Jueves, Octubre 18 2018

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¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

  La figura paterna: Cuando lo es todo o no es nada   Mientras aumenta el número de madres solteras y las separaciones o divorcios, las consultas al sicólogo se multiplican, por niños con depresión, estrés y ansiedad. Pero ¿es tan importante la figura paterna?   “No es la carne y la sangre, sino el …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

La figura paterna:

Cuando lo es todo o no es nada

 

Mientras aumenta el número de madres solteras y las separaciones o divorcios, las consultas al sicólogo se multiplican, por niños con depresión, estrés y ansiedad. Pero ¿es tan importante la figura paterna?

 

“No es la carne y la sangre, sino el corazón,

lo que nos hace padres e hijos.”

Friedrich Schiller

 

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Aunque pasa desapercibida, no deja de sorprender. La cifra es del Estudio sobre la salud de los colombianos, según la cual, dos de cada cinco niños presentarán algún desorden en su salud mental, en su vida. Sin contar el sub-registro.

Son múltiples los factores que afectan la salud mental de la niñez. Sin embargo, nada más nefasto, como lo relaciona el estudio, que el ritmo vertiginoso de un mundo globalizado y competitivo, con padres ausentes del hogar. Y menores en manos de la televisión, los videojuegos o tecnologías y cuya única “conexión” con el mundo real es la empleada del servicio. Dicho, conocido y repetido hasta la saciedad.

De esta realidad se desprende otra que ya hace parte del paisaje: las parejas separadas o las madres solteras, cada vez más frecuentes, según diagnóstico de los expertos, otro de los grandes orígenes de la problemática del menor.

Sorprendente que hoy un niño sufra de estrés, depresión, ansiedad. (¡Increíble!) Y que una de las causas, por ejemplo, según la sicología, sea la ausencia de la figura paterna. Aunque la ciencia, los estudios y hasta la sabiduría popular, digan lo contrario.

Según los sicólogos, el padre, en la crianza del hijo, es el responsable de la disciplina, lo que sugiere la mano dura, menos condescendiente, necesaria para poner el orden. Tiene lógica. Pero surge la pregunta: ¿es una función única o exclusiva del hombre?

Incluso, en este diagnóstico, hay una contradicción, si se parte de la sabiduría popular que reza que “madre hay solo una y padre puede ser cualquiera.” Entonces, ¿dónde radica la relevancia de esa figura en la salud mental del niño?

Si los sicólogos resaltan o sobrevaloran dicha importancia, ésta cobra vida en la medida en que la madre de hoy ¿la hace más visible?

En este caso no sería ausencia de la figura paterna. Más bien ausencia de pareja.

Los estudios científicos son contundentes: la presencia del amor, del tesón, la solidaridad, la paciencia, la entereza, la entrega y la valentía, hará que la ausencia de aquella figura en cuestión, se sienta menos o ni se sienta. Es decir que un estado emocional equilibrado de la gestante, tranquilo y amoroso, garantiza un niño seguro de sí, creativo y proactivo, dicen los investigadores.

Si esto sucede en la gestación, seguramente se prolongará después del nacimiento. Y la figura paterna, obvio, sobrará. Los ejemplos son muchos. El actual Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, el ex-alcalde de Bogotá, Lucho Garzón o nuestra máxima estrella del fútbol, James Rodríguez, por citar unos casos, que son ejemplo de hijos hechos a pulso por sus madres.

Hay un dato aún más sorprendente. El 90% de los hijos fuera del matrimonio supera en capacidad académica, talento y éxito en la vida (entre otros indicadores) a los hijos que crecen bajo la égida del padre y la madre. Comparación que aún siendo “odiosa” equilibra la balanza de equidad.

Hay otros estudios que citan el componente genético como clave en el desarrollo del niño. Pero también se sabe, por las mismas investigaciones, que la genética cuenta en un 5% y que el 95% restante es medio ambiente. Incluso para enfermedades como el cáncer, sólo el 5% es de origen genético.

Un estudio llevado a cabo en el Reino Unido, en 2001, encontró que los hijos de madres solteras desarrollan más su coeficiente intelectual. Uno de los argumentos de esta investigación es que estos pequeños aprenden a remar, sin una ayuda menos. Entonces se vuelven más autónomos, recursivos, creativos y por tanto desarrollan más sus talentos o potencialidades.

¡Cual figura paterna…! Aún en la pareja formada, está en entredicho y más en nuestro medio. Esta sólo es importante en la medida en que cumple como el "modelo a seguir", es decir que represente el ejemplo para los hijos: por su comportamiento, sus principios, su honestidad, su orden, su disciplina, su capacidad, su prolijidad y su éxito en la vida. El ejemplo, es la educación. El mejor maestro. “La palabra convence, pero el ejemplo arrastra.”

El padre está llamado a ser un dechado de virtudes. Para los hijos de madres separadas y madres solteras puede ser válida la sabiduría popular del “más vale sólo que mal acompañado.” Porque tendrán una buena formación asegurada sobre la base en un “buen ejemplo.”

Un reto para la mujer de hoy, caracterizada por su coraje y por ende por la capacidad para llevar adelante (se ven muchos casos) el doble rol de madre y padre. O mejor dicho, de “mujer y madre”, porque si cumple, la dichosa figura del padre desaparece.

Este es otro punto que contradice el diagnóstico de los sicólogos. La capacidad de una mujer puede lnvisibilizar la “contradictora figura paterna.”

Las nuevas generaciones, cada vez más hijos de madres-padres, están condicionadas a: una mujer capaz cubrir con amor todos sus espacios. De trasferir la fuerza y el coraje, de enseñar cómo se levantar el candil para iluminar menor el camino.

O, en el caso contrario, a esparcir sobre su pléyade, sus debilidades, sus limitaciones, sus sentimientos, sus miedos. Sus inseguridades.

El miedo, las debilidades, las limitaciones, son connaturales al ser humano. La clave está, entonces, como madre, en qué visibiliza más: si sus limitaciones o debilidades o sus capacidades de respuesta a ellas. Enseñar, frente a los ojos de su hijo, con el ejemplo, como el maestro, cómo es que se hace el camino. Cómo es ese paso a paso entre esa maraña que es la vida.

Y aquí confluyen las dos realidades: el niño, el adolescente, el joven, el adulto, el hombre: autónomo, brillante, dueño de sí, dueño del mundo. O aquel que crece bajo la égida de una madre con sus languideces expuestas, al que en la consulta al sicólogo seguramente le diagnosticarán: “ausencia de la figura paterna.”

 

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Acerca del Autor

Humberto Pupiales

Periodista de la Universidad de la Sabana de Bogotá. Maestría en Periodismo, en Buenos Aires, Argentina. Ejerce el periodismo científico desde hace 15 años. Actualmente es el Jefe de Comunicaciones y Prensa del Centro Médico Imbanaco de Cali

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