Sáb, 12/26/2015 - 08:21
La Navidad sería uno de los días más saludables, si no el más saludable. Es el día que se prolonga a toda esta temporada de fin de año, con los abrazos más sinceros, por aquello de reencuentro con quienes más amamos. Estudios científicos dicen que un abrazo de 20 segundos puede aliviar el dolor y el estrés, al actuar sobre las células nerviosas del cerebro que liberan la oxitocina, hormona capaz de amilanar el dolor, además de reducir la liberación del cortisol, la hormona del estrés.
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Foto: Especial para: www.90minutos.co

La Navidad sería el día más especial del año, porque el 90% de las personas vibran con el sentimiento de la Navidad, por la tradición, por las remembranzas, por los niños. Porque hoy las familias se unen.

La unión, la comunión, que se extiende por estos días de Fin de Año, por aquello de la unión y el reencuentro con quienes más amamos. Si nos remitimos a los estudios científicos, la Navidad sería uno de los días más saludables, si no el más saludable, porque se extiende a todos estos días de los abrazos más sinceros. Si partimos de lo científico sabemos que un abrazo de 20 segundos puede aliviar el dolor y el estrés, al actuar sobre las células nerviosas para liberar los químicos que alivian el dolor, como la oxitocina, y reducir la liberación del cortisol, la hormona del estrés.

La unidad familiar, de los amigos, el reencuentro, propio de estos días, es un protector contra los virus y bacterias. La mayoría de las familias permanecen unidas para esta temporada. El acompañamiento familiar e incluso de los amigos, por ejemplo, hace de esta época la menos propensa de todo el año, para el suicidio. Incluso, se compara con la situación de las guerras: como la gente permanece más unida en torno a una causa política, religiosa, o de cualquier índole, los estudios demuestran que los suicidios disminuyen sustancialmente.

Viene bien un mensaje hermoso, del Papa Francisco, que vale la pena revalidar en toda su extensión y que comparto, para aplicar a esta temporada.

“Puedes tener defectos, estar ansioso y estar irritado algunas veces, pero no te olvides que tu vida es la mayor empresa del mundo, solo tú puedes evitar que ella vaya en decadencia. Hay muchos que te aprecian, te admiran y te quieren. Me gustaría que recordaras que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, camino sin accidentes, trabajo sin cansancio, relaciones sin decepciones.

Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros. Ser feliz no es solo valorizar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza. No es apenas conmemorar el éxito, sino aprender lecciones en los fracasos. No es aprender a tener alegría con los aplausos, sino a tener alegría en el anonimato.

Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones y periodos de crisis.

Ser feliz no es una fatalidad del destino, sino una conquista para quien sabe viajar para adentro de su propio ser. Ser feliz es dejar de ser víctimas de los problemas y volverse actor de la propia historia. Es atravesar desiertos fuera de sí, mas ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de nuestra alma. Es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida.

Ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos, es saber hablar de sí mismo. Es tener coraje para oír un ‘no’. Es tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea injusta. Es besar a los hijos, mimar a los padres, tener momentos poéticos con los amigos, aunque ellos nos hieran. Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple, que vive dentro de cada uno de nosotros. Es tener madurez para decir ‘me equivoqué’. Es tener la osadía para decir ‘perdóname’.

Es tener sensibilidad para expresar ‘te necesito’. Es tener capacidad para decir ‘te amo’.

Que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz. Que en tus primaveras seas amante de la alegría. Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduría. ¡Y que cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo, pues así serás más apasionado por la vida perfecta! Usar las lágrimas para regar la tolerancia. Usar las pérdidas para refinar la paciencia. Usar las fallas para esculpir la serenidad. Usar el dolor para lapidar el placer. Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.

¡Jamás desistas. Jamás desistas de las personas que amas. Jamás desistas de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible!”

¡Feliz Navidad y venturoso Año Nuevo!