más.  Y si a una mala dieta alimenticia, sumamos el licor y el cigarrillo, encontramos que culturalmente hemos adquirido unos hábitos suicidas.

Por eso, para los médicos, la alimentación y la inactividad física, no son en sí el problema, sino una cultura malsana, cada vez más comprometida hacia los malos hábitos, con el advenimiento de las nuevas tecnologías, que aunque facilitan nuestra vida, su mal uso, incentiva el sedentarismo.

Si tenemos conciencia de todos estos factores y adoptamos en nuestra vida diaria y de manera paulatina unos pequeños cambios en los hábitos, lograremos no sólo un mejor trato a nuestro organismo, sino revertir este sombrío panorama.

Conocer las características y propiedades de los alimentos es un buen comienzo, porque te permitirá saber qué te conviene y hacer una selección acorde a tus necesidades. Horarios definidos y tiempos dedicados en forma exclusiva a la alimentación, sin tener que interrumpir por la llamada telefónica o por el compromiso laboral o la cita adelantada. Que tu alimentación sea tu mejor medicina.

Empezar el Nuevo Año, es una buena razón para empezar también con los cambios hacia los buenos hábitos, como propósitos, y que estos no obedezcan a la necesidad urgente del momento para curar los excesos.

Camina cuanto más puedas en tus horarios de trabajo. Las pausas activas son buenas alternativas. Evita los ascensores. En el supermercado, parquear lo más distante, a fin de caminar más, es saludable.

Ah…y mantener un buen ambiente en el entorno, es fundamental para mejorar la calidad de vida. La armonía y las buenas relaciones sociales con el grupo laboral, con tu familia, con tus hijos. Y en especial, con tu pareja, no sólo mejoran tu salud mental, sino que te animan una mejor actitud ante la vida (en los propósitos de vida saludable) y por lo tanto podrás mantenerte lejos de las enfermedades. ¡Salud, por el Nuevo Año!

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  El optimismo…ahuyenta las enfermedades   El optimista esperanzado mira la luz del sol. El pesimista temeroso el nubarrón de al lado.   ¿Quieres mejorar tu salud? Búscate un amigo optimista. La “salud”, también se contagia. A quien sonríe ¡la vida le sonríe!, dice, también, la máxima. Y llegó el 12.21.12 y ¡no se acabó …

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El optimismo…ahuyenta las enfermedades

 

El optimista esperanzado mira la luz del sol.

El pesimista temeroso el nubarrón de al lado.

 

¿Quieres mejorar tu salud? Búscate un amigo optimista. La “salud”, también se contagia. A quien sonríe ¡la vida le sonríe!, dice, también, la máxima.

Y llegó el 12.21.12 y ¡no se acabó el mundo! Razón mayor para afianzar el optimismo. La historia y los científicos lo reafirman, el buen ánimo, el optimismo, son sinónimos de una buena salud.

Un sabio rey de la antigüedad escribió que “un corazón gozoso tiene buen efecto en el semblante”, es decir que la alegría, es como una buena medicina, mejor que un tratamiento de belleza y te ahorra la farmacia.

La naturaleza de cuerpo humano es una obra perfecta, de partes sincrónicas, armónicas por donde circula energía positiva. El desánimo o el pesimismo, esa energía negativa, que choca, que fricciona de manera agresiva esas partes del cuerpo humano, hace la contraparte.    

Los estudios han encontrado que mientras la naturaleza de algunas personas viene dotada de eso que se llama “un corazón gozoso y alegre”, otras carecen de ese mecanismo natural.

Por eso, quien se encasille dentro del marco del pesimismo, lo ideal es que ubique un círculo de amigos alegres, positivos, entusiastas. Aquellos que tengan esa energía que irradia, que aleja el desanimo y por ende las enfermedades.

Tanto el optimismo, como el pesimismo se contagian. Y aunque la naturaleza indica que los individuos buscan el equilibrio, los grupos humanos confluyen en una otra dirección, de acuerdo a lo que prime dentro de la estructura del grupo.

El seguimiento a equipos deportivos de alta competencia (exitosos) ha encontrado que estos tienen una buena “contención de grupo”, es decir un trabajo desde lo sicológico, que ha logrado imprimir entre los competidores altas dosis de optimismo, alegría, entusiasmo (mentalidad ganadora), factores que han potenciado el talento y la capacidad física y atlética del grupo.  

El optimismo se define como “la actitud de la persona que ve el aspecto más favorable de las cosas y espera que suceda lo mejor“. La persona optimista cuando sufre un revés, no lo ve como una derrota permanente.  Aunque pareciera que está ciega a esa realidad, lo que posee es una especie de coraza que lo protege de sus efectos nefastos y esto le permite una mejor reacción ante la adversidad, capacidad de “levantarse.”

