Mié, 05/27/2015 - 07:57
Pero resaltar estos errores cuando hay un repudio tan generalizado frente a la forma tan brutal como murieron los militares no es popular para los medios. El nuevo raiting -la reacción en las redes sociales- tampoco dejó margen de duda sobre lo que se tenía que emitir.
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Foto: Especial para: www.90minutos.co

Para hablar de las circunstancias en las que los medios no se arriesgan a publicar lo que es impopular -y perjudicaría su raiting- retomaré el término de periodismo kamikaze, al que otros se han referido como un ejercicio arriesgado y extremo de la labor informativa. Yo lo voy a entender como una variante más cercana a lo que hacían los pilotos suicidas japoneses que, sentados en kilos de explosivos, se estrellaban con sus aviones contra las torres de control de los portaaviones norteamericanos en la segunda guerra mundial. En este blog entiendo como suicida ir en contra de la opinión pública.

Eso creo que es lo que pasó con la noticia de los 11 soldados muertos a mediados de abril en zona rural de Buenos Aires, norte del Cauca. Esta semana una información que pasó desapercibida los dejó al descubierto, parodiando la frase publicitaria de la excelente película de Robert Redford, Quiz show:  "millones estaban observando pero nadie vio nada".

Nueve militares serán investigados por la Procuraduría General de la Nación por lo que, nuevamente, la mayoría de los medios denominan emboscada a los uniformados. Las razones no son de poca monta y evidencian la gravedad de los errores militares. La Sala Disciplinaria del Ministerio Público buscará claridad en tres aspectos: si hubo fallas en las normas de precaución; si no contaban con el armamento apropiado para una zona roja y si en las pesquisas para entender qué ocurrió hubo ocultamiento de información en torno a estas negligencias. Entre líneas, una persona perspicaz leería que no hubo emboscada ya que se indaga sobre la responsabilidad de los que deberían haber estado preparados.

Vamos por partes. La definición de emboscada en términos militares es un ataque sorpresivo contra el enemigo en movimiento efectuado desde una posición camuflada. Las circunstancias en las cuales ocurrió la deplorable muerte de los 11 soldados de Buenos Aires, Cauca a  manos de las Farc no corresponden a esta  definición. Pero los medios no lo mostraron así.

Los 'pisa suaves' de las Farc subieron sigilosamente cerca a la medianoche del martes 14 de abril a una posición elevada donde estaba ubicado el polideportivo, en la vereda La Esperanza de mencionado municipio nortecaucano, sin ser detectados, y al acercarse a sus enemigos los encontraron durmiendo. Entonces desencadenaron el ataque. No fueron unos guerrilleros escondidos en los matorrales esperando a que pasara la tropa. La acción bélica más adecuada para describir lo que ocurrió es un golpe de mano.

Las implacables condiciones climáticas terminaron de cubrir la acción de los atacantes. Noticias Caracol reconstruyó así el ataque:

El director nacional de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés, cuando describió los hallazgos de su entidad sobre el estado de los cuerpos -y refiriéndose a la trayectoria de los proyectiles- calificó la acción guerrillera como una emboscada. Y todos los medios se refirieron al hecho de esa manera, escudados en una fuente de alta credibilidad.

Con un ambiente tan polarizado en el que los bandos alineados  son amigos de la paz o enemigos de la misma, la opinión pública es implacable en la manifestación de su beneplácito o de su rechazo frente a los hechos noticiosos. Y la muerte de los militares atacados mientras dormían disparó su repudio hacia la guerrilla y la solidaridad con el Ejército.

El periodismo recogió ese clamor popular y en la ecuación no aparecieron los medios como la variable que resultó rechazada. Los damnificados en esta exposición mediática fueron las mismas Farc -y su incumplimiento del cese al fuego unilateral- y el presidente Juan Manuel Santos - con el dedo acusador de sus detractores quienes hasta insinuaron que la suspensión de bombardeos jugó a favor de la subversión-.

¿Qué medio le apostó a lo impopular -a ejercer el periodismo kamikaze-? Sí reconstruyeron el ataque. Y en esos detalles la audiencia puede leer entre líneas el error militar al que el general Mario Valencia, comandante de la Tercera Brigada se refirió eufemísticamente: "determinamos las lecciones aprendidas". Los medios claramente identificaron a los culpables pero poco se cobró la cuota de responsabilidad que le cabe a un Ejército que está a la ofensiva.

El rosario de errores no se cuestionó con las fuentes autorizadas para responder por ellos: dormir en una instalación civil; deficiente despliegue del dispositivo de centinelas; ubicarse cerca a viviendas civiles; ser víctimas del ataque a pesar de estar en una posición elevada -lo cual tácticamente siempre es una ventaja-; ser soldados profesionales dedicados al combate quienes superan en preparación a los que están cumpliendo su servicio militar y contaban con equipos de comunicación para requerir apoyo. Eso sin incluir la experiencia con que debe contar un sargento segundo como Diego Benavides - muerto en el ataque- por sus años de dedicación a misiones en zonas de orden público.

Pero resaltar estos errores cuando hay un repudio tan generalizado frente a la forma tan brutal como murieron los militares no es popular para los medios. El nuevo raiting -la reacción en las redes sociales- tampoco dejó margen de duda sobre lo que se tenía que emitir. Emboscada no es entonces el término preciso en este caso pero sí es mucho más seguro en términos de conservar la fidelidad de las audiencias, lo que la investigadora argentina Stella Martini denomina el contrato de lectura. Por todo lo anterior, no esperen que los medios vayan a actuar como kamikazes en temas tan sensibles para la opinión pública como el que tratamos aquí.

¿Quién se arriesga a ser impopular hoy en día cuando el rechazo o aceptación masiva están a un click de distancia o se puede expresar en solo 140 caracteres?