Mié, 06/17/2015 - 09:02
¿Entonces cualquier persona que tenga un problema con la administración o que quiera exigir el respeto a sus derechos se puede meter a una iglesia, cerrarla y quedarse ahí hasta que lo escuchen? Me pregunto ¿Quiénes seguirán y en qué iglesia?
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Foto: Especial para: www.90minutos.co

Con vías de hecho y “a las malas”.  Así parece que funcionara todo en esta Administración Municipal. Tomas de iglesias, de apartamentos, enfrentamientos con la Fuerza Pública en el jarillón, protestas y ‘pataletas’ han hecho que en los últimos meses la Alcaldía de Cali ceda ante las pretensiones de sus protagonistas.

Primero, la toma de la Catedral de San Pedro. Durante 24 días, los transportadores y conductores de la Coomoepal estuvieron en el Templo exigiendo no ser sacados de las calles, que les quitaran los operativos y que les dieran una solución laboral. La Alcaldía fue reacia al inicio, pero la presión mediática, de la Arquidiócesis y la de los feligreses quienes pedían a gritos entrar y celebrar sus eucaristías, hicieron que se sentaran a dialogar y llegaran a un acuerdo temporal, que hubiera podido lograrse hace mucho tiempo.

Luego 105 familias del antiguo sector Brisas de un Nuevo Amanecer durmieron a las afueras de la Secretaría de Vivienda pues habían estado esperando durante cuatro años una casa y nada. Tampoco les pararon bolas, entonces se tomaron un edificio de la Urbanización Río Cauca y amenazaron con no salir de ahí ¿El resultado? Al día siguiente los apartamentos eran suyos, solo faltan unos trámites y podrán ocuparlos.

Hoy cerca de 20 habitantes de los sectores Venecia y Las Vegas, también del jarillón, permanecen en la iglesia La Ermita pues se la tomaron hace siete días. Al parecer se dieron cuenta que la Alcaldía funciona “a las malas” y buscan una solución de esta forma. Ya las secretarías de gobierno, vivienda y bienestar social analizan cómo conformar una mesa de concertación, pero ya me imagino cuál será el resultado.

Claro que también me inquieta que ya a las iglesias las cogieron "de bate". Está bien que es el refugio de los afligidos, pecadores, necesitados y de quienes reclaman justicia, pero no hay que tomárselo tan a pecho. ¿Entonces cualquier persona que tenga un problema con la administración o que quiera exigir el respeto a sus derechos se puede meter a una iglesia, cerrarla y quedarse ahí hasta que lo escuchen? Me pregunto ¿Quiénes seguirán y en qué iglesia?

Y es que el tema no queda allí. La Arquidiócesis lo permite y defiende el derecho a la protesta pero ¿Qué tan permisivos deberían ser? ¿No será más alcahuetería que el respeto a sus derechos? En eso sí estoy de acuerdo con el Alcalde: si yo dejo que el ladrón entre a mi casa y saco a la autoridad, la Policía no puede entrar a defenderme a la fuerza pues yo lo permití.

Pero bueno, cada quien defiende lo suyo. Y quienes defienden sus derechos o quienes se quieren aprovechar de la necesidad de los demás, han entendido que esta Alcaldía como que funciona "a las malas" y seguirán haciendo de las suyas. Ahora, la administración deberá preguntarse ¿Ceder o no ceder? ¿Ante quién ceder? ¿Por qué ceder? y ¿De qué manera ceder?