El pesimista se culpa por los problemas. Siente que esos reveses son la constante. Se siente incompetente e incapaz de superarlo. Derrotado. El pesimista supera un trance difícil y cree que fue gracias a las circunstancias. Es más asiduo a la crítica permanente (ver lo negativo) y creer que lo malo, prima sobre lo bueno.

Un estudio de la Clínica Mayo (Minnesota, EEUU.) hecho entre más de ochocientos pacientes, durante treinta años, encontró que los optimistas gozaban de mejor salud y una vida mucho más larga, comparada con las personas pesimistas.

Los investigadores, también, observaron que los optimistas afrontaban mejor el estrés (causante de medio centenar de enfermedades) y por ende eran menos susceptibles de desarrollar la depresión y la ansiedad. El optimismo es una de las fuerzas más poderosas contra las enfermedades, tiene una influencia directa sobre la salud física y mental y es uno de los mejores fármacos naturales.

Se sabe que las personas pesimistas son más propensas a los virus, las gripes, las infecciones, las alergias, el intestino irritable, los dolores musculares, articulares y de cabeza, entre otros. El desánimo está asociado al desbalance o baja de defensas del sistema autoinmune, lo que hace más vulnerable el organismo a las enfermedades.

El niño es la prueba más fehaciente del poder del optimismo sobre la enfermedad. Un cáncer o una fractura logran superarse en su totalidad. Una fractura se consolida tres veces más rápido que un adulto y 5 años después, en el hueso es imperceptible la huella de que allí hubo una lesión.

Las personas optimistas son positivas acerca de los acontecimientos en la vida cotidiana. Las investigaciones han encontrado correlaciones directas entre el optimismo y los estados físicos y psíquicos: los sujetos optimistas tienden hacia las actitudes de esperanza hacia el futuro.

Aparte de que tiene una mejor disposición en el enfrentamiento con la vida cotidiana social y laboral, los optimistas son mucho más exitosos que los pesimistas ante eventos negativos y cuando importantes metas en la vida se ven comprometidas

Aquel individuo positivo, alerta su estado mental y su bienestar físico mediante la promoción de un estilo de vida saludable. Maneja conductas de adaptación y respuestas cognitivas, asociadas con una mayor flexibilidad, capacidad de resolución de problemas y una elaboración más eficaz de la información negativa.

El fin del mundo no llegó, avanza hacia el optimismo. Anota unas reglas básicas que pueden cambiar tu vida. Busca amigos que vean la vida de manera positiva y anota cada día tres cosas buenas que te hayan sucedido. Como el fotógrafo que toma el sol y edita el nubarrón. Un carácter alegre no es la cura de todo, pero si contribuye hacer una vida más saludable y satisfactoria.

 

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El cerebro también se infarta:   Un extraño… muy conocido La libertad y la  salud se asemejan:  su verdadero valor se  conoce cuando nos faltan. Henri Becque   El deceso de la gloria del fútbol, Miguel Calero, conmocionó a Colombia y México y volvió la atención sobre una enfermedad que sigue siendo tan desconocida, como …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

El cerebro también se infarta:

 

Un extraño… muy conocido

La libertad y la 
salud se asemejan: 
su verdadero valor se 
conoce cuando nos faltan.
Henri Becque

 

El deceso de la gloria del fútbol, Miguel Calero, conmocionó a Colombia y México y volvió la atención sobre una enfermedad que sigue siendo tan desconocida, como tan conocida es su presencia: el accidente cerebrovascular (ACV).

Y no se trata de un caso extraño o aislado, pues se estima que cada 8 minutos un colombiano hace un evento de este tipo.

Sus nefastos efectos son de miedo. Unas 100 mil personas sufren el taponamiento o la ruptura de una arteria cerebral. De ellas, sólo el 24 por ciento logra reintegrarse a la vida laboral, según revela una encuesta realizada en nueve países de América latina (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa rica, Ecuador, México, Perú y Venezuela) a familiares de personas que habían sufrido un ACV.

Los efectos pueden ser fulminantes. El congresista José Fernando Castro Caicedo, en plena sesión del Congreso se desplomó y murió de manera instantánea, víctima de un accidente cerebrovascular, en mayo de 2008. Un evento similar de tipo isquémico "mini-accidente cerebrovascular", tiene desde hace poco más de un año al cantante argentino, Gustavo Cerati, en estado vegetativo.

En nuestro entorno más reciente, el vicepresidente Angelino Garzón, sufrió este tipo de infarto al cerebro y se recupera en forma paulatina de las secuelas algunas irreversibles. Y el más crítico de estos casos, a muy temprana edad nos privó del arquero Miguel Calero. 

El Ataque Cerebral es una enfermedad que afecta los vasos que suministran sangre al cerebro. Se le conoce también como, trombosis, derrame cerebral, o Accidente Cerebro Vascular, ACV. Ocurre cuando uno de estos vasos se rompe o se obstruye. Cuando se obstruye, por un coágulo u otra partícula, deja una parte del cerebro sin irrigación sanguínea y produce la muerte de las células nerviosas o neuronas, como le ocurrió a Calero.

