Mié, 05/27/2015 - 06:05
Camine, lo que más pueda. Camine. Camine siempre. Con el latido acentuado, su corazón es el primero en decirle, “gracias”.  Cada paso que usted da, es un paso más que lo aleja de cualquier enfermedad.
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Foto: Especial para: www.90minutos.co

En un mundo donde enfermedades como la obesidad, la diabetes o la hipertensión alcanzan dimensiones epidémicas, la actividad física comienza ya a ser prescrita, tal cual como se prescribe  un medicamento.

Si esto se hiciera, sin necesidad de los medicamentos, muy probablemente el paciente no volvería consultar al médico. Si la actividad física se adaptara como un hábito de vida saludable, se ahorraría tiempo y mucho dinero en consultas al médico. Lo ideal sería ir al médico sólo por prevención.

Hace unos años, el médico fisiatra, Carlos De Los Reyes, gran amigo, gran médico y compañero, mientras me revisaba en una cita rutinaria de control, me retaba: “si usted que es una persona sana, se dedica hacer ejercicio tres veces por semana (una hora diaria) muy seguramente este año no va a necesitar ir al médico.”

Todo ese año y con escepticismo, más por desafiar semejante vaticinio, me dediqué con el juicio recomendado a la actividad física, que no es nada del otro mundo. Una horita los lunes, una horita los miércoles y una horita los viernes. Cardio, para quemar la grasita acumulada (los 7 kilos de sobrepeso) y algo de pesas, para tonificar masa muscular.

Bajé de peso…y ese año hice el record: ni una sola dolencia que me llevara al médico.

Sobre los miles de beneficios del ejercicio, son miles los artículos y estudios que ratifican sus efectos sobre la salud. Estudios científicos, que aunque hechos en otras latitudes, se respaldan por prestigiosos grupos de investigadores, instituciones reputadas y la misma OMS, los avala en sus resultados.

Se sabe, por ejemplo, que 30 minutos diarios, son suficientes. Incluso, para aquellos que no gustan del ejercicio, se abre la opción de partir en dos tandas de 15 minutos o tres de 10, en diferentes horas del día, pero no menos. Si se quiere hacerle el quite a más de medio centenar de enfermedades asociadas al sedentarismo.

Aunque el trote e incluso la caminata a buen ritmo son suficientes, las recomendaciones más actualizadas dicen que la actividad física debe ser de una intensidad al menos moderada, unas dos veces a la semana, con ejercicios que aumenten o mantengan el tono muscular.

Estas son recomendaciones estándar de la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Medicina del Deporte, de los Estados Unidos.

Hoy en día, médico que se respete, en la consulta le preguntará qué actividad física realiza e incluso él mismo le dirá si el ejercicio que está haciendo es el adecuado o le recomendará otro más acorde con sus necesidades.

Médico que se respete, sabe cuál es el tipo de actividad física que debe recomendar a cada persona, con qué intensidad, con qué frecuencia y por cuánto tiempo. Dependiendo de su estado físico y de su salud, porque hay algunas patologías muy particulares que requieren de unas condiciones especiales.

La obesidad, la diabetes, la hipertensión, el colesterol elevado y la enfermedad vascular periférica, tienen en común dos cosas: que son muy graves, y que quienes las padecen, con el ejercicio pueden revertir sus nefastos efectos.

Y cada una de estas dolencias tiene un uso particular y sus propios beneficios.

En la obesidad, por ejemplo, la actividad física es clave para lograr un descenso del peso. Sin embargo, la persona debe evitar actividades que impliquen grandes esfuerzos o saltos, pues se corre el riesgo de dañar las articulaciones.

La natación o los ejercicios aeróbicos acuáticos son dos buenos ejemplos de actividades que no sobrecargan las articulaciones.

En una persona con diabetes, el ejercicio físico equilibra el azúcar en las células del organismo, lo que reduce su dañina presencia en el torrente sanguíneo. Los diabéticos deben evitar cualquier actividad que pueda provocar el roce de la piel con las medias o el calzado, ya que la enfermedad implica una dificultad en la curación de las lesiones en los pies.

Las personas con diabetes deben saber, también, que si en el momento de iniciar una actividad física los niveles de azúcar en sangre están por debajo de 100 mg/dl (miligramos por decilitros), no es conveniente realizarla, lo mismo que si esos niveles están por arriba de 400 mg/dl. Entre 200 y 300 mg/dl, la actividad física debe tener supervisión médica.

Quienes presentan alteraciones del colesterol (o dislipemias), aunque los beneficios del ejercicio son grandes, estos son más lentos. Se observan a los dos o tres meses de iniciada la actividad física, en especial en los pacientes con triglicéridos elevados. En ellos es más importante la duración del ejercicio, que su intensidad.

En cambio, en los hipertensos, los efectos positivos son inmediatos, con un descenso de la presión arterial, durante las 10 a 12 horas posteriores. Sin embargo, deben evitar todo esfuerzo, como levantar pesos o cargas, ya que pueden elevar la presión arterial.

Por último, entre quienes padecen enfermedad vascular periférica, que se caracteriza por una disminución en el flujo sanguíneo de las piernas, la planificación de las caminatas es fundamental. Es importante determinar cuál es la distancia en la cual aparece el dolor en las piernas, para no caminar más del 70% de esa distancia.

Por ejemplo, si el dolor en las piernas aparece después de caminar diez cuadras, la recomendación será hacer no más de siete cuadras en cada caminata. La sucesión de estas actividades diarias, permitirá prolongar cada vez más la distancia en la que aparece el dolor.

Independiente de la enfermedad o el riesgo de la misma, según los especialistas, todo lo que signifique ejercicio es perfecto. Y antes que buscar el ejercicio perfecto, lo importante es buscar hacer algo y que le guste o disfrute.

Just Do It (¡Sólo hazlo!), decía en una de sus campañas más exitosas de Nike. Porque en cada instante, en cada espacio, todos los días tenemos la oportunidad de hacer ejercicio: evite el ascensor, prefiera las escaleras, parquee su vehículo más lejos. Haga la pausa activa, que promueve la OMS, pues se considera una de las herramientas más poderosas para combatir el sedentarismo, el estrés y los dolores osteoarticulares, entre otros males. Ah…y recupera la capacidad productiva de los órganos, incluido el cerebro.

Camine, lo que más pueda. Camine. Camine siempre. Cada paso que usted da, con el latido acentuado, su corazón es el primero en decirle, “gracias”. Es un paso que lo aleja de cualquier enfermedad.