Martes, Agosto 21 2018

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¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

  Día Mundial de la Diabetes: Una tragedia entre nuestros niños Se puede prevenir desde el nacimiento de los bebés. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, más de 45 millones de menores en el mundo están en sobrepeso. Es decir, 45 millones de pequeños seres humanos potenciales enfermos de diabetes. “El futuro de …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

Día Mundial de la Diabetes:

Una tragedia entre nuestros niños

Se puede prevenir desde el nacimiento de los bebés. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, más de 45 millones de menores en el mundo están en sobrepeso. Es decir, 45 millones de pequeños seres humanos potenciales enfermos de diabetes.

“El futuro de los niños depende del presente que vivan.”

Filosofía popular

 

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Un niño con sobrepeso tiene tres veces más riesgo desarrollar la obesidad en la adultez. El 40 % de ellos muy probablemente desarrollará la diabetes. Una verdadera tragedia.

Un menor, con una responsabilidad máxima: su salud. Que deberá comportarse como un adulto, para sobrellevar sobre sus hombros el peso del control de una enfermedad, hasta hace unos años, exclusiva de los adultos.

El niño deberá medirse la glucosa en sangre varias veces al día, auto-inyectarse insulina de forma subcutánea y someterse a una dieta especial.

Y como los males no vienen solos, el sobrepeso trae consigo más de una decena de enfermedades, como del corazón, la apnea del sueño, la hipertensión, problemas osteoarticulares y algunos tipos de cáncer e incluso estrés y depresión.

Enfermedades muy complejas, cuya prevención no es compleja y es responsabilidad directa de los padres, con la educación de sus chicos, con la promoción en ellos de hábitos de vida saludable, como una dieta balanceada y la actividad física regular. Nada complejo si sabemos que los niños tienen la facilidad de aprender.

 La diabetes infantil es la segunda enfermedad crónica más común en la infancia. Con el crecimiento del índice de obesidad infantil, precisamente, asociado a la vida sedentaria y a los malos hábitos alimenticios, razones por las cuales, los casos han aumentado considerablemente entre los niños y las niñas.

Y aunque el origen de la enfermedad sea distinto, el 90 por ciento de los casos corresponde a diabetes tipo 1, que aparece súbitamente y puede surgir a partir de las primeras semanas de nacimiento, hasta los 30 años de edad. Aunque es entre los cinco y los siete años, y durante la pubertad, cuando el mal tiende a ser más común.

La enfermedad se caracteriza por una alteración en la producción de la hormona insulina por el páncreas o por una resistencia a la acción de esta hormona en el organismo. La insulina ayuda al organismo a transformar el azúcar (o glucosa) en energía, promoviendo así un buen funcionamiento del cuerpo humano.

La cantidad de insulina liberada depende mucho de la cantidad de azúcar que se ingiere. Si consumimos más alimentos ricos en carbohidratos (pan, azúcar, pasta, arroz, galletas, etc.), estaremos exigiendo al páncreas a trabajar mucho más de lo normal.

Cuando los niveles de azúcar (o glucosa) que circulan por la sangre, presentan un aumento importante, se habla de índice de glucemia.

La práctica del deporte de forma regular, según estudios, mejora los niveles de glucosa en la sangre, a diferencia de aquellos niños que no practican deporte. La diabetes tipo 2 es hereditaria y ocurre cuando las células resisten a la acción de la insulina.

La prevención puede empezar con la lactancia materna evitando la alimentación artificial, rica en azúcares innecesarios durante esta fase.

Para evitar la obesidad infantil y la diabetes y cuando se habla de alimentación saludable y de actividades físicas, los especialistas insisten en que el ejemplo (de los padres) es el mejor maestro.

Los niños comen lo que se come en casa y hacen lo que hacen sus padres. La actividad física en familia, es uno de los hábitos que más disfrutan los niños y evita que lleven una vida sedentaria, con menos tiempo frente al televisor, el computador o los videojuegos.

Lo ideal será, además, disminuir la ingesta de azúcares de absorción rápida como el azúcar refinado, moreno, cristal y de miel, y sustituirlos por los azúcares que ya vienen en las pastas y frutas.

No hay conciencia y no están generalizados estos hábitos. Y sorprende cómo disminuye la edad media de aparición de la diabetes. Mientras que hace unos años era más numerosa en la pubertad, cada vez es más frecuente la aparición en menores de 6 años.

La enfermedad puede causar, a largo plazo, y si no es tratada debidamente, pérdida de la visión, infarto, hipertensión, derrame, impotencia sexual, enfermedades pulmonares e insuficiencia renal.

Sorprende, también, que los menores que son obesos o con colesterol alto, muestran signos tempranos de enfermedad cardíaca. Una investigación encontró que el grosor de las paredes arteriales de estos niños y adolescentes se asemeja al de las paredes arteriales de una persona de 45 años de edad.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, más de 45 millones de menores en el mundo están en sobrepeso. Es decir, 45 millones de pequeños seres humanos potenciales enfermos de diabetes, tragedias por cuenta de una enfermedad catastrófica.

Revisar este panorama, mirar a mi niño con sobrepeso, y pensar como padre, que es total mi responsabilidad con su futuro, con su salud y con su calidad de vida.

 

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Acerca del Autor

Humberto Pupiales

Periodista de la Universidad de la Sabana de Bogotá. Maestría en Periodismo, en Buenos Aires, Argentina. Ejerce el periodismo científico desde hace 15 años. Actualmente es el Jefe de Comunicaciones y Prensa del Centro Médico Imbanaco de Cali

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