Cuando se produce una ruptura de uno de los vasos desencadena una hemorragia, cuya gravedad puede ocasionar la muerte casi instantánea, como el caso del congresista Castro Caicedo.

Una vez que se desata, se mueren dos millones de neuronas por segundo. Después de haber sufrido uno, aumenta el riesgo de tener un segundo ataque, un tercero y hasta un cuarto.

Los estudios ratifican que es muy alta la recurrencia de la enfermedad con daños catastróficos, por falta de control o seguimiento médico. Según un estudio de Rochester, la recurrencia es de un 10 por ciento en el primer año y de un 20 por ciento dentro de los 5 años, luego del ACV inicial. Otro estudio similar encontró que la recurrencia en hombres es del 42 por ciento a los 5 años siguientes.

El éxito del tratamiento y la disminución de las secuelas dependen si el paciente llega al hospital en las primeras dos horas después del inicio del ataque cerebral. Más tarde las posibilidades de tratamiento son mínimas y las secuelas o la muerte son más frecuentes.

Según la encuesta, el impacto en la vida del paciente y la de su familia es muy alto. El 58 por ciento de los encuestados dijo que el evento obligó a realizar cambios drásticos en los esquemas laborales de la familia, para poder hacerse cargo del cuidado de paciente; mientras que el 52 por ciento manifestó haber experimentado problemas financieros como consecuencia de la enfermedad.

Un porcentaje significativo de los pacientes necesita ayuda para realizar sus actividades cotidianas. Sólo el 10 por ciento se recupera por completo. Un 25 por ciento queda con alguna discapacidad menor, un 40 por ciento queda con una discapacidad de moderada a severa y un 10 por ciento requiere cuidados paliativos.

Algunos pacientes que logran sobrevivir quedan con parálisis leves del lado derecho o izquierdo de su cuerpo y esto suele afectar, por ejemplo, parcialmente el lenguaje. Con terapias y medicamentos es posible recuperar la facultad perdida, pero si se interrumpe la medicación y no hay control médico, el ACV puede repetirse en forma fulminante.

Según la encuesta, el 54 por ciento sufrió parálisis de un lado del cuerpo; el 41 por ciento, problemas de movilidad y dificultad para caminar, y el 23 por ciento, trastornos del habla. Para quienes padecen estas secuelas, el único camino de vuelta es la rehabilitación.

En el mundo es la tercera causa de mortalidad (estudios ya la ubican en el segundo lugar), después del corazón y el cáncer y la principal causa de incapacidad o pérdida funcional de origen neurológico. Es la de mayor impacto económico y social, sobretodo, como en el caso del cantante Cerati, cuando se presenta en personas funcional y laboralmente activas.

Las enfermedades cerebrovasculares, ECV, en general, son las principales causas de muerte en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, en los últimos 10 años las muertes por ACV se incrementaron en un 36 por ciento.

Sólo en 2011, 7.5 millones de personas murieron como consecuencia de la enfermedad en el mundo. Según la OMS, de cada 100 pacientes que sufren un ACV, 10 fallecen de inmediato; 15 en el curso del primer año y 8 en el curso del segundo. O sea que un 33 por ciento estará muerto dentro de los primeros 2 años.

En Colombia, el 28 por ciento de todas las muertes se debe a ECV, mientras que en el Valle y el suroccidente del país se estima que  estas enfermedades son las responsables del 38 por ciento de todas las muertes.

Nuestro estilo de vida ha cambiado radicalmente en los últimos años. Los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo, el tabaquismo y estrés han elevado la prevalencia de la obesidad, la dislipidemia, la hipertensión y la diabetes, que favorecen el desarrollo acelerado de estas enfermedades y cada vez a más temprana edad.

Un estudio de opinión efectuado en Latinoamérica, encontró  que en Colombia el 78 por ciento de las personas entrevistadas desconoce que los accidentes cerebrovasculares son la principal consecuencia de la hipertensión, cuando esta no se controla correctamente. Para los médicos, es más preocupante aún que el 49 por ciento de los encuestados no supo qué es un ACV.

Otro dato preocupante de la encuesta: el 34 por ciento de los entrevistados afirmó no tener hipertensión porque "se sentían bien y no tenían ningún síntoma". La hipertensión arterial es conocida como "el asesino silencioso",  cuya principal manifestación es el  ACV.

Cuando se preguntó sobre las consecuencias más importantes de un ACV, sólo el 30 por ciento de los entrevistados mencionó la muerte.

En la encuesta participaron hombres y mujeres mayores de 30 años y objetivo fue evaluar el nivel de conocimiento sobre hipertensión, en el público general. La metodología consistió en entrevistas cara a cara con 100 individuos en cada país, abordados en centros comerciales. Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Perú, fueron los países seleccionados.

