Vie, 10/23/2015 - 08:17
¿Qué no es fácil? Por supuesto que no lo es. Pocas cosas valiosas en la vida lo son. La mayoría de cosas valiosas requieren de un esfuerzo arduo y de una milla extra. Y luchar por un matrimonio armónico vale la pena todos los sacrificios y todos los esfuerzos.
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El éxito
Foto: Especial para: www.90minutos.co

¿Qué es el éxito? Por supuesto hay mil definiciones, y la mayoría de ellas acertadas. Pero tomemos una casi al azar, que nos propone David Orozco en Internet y que dice: "El termino éxito proviene del latín exĭtus, que significa salida, de ahí se determina que éxito se refiere al resultado final y satisfactorio de una tarea. Si bien es cierto que el contexto del éxito se basa en el triunfo obtenido en una circunstancia, no necesariamente tiene que ser absoluta. Se considera éxito una acción a la que se le vio resultados positivos, mas no que sea una contienda que haya superado las expectativas. El éxito se obtiene a partir de la buena gestión y organización de las actividades a realizar, a fin que nos encontremos con los resultados esperados o aproximados".

Y dentro de esas mil definiciones, hay una alusión al éxito que me gusta mucho y es aquella que dice: "Si quieres saber si un hombre es exitoso, mira el rostro de su esposa". Esta es una hermosa afirmación que no necesita explicación. El rostro de ellas refleja en verdad lo que su esposo ha hecho y hace por ella y por su familia en términos de amor, de cobertura, de servicio y de entrega. Un esposo exitoso es aquel que, independiente del factor dinero, hace su mejor esfuerzo por suplir las necesidades básicas de su familia, pero que también va más allá. Es un hombre que sabe que él y ella son uno y no dos. Es un hombre que ha entendido que cuando hay conflictos de pareja no puede y no debe haber ganadores, porque cuando uno de los dos gana ambos pierden. Es un hombre que lucha día por día para cuidar el corazón de ella, y lo hace evitando comentarios hirientes o malintencionados; lo hace suavizando su trato, y dando a ella un lugar de privilegio en la cotidianidad de todos sus días; lo hace con diálogo, con detalles, con ternura y sobre todo con la certeza de que después de Dios es la primera persona que llena su corazón, y por tanto le reconoce de manera generosa ese lugar.

¿Qué no es fácil? Por supuesto que no lo es. Pocas cosas valiosas en la vida lo son. La mayoría de cosas valiosas requieren de un esfuerzo arduo y de una milla extra. Y luchar por un matrimonio armónico vale la pena todos los sacrificios y todos los esfuerzos. ¡Que bueno levantarnos cada día a perseguir esa meta!: que el rostro de nuestra esposa refleje tanto gozo y paz, que no quepa ninguna duda que vive al lado de un hombre exitoso, con o sin dinero, con o sin fama, con o sin cargos rimbombantes. Simplemente exitoso porque la sonrisa de ella asílo confirma.

Alguien dijo "el éxito es el último eslabón de una cadena de fracasos". Bueno, con todo respeto yo me atrevo a decir algo bien diferente: "el éxito es el último eslabón de una cadena de esfuerzos". Y los eslabones de esa cadena están ahí al alcance de la mano: el perdón, la comprensión, la paciencia, la benignidad, la bondad y un largo etc., que al final nos llevará sin duda, a lograr como resultado una relación de pareja exitosa y por ende unas familias también exitosas. Tal vez lo importante no es tanto lograr la meta, como lo resaltan muchos expertos, quizá el mayor logro es hacer que cada uno de los esfuerzos cotidianos sean en símismos un éxito diario que sume al éxito total.

Los hombres deberíamos pedir al Señor, que en su misericordia, nos llene de inteligencia y sabiduría suficientes, para lograr que el rostro de nuestra esposa, (y el de nuestros hijos) refleje inmensa alegría, enorme gozo y plena paz, para que aplique en nosotros la mejor definición de éxito en una pareja: ser exitosos es vivir cada díy todos los días felizmente casados.

Y como siempre: para empezar a ver que esto es verdaderamente posible, es necesario creer, y Dios se ocuparáde que se convierta en una hermosa realidad.