Mié, 05/13/2015 - 09:43
Estoy cansado de la guerra porque he sido testigo como reportero de esta guerra fratricida.
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 Estoy cansado de la guerra porque la gente no ha vivido de cerca la barbarie que han tenido que soportar los indígenas, afros, campesinos y ciudadanos del común y hasta miembros de la Fuerza Pública en esta región a manos de los llamados grupos de autodefensas y las guerrillas de las Farc y el ELN.

Estoy cansado de la guerra porque he sido testigo como reportero de esta guerra fraticida y porque me siento en capacidad de narrarle solo dos hechos inéditos que han marcado mi carrera y mi vida como periodista de orden público o de guerra.

1- Porque me tocó presenciar el dolor de las madres, hijos y familiares de las 14 víctimas del paramilitarismo en Alaska, zona rural de Buga.

 Estoy cansado de la guerra porque aún hoy recuerdo ese 10 de octubre de 2001, cuando los paramilitares, reunieron a un grupo de campesinos frente a la parroquia con el pretexto de leerles un comunicado. Allí seleccionaron a 14 hombres, los alinearon frente a la caseta comunal y les dispararon ráfagas de fusil.

Me cansé de la guerra porque lloré cuando me tocó prestarle el pañuelo a la anciana que se arrodilló junto  al cuerpo inerme de su hijo que yacía sobre la hierba aún mojada por el aguacero de la noche anterior.

2- Estoy cansado de la guerra porque me arriesgue a exigirle a un jefe guerrillero que no asesinara a sangre fría a los 11 policías que custodiaban la estación del municipio de Suárez, Cauca, el 25 de septiembre de 2003.

Ese día la por lo menos 150 guerrilleros destruyeron con cilindros cargados con metralla la estación de policía y prácticamente dejaron en ruinas dos manzanas a la redonda de la población.

Los agentes prácticamente tuvieron que rendirse, pues quedaron aturdidos, con lesiones en brazos y piernas, y sus oídos reventados.

Por culpa de la guerra le supliqué a alias Jairo que les perdonara la vida a los integrantes de la fuerza pública que me miraban agonizantes y desangrándose en un andén, para que intercediera por ellos, a lo cual el “Comandante” accedió con desprecio, al final nos tocó evacuar a los policías  en el vehículo del noticiero en tres viajes hasta el hospital local 

Los dos hechos  que he relatado brevemente me hacen pensar en el sufrimiento que he palpado como reportero de las miles de víctimas del paramilitarismo y la guerrilla.

Estos sucesos son los que no quiero volver a narrar. Una guerra que he cubierto periodísticamente durante más de 20 años y que no deseo volver a cubrir para que no se conviertan en la noticia del día.