Los síntomas de un Ataque Cerebral aparecen de repente. El paciente debe ser llevado de manera inmediata a un centro asistencial, de cuyo manejo inmediato y adecuado depende el éxito del tratamiento.

Hormigueo o debilidad repentina en la cara, brazo o pierna, especialmente si es en un solo lado del cuerpo. Confusión repentina, dificultad para hablar o entender, dificultad repentina para caminar, mareo y pérdida del equilibrio o de la coordinación, son los signos de alarma o síntomas que indican la presencia del mal.

Los problemas repentinos para ver en uno o los dos ojos, el dolor repentino de cabeza sin causa conocida, pueden ser, también, signos de alarma para buscar de manera urgente atención médica y evitar que el ataque cerebral tenga sus efectos más letales.

Con estos signos de alerta, si sospecha que usted u otra persona está sufriendo un ataque cerebral, comuníquese de inmediato con un servicio de ambulancias o lleve al afectado al centro asistencial más cercano.

Muchos pacientes y familiares piensan que no hay ninguna posibilidad de rehabilitación, pero en la mayoría de los casos se puede. La rehabilitación deberá empezar lo antes posible; pero incluso para quienes no han podido acceder durante los primeros meses es aconsejable, ya que aún puede haber posibilidades de obtener alguna mejoría.

Actualmente se considera que el primer año de ocurrido el ACV es el período crítico para obtener una buena recuperación de las funciones cognitivas y motoras dañadas. En el lenguaje incluso se pueden obtener mejorías después del año.

La rehabilitación, llevada a cabo por un equipo multidisciplinario, comprende varias áreas de trabajo: física, para recomponer el programa de movimientos del paciente; del lenguaje, para mejorar la comunicación verbal y no verbal, y ocupacional, que apunta a que la persona pueda volver a reinsertarse en sus tareas cotidianas.

En nuestras manos está evitar una tragedia de esta magnitud. Con sólo regresar a los hábitos de vida saludable: una dieta equilibrada baja en grasa, actividad física regular y si le decimos no al estrés y al sobrepeso, estaremos alejados de este riesgo.

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¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

Los madrugadores, más exitosos y felices

 

“Hay un tiempo para dejar que sucedan las cosas,

y un tiempo para hacer que las cosas sucedan.”

Hugh Prater

 

“Al que madruga Dios lo ayuda”,dice el clásico aforismo y a la luz de los estudios tiene toda la validez, pues en el levantarse más temprano estaría la clave para el éxito en diversos sentidos

Genéticamente el 50 por ciento de las personas es propensa a levantarse temprano, mientras que para la otra mitad, la madrugada es un suplicio.

Pero, sacrificio o no, según estudios científicos, quienes despiertan más temprano anticipan mejor los problemas, son más proactivos, son más optimistas, son más alegres y tienen mejor ánimo. Tienen más tiempo…o todo el tiempo del mundo.

Tienen, además, mayor actividad en las jornadas durante el día, más iniciativa y mayor disposición hacia los logros y las metas. Son más propositivos y llevan consigo “el querer es poder.”

Los dormilones son más sedentarios, más lentos en la actividad cotidiana y en la toma de aquellas decisiones rápidas. Practican videojuegos, ven más televisión y tienen tendencia a engordar.

La química juega su papel entre los trasnochadores y los madrugadores. El cortisol y la melatonina, dos hormonas relacionadas a los ciclos de sueño y vigilia, están presentes en dosis más adecuadas entre los madrugadores.

Biológicamente al amanecer aumenta la presión arterial y cesa la secreción de la melatonina. La temperatura corporal empieza a subir y aumenta la glucosa. El cortisol tiene su pico más alto, como ocurre con la testosterona en los hombres. Es decir que el organismo está preparado para un nuevo día.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad Autónoma de Barcelona, encontró que quienes madrugan son más activos y responsables, mientras que aquellos que duermen hasta más tarde tienen mayor riesgo de inestabilidad sicológica.

Según este estudio español, la condición de matutino o vespertino se establece en relación a la tendencia biológica natural, no al comportamiento obligado por motivos de trabajo o de estudios. Es decir, a qué hora se levantaría cada persona si no tuviera obligaciones.

Madrugar, también, es una condición cerebral. Los trasnochadores tiene mayor actividad en el hemisferio derecho, asociado al pensamiento creativo, entre ellos se encuentran los artistas y los escritores.

Quienes se levantan más temprano, tiene mayor actividad en el hemisferio izquierdo, asociado a las funciones analíticas. Son más proactivos y por ende exitosos.

Al contrario de lo que sucede con los “matutinos”, los “vespertinos” están más expuestos a sufrir problemas psicológicos. Tienden a ser menos eficientes en el manejo de sus impulsos y más inestables emocionalmente.

