Mar, 08/18/2015 - 08:53
Claro que la libertad de escoger con quien habla o no es un derecho de cada uno. La pregunta en estos casos es: ¿Y no tienen derecho también todos los que escogieron la noble profesión del periodismo de informar sobre lo que consideran que es importante para sus audiencias?
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Foto: Especial para: www.90minutos.co

Todos lo han visto así que no es una sorpresa que lo cuente. Pero porque algo ocurra frecuentemente no quiere decir que está bien. Existen grandes fuentes que no ocultan sus preferencias sobre qué medios deben cubrir sus actividades. Y excluyen a los que no clasifican en su escala de intereses.

Así las cosas, no hay escena más repelente que cuando la gran fuente llega con su parafernalia y anuncia un cupo limitado para que la acompañen a un recorrido importante, por dar un ejemplo. El designado para escogerse para al frente  del nutrido grupo de comunicadores, que esperan cubrir el hecho noticioso para sus medios y sin inmutarse ni ruborizarse, señala a los que van a ir.

Claro que la libertad de escoger con quien habla o no es un derecho de cada uno. La pregunta en estos casos es: ¿Y no tienen derecho también todos los que escogieron la noble profesión del periodismo de informar sobre lo que consideran que es importante para sus audiencias? ¿Quiénes son estas grandes fuentes para aprovecharse del impacto de los hechos que generan para elegir a unos sí y a otros no?

Pues ni más ni menos: unos medios de primera y otros de segunda. Deciden con quién informa y a quién descalifican. Y no es una situación esporádica. Ocurre muy a menudo.

El estos casos, no sobra el reclamo de los periodistas por este trato: la dignidad ante todo. Y como una golondrina no hace verano, pues que salga en unos pocos y "selectos" medios. Ellos creerán que ganan algo con eso. Los demás informativos seguirán cercanos a sus audiencias. Les contarán sobre lo que pasó con su vecino, en su cuadra y con el fondo de los edificios y casas de donde vive.  Al final ¿Quién gana y quién pierde?