Sáb, 12/24/2016 - 13:21
Entregarle el acuerdo al congreso para que lo refrende es un saludo a la bandera en un congreso que tiene poca credibilidad. Ese lugar en donde los escándalos son el pan de cada día y pareciera que lo único que les preocupa es tuitear pero de aquello de legislar, a menos que les convenga, pocón pocón, como diría mi abuela.
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Foto Especial para www.90minutos.co

Santos, como es tradición le ha vuelto a ver la cara de estúpidos a muchos colombianos. Su decisión de refrendar su acuerdo de paz vía congreso, acogiendo según él, el mandato que  los colombianos le dieron en 2014, no es más que una imposición que desconoce lo que votaron más de seis millones de personas el 2 de octubre.

Entregarle el acuerdo al congreso para que lo refrende es un saludo a la bandera en un congreso que tiene poca credibilidad. Ese lugar en donde los escándalos son el pan de cada día y pareciera que lo único que les preocupa es tuitear pero de aquello de legislar, a menos que les convenga, pocón pocón, como diría mi abuela.

Sin embargo, como muy seguramente estuvo, está y seguirá estando por montones la mermelada institucionalizada por este gobierno para sacar esto a pupitrazo lo más pronto posible.

Muchas de esas personas beligerantes en redes que están a favor de un acuerdo, que muy seguramente no leyeron completo, deben estar felices porque como buenos demócratas que se proclamaban en las redes, se ha hecho democracia. Así sea una democracia acomodada que cuando los beneficia es demócrata pero cuando no, es ilegítima y paramilitar.

Los argumentos del presidente, defendidos por sus escuderos, son infantiles y carecen de sentido. ¿Que un plebiscito polarizaba más? Claro presidente, imponer el acuerdo ignorando a un sector del pueblo ahora sí nos va a unir como país, según su lógica estadista.

En lo personal pensé que el resultado del plebiscito le había dado una lección de humildad a Santos y a las Farc, pero la arrogancia y afán de protagonismo del primero no conocen límites.

Por un momento pensé, de manera equivoca, que Santos se iba a sentar a dialogar. Y no sólo con Uribe, porque por lo menos a mí, el uribismo no me representa. Pero si buscar la forma de escuchar a la gente y no sólo a los que saturaron las redes con etiquetas y argumentos a favor de un acuerdo que ni siquiera conocían.

Ahora que usted ha decidido que la opinión de más de seis millones de colombianos vale menos que nada, espero que todo le salga bien, porque lo que suceda de aquí en adelante y a futuro es responsabilidad SOLO SUYA