Quienes se acuestan más tarde son más impulsivos, agresivos y creativos. No tienen miedo a decir que no, tienen más sentido del humor y socializan más.  Por lo tanto, son más vulnerables a sufrir problemas sicológicos relacionados con el control de impulsos o la inestabilidad emocional.

Los madrugadores prefieren ponerse en marcha temprano e irse a dormir temprano. Aunque son más activos, son introvertidas y son responsables.

No obstante, según los investigadores, madrugar (así la genética no esté de acuerdo) se puede volver un hábito. El sueño se puede regular, tal y como lo hacen los madrugadores, quienes evitan factores distractores del sueño como el alcohol, el café, los horarios de comida, etc.

A todas luces, madrugar no sólo es la clave del éxito y con ventajas adicionales, “plus” o valores agregados, como dirían en el mundo del mercadeo: ¿Quién no levanta su ánimo si ante sus ojos despunta un amanecer? ¿Con el aroma de las plantas, de las flores o de la misma mañana? ¿O con gorjeo o canto de los pajaritos?

Las razones son científicas y la sabiduría popular no se equivoca. ¡Camarón que se duerme…! ¡Al que madruga Dios lo ayuda! Porque el que no madruga… ¡llega tarde…hasta el éxito!

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¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

El matrimonio, los amigos y el perro

 

“La gente buena,

si se piensa un poco en ello,

ha sido siempre gente alegre.”

Ernest Hemimgway

 

Un matrimonio feliz, unos buenos amigos y un perrito, tres recursos que te pueden garantizar longevidad y una vida feliz.

No cuentan tanto una chequera gorda, las riquezas que atesoras, el lugar donde vives, ni el nivel social. Son definitivas tus relaciones interpersonales buenas para alcanzar la plenitud, con salud y largos años de vida.

Así lo corroboraron los investigadores del Grant Study, del Harvard Medical School, tras un estudio que observó durante 72 años a 268 hombres sanos desde su juventud hasta la vejez.

Los hombres con relaciones personales plenas disfrutan de mayor longevidad”, asegura George Vaillant, actual director del estudio. De hecho, solo cuatro de los 31 solteros participantes siguen vivos, frente a más de un tercio de los que tienen “buenas relaciones”.

Estudios similares han encontrado que una buena actitud ante la vida, como el optimismo, la solidaridad, la voluntad de servicio, son determinantes para mantener una vida saludable y de manera concomitante la felicidad. Es más feliz quien da, que quien recibe.

Y estos son ingredientes que permiten hacer una relación exitosa (amistad o pareja). Y por ende, el camino hacia una vida saludable y feliz se construye, entonces, paso a paso, al hacer de cada paraje, una relación saludable y al cultivar los buenos amigos.

Porque la plenitud, según los investigadores, la depara un matrimonio feliz y todo aquello que de allí se desprende. El estudio encontró, también, que los matrimonios traen mucha más satisfacción después los 70 años y que nuestro estado a los 80 depende más de los hábitos que hemos llevado antes de cumplir los 50, que de la genética.

“El mérito de envejecer con gracia y vitalidad depende más de nosotros mismos que de una genética estelar”, advirtió el director de la investigación.

Para los investigadores, tener una buena familia es muy importante, pero “se sorprenderían si vieran la cantidad de personas de entre 70 y 90 años que encuentran el amor”, aseveró el director de la investigación, lo que presupone que  nunca es tarde para encontrar la felicidad.  

Las nuevas generaciones, al tiempo en que se desarrollan de manera más pensada, pareciera todo lo contrario, que van en contravía en la búsqueda de aquello que indican los nuevos hallazgos. Los jóvenes anteponen la conquista de una profesión y una estabilidad económica, al un matrimonio y a los hijos. Cuando, merced al envejecimiento del sistema reproductivo, tener un hijo es más que una odisea.

Por eso el consejo de George Vaillantes es categórico: “Si quieres ser feliz, y no tienes un bebé de seis meses para intercambiar sonrisas, hazte con un cachorrito”.

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¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

Una epidemia que avanza

 

El tratamiento no viene en píldoras

ni en inyecciones: se llama educación.

 

Es una enfermedad silenciosa, que cada día deja más muertes, que avanza de manera vertiginoso, al ritmo que crecen la obesidad, el sedentarismo y las dietas ricas en harinas y azúcares.

Cada 10 segundos en el mundo muere una persona a causa de la diabetes. Y en este mismo lapso otras dos desarrollan la enfermedad.

Se trata de una “pandemia” que crece a un ritmo de siete millones de casos nuevos cada año. Hoy son 240 millones y se estima que en10 años serán 366 millones las personas afectadas por esta enfermedad. Es decir un aumento del 122% de la prevalencia. En la actualidad esta prevalencia es casi cinco veces más que hace una década.

