Jueves, Octubre 18 2018

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¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

  No me pinté los labios   “El buen humor es síntoma de salud mental” Doménico Cieri Estrada   “Los pensamientos positivos no bastan, debe haber también sentimientos y acciones positivas.”   Sígueme en Twitter @hpupiales Ni me tomé la foto con el cartelito en las manos ni me pinté los labios de rojo. Porque …

¡A Tu Salud!, por Humberto Pupiales

 

No me pinté los labios

 

“El buen humor es síntoma de salud mental”

Doménico Cieri Estrada

 

“Los pensamientos positivos no bastan, debe haber también sentimientos y acciones positivas.”

 

Sígueme en Twitter @hpupiales

Ni me tomé la foto con el cartelito en las manos ni me pinté los labios de rojo. Porque los colombianos somos eso. No sobrepasamos de clichés y simbolismos. Las marchas y campañas son sólo eso. No hay compromiso. Para el compromiso se necesita corazón.

Cual “no al maltrato a la mujer”, si ejercemos un machismo salvaje a toda hora, menospreciamos el valor de la mujer. Y se agreden y no con el pétalo, sino con las espinas.

 Cual “Chao racismo”, si todos los días discriminamos, no hemos podido superar ese muro que nos acerque a la verdadera convivencia. A los Lgtb los estigmatizamos todo el tiempo y en todo lado.

Cual “no al maltrato de los niños”, si somos indiferentes, pasamos por los semáforos y ni los vemos. Y si volvemos la mirada es para el desdén.

Cual “sí a la paz y no a la guerra.” Nos declaramos “amantes de la paz” y descalificamos al que piensa distinto. Andamos con la piedra en la mano. No somos capaces de reconocer un acierto del contrario y menos aceptar que puede tener la razón. Las redes sociales son el escenario perfecto para desahogo de la miseria humana. Desde el poder vituperan y al escéptico no lo llaman oposición, sino "enemigo" de la paz.

Cual “no a la corrupción”. Dizque le declaramos la guerra, pero nos volamos la cola en el banco, nos pasamos el semáforo en rojo, nos metemos en contravía. Desde las altas esferas el término “mermelada”, se acuña, se acomoda. Se oficializa. ¿Qué tal?

Las normas se hicieron para violarlas. Somos de la cultura, “hecha la ley, hecha la trampa.” El vivo recibe aprobación y el honesto pasa por bobo.

Una sociedad que naufraga en una mente alterada, volcada hacia los anti-valores. En el campo de la salud mental nos podemos encasillar entre la sicopatía, la esquizofrenia y la sociopatía.

En siquiatría, la sociopatía, es un trastorno de personalidad antisocial (TPA), cuyo peligro radica en que a pesar de saber que estamos obrando mal, haciendo un mal, actuamos deliberadamente por impulso, para alcanzar lo que deseamos, por hacer el daño a alguien, por trasgredir lo correcto o una norma.

Todos tenemos un sociópata por dentro y su activación es cuestión de diversos factores, muchos de ellos con origen en nuestro propio entorno familiar.

Entre los rasgos más comunes de la sociopatía, en las primeras manifestaciones del trastorno, aparecen la mentira, la seducción, el engaño, el montaje urdido al detalle, y todo en un marco que puede conducir a lo criminal. Se puede actuar con plena conciencia y discernimiento, lo que lo diferenciaría de la esquizofrenia.

De qué vale que nos pintemos los labios de rojo y alcemos la voz contra la violencia hacia la mujer, hacia el niño y el racismo, si en el corazón seguimos siendo violentos. Si no tenemos paz en nuestro interior.

Los pensamientos positivos no bastan, debe haber también sentimientos y acciones positivas.

 

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Acerca del Autor

Humberto Pupiales

Periodista de la Universidad de la Sabana de Bogotá. Maestría en Periodismo, en Buenos Aires, Argentina. Ejerce el periodismo científico desde hace 15 años. Actualmente es el Jefe de Comunicaciones y Prensa del Centro Médico Imbanaco de Cali

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