Vie, 05/20/2016 - 08:33
Nuestra Ciudad es un paraíso, con gente trabajadora, entusiasta, que lastimosamente cuenta con líderes indignos, capaces de tener un discurso y una ejecución ordenada, integrada y creativa.
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Foto: Especial para www.90minutos.co

¨No se meten con nosotros porque saben que les bloqueamos toda Cali”, así de sencillo y asustador lo expuso uno de esos 17.000 dueños de taxis que circulan por la Sucursal del Cielo.

Tratando de entender el porqué de tanta resistencia de los dueños de los taxis a la entrada en operación de Uber, resulta espeluznante pensar que uno de los argumentos expuestos, por lo menos en Cali, es que tendrían que pagar los cupos, a nadie más y nadie menos que a los señores dueños de los taxis.

Ingenuo es aquel que piense que la Alcaldía o algún ente rector es el que manda. Aquí los que mandan son los taxistas.

¿Entonces  si los de Uber pagan los cupos, ustedes los dejan trabajar?, pregunté, “sí señor, si nos pagan los cupos sí”, respondieron.

Perdón,  ¿Por qué le deben pagar los cupos a ustedes, acaso eso no está regulado por la Alcaldía?, fue la pregunta más obvia que cruzo mi mente cuando escuchaba la contundente respuesta que me dieron, así que me atreví a lanzarla y ¡Oh, sorpresa!, la argumentación expuesta no fue menos directa e indignante.

Palabras más, palabras menos, la retahíla de este grupo de dueños  amarillos, se centró en manifestar que Cali tiene bloqueada la asignación de cupos, “porque ya son muchos taxis”, y que ellos “tienen un derecho adquirido” así que si los de Uber quieren funcionar pues que les paguen los 80 millones de pesos  que cuesta el cupo.

Pero ojo a esto, ese cupo no se le pagaría al Municipio, sino a ellos, a los dueños de los taxis, quienes artificialmente han ido subiendo el precio de los cupos

¿En qué momento un servicio público, que es el que prestan los taxis, se privatizó?

¿Por qué no liberar el cupo? (Esta si me la respondieron, “porque les bloqueamos Cali al Alcalde”; esta me pareció una respuesta al estilo de un grupo de mafiosos y no de unos señores que prestan un servicio público).

¿Por qué no sencillamente asignar un valor de cupo por parte de las administraciones municipales, para quienes quieran prestar el servicio a través de Uber o de un amarillo, para acabar de un solo golpe con ese artificial mercado de venta/compra de cupos?

Alcaldes que prefieren hacerse de la vista gorda con los informales con tal de que tengan “empleo”, quizá podrían amarrarse los pantalones y meterle mano a ese cartel amarillo para que sea el libre juego de oferta y demanda quien realmente regule cuál es el tipo de vehículo/plataforma que el usuario quiera utilizar para transportarse por su ciudad.

Entre los que se creen dueños de lo público, razón por la cual pueden inflar los valores de los cupos para ganarse la plata vendiendo un  derecho  que no les pertenece (porque debería estar claramente regulado por una entidad pública), y los informales que se toman los espacios públicos  alegando el derecho al trabajo, con el beneplácito de políticos  que olvidan su deber y no son capaces de asumir el costo de tomar la decisión correcta de ser firmes y promover el orden, Cali va tener muy difícil su tránsito a ser la Ciudad Soñada.

Nuestra Ciudad es un paraíso, con gente trabajadora, entusiasta, que lastimosamente cuenta con líderes indignos, capaces de tener un discurso y una ejecución ordenada, integrada y creativa.

No liberar cupos por dejarse intimidar de los dueños de los amarillos, hacerse el de la vista gorda con los  informales, no contribuye a generar empleo, ni desarrollo, ni igualdad, ni inclusión, ni muchísimo menos, recursos para cubrir todos los boquetes presupuestales.

Ojalá se genere unidad en torno a la idea de que el bien general debe primar sobre el particular.

Sueño con una Cali donde el que quiera pueda decidir sobre tomar un taxi o Uber, donde se pueda transitar por los andenes, donde las pequeñas y medianas iniciativas tengan respaldo en el marco de la legalidad, donde el vivo no siga ganando a costilla del bobo, donde los políticos entiendan que están para servir y no para servirse de lo público y, para no extenderme mucho más, donde entendamos que somos y podemos ser una plataforma de innovación social y tecnológica porque sin duda lo que nos sobra es muy buena materia prima.

¿Serán capaces de retomar el rumbo y enfrentar al Cartel Amarillo y al Cartel de los Informales?