De los tres millones de colombianos que la padecen, la mitad no lo sabe y de los que lo saben sólo un 10% recibe tratamiento adecuado.

La diabetes es una patología que aparece cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el organismo no la puede utilizar en forma eficaz. Esto conlleva a la hiperglicemia, que ocasiona graves daños en diferentes sistemas del organismo, como los ojos (retinopatía), riñón (nefropatía), corazón y vasos (cardiopatía) y el sistema nervioso (neuropatía) y pie diabético.

Existen dos tipos de diabetes: la tipo 1, que requiere de insulina para sobrevivir. Se desarrolla en los niños y adolescentes. Pero hoy día se desarrolla cada vez más en el adulto.

La tipo 2, no requiere generalmente insulina, es la más común y la padece el 90% de los diabéticos. En algunos casos no hay síntomas y el diagnóstico puede tardar muchos años después, cuando ya hay complicaciones.

Según los médicos, existe una tendencia a disminuir la edad de la aparición de la diabetes tipo 2 o sea en menores de 40 años (antes aparecía entre 40 y 50 años), debido a un incremento marcado de la obesidad, merced a unaexplosiva irrupción de la alimentación rica en grasas y azúcares y el sedentarismo. Hay estudios que relacionan ganancia de peso, con incremento de la enfermedad.

A pesar de su gravedad, de sus nefastos efectos sobre el organismo, también se puede manejar de manera exitosa con sencillos aspectos que no son para nada complejos, pero que sí son claves y definitivos: educación sobre la enfermedad, una dieta equilibrada baja en calorías, actividad física regular y el autocontrol.

Se trata de hacerle el “quite” a la enfermedad, de manejarla, de un “hagámonos pasito”, que permite evitarlas complicaciones crónicas, como la ceguera (la diabetes es una de las principales causas), la neuropatía de miembros inferiores con vasculopatía, que implica un riesgo 15 veces mayor de amputación (dedos o piernas) que aquel que no tiene la enfermedad.

Existen los factores de riesgo que se interrelacionan: La edad, el sedentarismo, la obesidad, el abuso del alcohol y el cigarrillo, las dietas poco equilibradas; los cuáles hacen que aumente la prevalencia de la enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, advierte que los esfuerzos médicos por disminuir las complicaciones crónicas serán en vano, si no se adopta un protocolo de atención basado principalmente en aspectos preventivos y educativos a la población en riesgo y a quienes recién se les hace su diagnóstico.

Mientras que en los países desarrollados la diabetes es más común en los ancianos, en los países de economías medias, como Colombia, la prevalencia está aumentada en una población relativamente joven y productiva (entre 30 y 65 años).

Estudios contundentes en América y Europa, reiteran en forma categórica, “la importancia de un estricto control de la glicemia”, como el mecanismo clave para reducir la aparición o progresión de las complicaciones crónicas.

No obstante, para alcanzar un adecuado control metabólico, confabulan un buen número de factores, entre ellos la interacción entre el paciente y el sistema de salud. En nuestro medio no existe acceso oportuno a programas educativos que lleven a la población en riesgo y aquella con la enfermedad, a una buena aceptación, motivación y adecuación en el cuidado de la enfermedad.

Conocer la enfermedad y el auto-cuidado, son definitivos. Para una enfermedad que causa la muerte, pero antes lleva a la ceguera o a la amputación de dedos, pies y piernas,  “el tratamiento no viene en píldoras ni en inyecciones: se llama educación.”

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  ¡Llegó el fin de año…llegaron los virus!   “Tener un lugar a donde ir, es un hogar. Tener alguien a quien amar, es familia. Tener ambas cosas, es una bendición.” Filosofía popular   Y llegó nuevamente el fin de año y con la temporada, un incremento de las consultas médicas, por virosis, gripas, infecciones …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

¡Llegó el fin de año…llegaron los virus!

 

“Tener un lugar a donde ir, es un hogar.

Tener alguien a quien amar, es familia.

Tener ambas cosas, es una bendición.”

Filosofía popular

 

Y llegó nuevamente el fin de año y con la temporada, un incremento de las consultas médicas, por virosis, gripas, infecciones respiratorias y quien lo creyera: la depresión y la ansiedad.

Se estima que en un 40% se incrementan las consultas a las urgencias por virosis y hasta un 65% por infecciones de todo tipo, especialmente las respiratorias.

Las causas son múltiples. La temporada es propicia por las variaciones climáticas, con cambios bruscos o caídas de la temperatura. Sin embargo, el clima como factor no es definitivo. Se sabe que su origen radica más en el estado emocional de las personas, como lo demuestran cada vez más estudios en el mundo.

“Llegó Diciembre”, pero no sólo “con su alegría…” Trae consigo una serie de presiones culturales y sociales que alteran la estabilidad emocional y orgánica..

