"En la esquina de la Avenida Sexta con Squibb aparece uno de los personajes de ¡Que viva la música! Pedro Miguel Fernández, el que envenenaría a sus tres hermanas".
El fragmento retrata uno de los escenarios más recurrentes en la obra literaria de Andrés Caicedo, quien convirtió a Cali en protagonista de su literatura.
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En ese sentido, a casi cinco décadas después, ese punto del norte de la ciudad sigue siendo un referente simbólico de su universo narrativo.
Asimismo, aunque la Avenida Sexta dejó de ser la zona rosa que marcó a toda una generación, el paso del tiempo consolidó a Andrés Caicedo como una figura mítica.
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Han pasado 49 años desde que el escritor vallecaucano se suicidó tras recibir la primera copia de su novela ¡Que viva la música!
Una obra que con los años se transformó en un referente de culto y en su publicación más reconocida a nivel internacional.
Su relación con la ciudad fue constante. Sectores como San Fernando, el norte de Cali y la propia Sexta aparecen en sus textos, siempre ligados a la música y, especialmente, a la salsa, uno de sus grandes amores.
La literatura, el cine y la salsa mantienen vigente el legado del escritor caleño
Además de la literatura, Caicedo dejó huella en el cine colombiano al impulsar el movimiento Caliwood junto a Carlos Mayolo y Luis Ospina.
Por su parte, también fundó el boletín que luego se convertiría en la revista 'Ojo al Cine', considerada una publicación de culto.
Su mirada crítica, provocadora y generacional influyó en múltiples creadores.
El director Jorge Navas ha reconocido esa herencia en proyectos como “Balada para niños muertos”, donde explora el gótico tropical, una estética asociada a la obra del autor caleño.
Entre tanto, el legado también ha sido preservado por su hermana, Rosario Caicedo, quien ha trabajado para acercar su obra a nuevas generaciones.
Finalmente, casi medio siglo después, Caicedo pasó de ser un escritor irreverente a una leyenda cultural que aún dialoga con la ciudad que lo inspiró.
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