De la alegría y el alborozo por el arribo del fin de otro año, se pasa a la pasmosa cuenta de compromisos que se vienen uno encima de otro: las reuniones familiares, las sociales, las fiestas, las visitas, los regalos, terminan creando esa zozobra, que en su clímax es el estrés.  

Según los médicos, son muchos compromisos juntos para un período de tiempo muy corto y así no hay cuerpo que lo resista. Lo peor es que todos tienen que ver con el dinero y éste nunca será laxo para la mayoría de las personas. Los medios de comunicación hacen su abono para darle a la temporada ese matiz comercial.

Esa presión de los medios es quizá la más nefasta. A ojos vista muestran los artículos propios del fin de año (cenas, licores, regalos, etc.) con el mensaje implícito de que si adquieres esto o aquello tienes la felicidad. Que la Navidad es la felicidad obligada.  

Con este tropel lo que se viene, entonces, es una reacción en cadena. La presión social, volcada por medios, se convierte en esa “camisa de fuerza”, que te lleva al estrés. El estrés es un desestabilizador de sistema inmune. Y un cuerpo venido a menos, con un sistema de defensas disminuido, es más vulnerable ante un medio ambiente (cambios de clima) cada vez más agresivo.

Y el organismo, como la pita, a merced del estrés, se rompe por el lado más débil. Los sistemas respiratorio y digestivo, están más expuestos a las amenazas del medio ambiente. Los virus que circulan por el aire y los alimentos, son los primeros en desencadenar problemas respiratorios, infecciosos y gástricos.

Cuadros diarreicos, respiratorios y fiebres son los más comunes y su consulta se dispara hasta en un 80%. Los antifebriles, los antiestamínicos, los sueros y los antibióticos, hacen parte del arsenal con que se aprovisionan los médicos por esta temporada. La fórmula casi siempre es la misma.

Y quien lo creyera, en la época cuando se supone que todo mundo anda feliz, que la alegría flota en el ambiente, no es tal, porque en la realidad “la procesión va por dentro.”

Las consultas por depresión y crisis de ansiedad atiborran consultorios. Pareciera que la gente cada vez más le teme a la llegada del fin de año.

El colon irritable es una de las más altas consultas y en la mayoría de los casos tiene origen emocional. Los mismos pacientes se resisten a creer que tras la alegría por la llegada del fin de año, se enmascara por allá muy en el fondo un “estrés tóxico” por la cultura de consumo.

Ante esta avalancha de eventos y emociones es mejor tomar las previsiones. Toma las cosas con calma. No te dejes llevar por la presión social y los medios de comunicación. Sé más acucioso con tu presupuesto y de acuerdo con éste, planifica desde ya tus reuniones o fiestas y la compra de regalos. Una cena deliciosa no es sólo la que ves en televisión. Busca opciones. No te endeude más.

El núcleo familiar, el más pequeño, por cercano, es el ideal para esta temporada: te gratifica el alma, el corazón y el bolsillo. Es decir, comparte la mayor cantidad de tiempo con los tuyos, renueva con ellos la unidad familiar, la fraternidad, el amor y allí encontrarás la verdadera alegría.

La familia es la mejor medicina contra el estrés, la depresión, la ansiedad, el colon irritable, la gripa, las infecciones y los virus.

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  Mi vida está en mis manos   “La salud no lo es todo, pero sin ella,  todo lo demás es nada”. Schopenhauer   A propósito de las campañas de octubre contra el cáncer de seno, se estima que el autoexamen, esa sencilla acción de palpación de los senos, podría evitar cada año unas cinco mil …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

Mi vida está en mis manos

 

La salud no lo es todo, pero sin ella, 

todo lo demás es nada”.

Schopenhauer

 

A propósito de las campañas de octubre contra el cáncer de seno, se estima que el autoexamen, esa sencilla acción de palpación de los senos, podría evitar cada año unas cinco mil muertes de colombianas. Lo mismo que ocurre con el examen de próstata, cuyo cáncer, en ese mismo tiempo, arrebata la vida a unos tres mil hombres en Colombia.

Estos dos indicadores son la muestra de que en nuestro medio la prevención no hace parte de nuestra cultura. Y pensar que, para hacer una prevención activa elemental, ni siquiera se necesita ir al médico, como en el caso específico del autoexamen de seno.

Un chequeo médico preventivo anual (una batería de exámenes médicos básicos) está aún más lejos de ser considerado entre los propósitos. Es sólo una prioridad para un 2% de la población.

Quienes tienen el poder adquisitivo suficiente para aplicar este modelo ideal de la prevención, prefieren dar “prioridad” a las adquisiciones suntuosas, que tienen que ver con el compromiso social, como se desprende de una Encuesta de las Familias Colombianas, llevada a cabo por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF (2008).

“La prevención no está en nuestra cultura. Vamos al médico, cuando sentimos la enfermedad”, se quejan los médicos.

Un sondeo virtual (realizado el pasado 16 de octubre entre 101 mujeres) presentado hace pocos días por la periodista, Carmenza Libreros, quien se sobrepone al cáncer de seno, arroja resultados preocupantes:

De las 101 consultadas, sólo 17 dijeron que se realizan el autoexamen de seno, no obstante los llamados masivos de las campañas médicas. El sondeo se realizó entre amas de casa, estudiantes, abogadas, periodistas, profesionales de distintas áreas, pensionadas, empleadas, así como las que están en la franja de adulto mayor.

Un dato curioso, según la periodista, es que muchas de las indagadas que aseguraron no practicárselo, pertenecen a un nivel socio-cultural alto, pues tienen especialización y maestrías.

Más de la mitad de estas 101 mujeres afirmaron que no se hacen el examen de rutina, porque no saben con certeza cómo hacerlo.

Pero los hombres somos aún menos proclives a la prevención. Mientras 2 de cada 10 varones acude al urólogo para el examen de próstata, son 4 de cada 10 las mujeres que se hacen la mamografía.

Entre los hábitos de vida saludable claves en la prevención, hombres y mujeres andan casi a la par: las dietas con excesos de harinas y azúcares son más habituales entre los hombres, las mujeres se cuidan un poco más. En la actividad física, los varones les sacan una leve ventaja a ellas.

No obstante, siempre hay un desbalance o un saldo pendiente en los dos grupos, en cuanto a una alimentación adecuada y la actividad física regular. El sedentarismo sigue haciendo de las suyas y cediendo terreno al estrés y por allí a más de medio centenar las enfermedades, entre ellas el cáncer.  

Mientras persistamos en la falta de una cultura de la prevención, las estadísticas seguirán siendo la punta de lanza de las campañas: Cada 9 minutos muere una mujer en el mundo por cáncer de seno. Una de cada 2 mil mujeres de alrededor de 29 años de edad será diagnosticada con esta enfermedad.  De los 6.500 casos nuevos de cáncer de próstata que se identifican cada año en Colombia, 3.000 terminan siendo mortales.

Loable la campaña que adelanta, Carmenza Libreros, (en franca lid vencedora del cáncer de seno) sólo para propiciar entre las mujeres el autoexamen y cuyo llamado ha hecho eco en países como Uruguay, Paraguay, México y Bolivia.

“Mi vida está en mis manos”, reza una campaña. ¡La vida está en nuestras manos!

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¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

¡A tu salud!

 

La salud no lo es todo, pero sin ella, todo lo demás es nada.”Que sea esta máxima de Schopenhauer, la que hoy nos abra las puertas a esta tribuna o espacio, ¡A tu salud!

 A partir de hoy y cada semana quedarán consignados aquí variados temas de todo aquello llamamos salud o «el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamentela ausencia de afecciones o enfermedades», como lo dejó consignado la Organización Mundial de la Salud, OMS, en julio de 1946.

Ese “estado físico, mental y social” realmente lo es todo y con el cual convivimos cada segundo de nuestra vida. Desde que nacemos hasta el final de nuestros días. Porque todo lo que hacemos o dejamos de hacer está directamente relacionado con ese  estado.

Se estima, por ejemplo, que el 80% de las enfermedades tiene origen en nuestra mente y que el medio ambiente, también, confabula en contra de nuestro cuerpo. Que de cada 10 actividades que realizamos 7 de ellas atentan contra nuestra salud. Y que pesan mucho más, aquellas que dejamos de hacer.

 Es decir que si la salud es el estado físico, mental y social; la enfermedad es el resultado de la violación de las leyes naturales, o sea es la pérdida de la salud. La Medicina, es entonces, la ciencia y el arte cuyo fin es alcanzar el estado de salud.

El 70% de lo que comemos no beneficia nuestra salud y esto se traduce en un déficit o en una alteración para el ritmo normal del organismo, que funciona tal cual como el motor de un auto.

Lo mismo sucede con la actividad física, ideal para mantener nuestro cuerpo y nuestra mente. Y al igual que una dieta alimenticia no balanceada, la inactividad física nos extiende la factura y acumulamos un déficit más.

No es gratuito que sedentarismo sea una de las grandes preocupaciones a nivel mundial. La misma OMS lo ubica como el cuarto factor de riesgo de mortalidad global y entre las muchas alteraciones letales de las cuales es causante, se encuentra la disminución de la neuroplasticidad cerebral.

 Dicho por los médicos, “la salud se mide por el impacto que una persona puede recibir sin comprometer su sistema de vida. Así, el sistema de vida se convierte en criterio de salud."Es decir, parodiando a Moshe Feldenkrais: "Una persona sana es aquella que puede vivir sus sueños no confesados plenamente".

Un buen día para todos. Complacido de compartir  este espacio, con ustedes, a partir de hoy. Nos volvemos a encontrar la próxima semana.

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