Jue, 05/28/2015 - 08:20
Antes de proseguir conviene aclarar que en este mundo no todo el mundo sabe contar chistes, pero todo el mundo cuenta chistes.
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Foto: Especial para: www.90minutos.co

Como este tema tiene que ver con sinónimos, empecemos por aclarar que se les dice sinónimos a palabras diferentes que tienen el mismo significado: como piedra o roca, andar o caminar...

Los sinónimos se utilizan para no repetir algunas palabras y, justamente, ese es uno de los consejos de estilo para escribir bien: usar sinónimos. Pero hay otro consejo relacionado: Es preferible repetir palabras y no recurrir a sinónimos rebuscados que obliguen al lector a consultar el diccionario (o, en la mayoría de los casos, a dejar de leer el artículo).

Mas lo que quiero ahora es darles un consejo a quienes gustan repetir chistes que han escuchado o leído: “No utilice sinónimos para contar un chiste, porque corre el riesgo de convertirse en una persona ‘asesina’ de cuentos”.

Antes de proseguir conviene aclarar que en este mundo no todo el mundo sabe contar chistes, pero todo el mundo cuenta chistes.

Hay personas que tienen gracia para hacerlo (y generan envidia); hay otros que carecen de gracia, pero lo hacen (y generan rabia), y hay un tercer grupo donde pueden tener gracia, pero carecen de buena memoria...y es allí cuando lo echan todo a perder porque recurren al sinónimo. Por fortuna, estos ‘asesinos de cuentos’ no generan rabia ni envidia... solo risas y burlas.

Voy a dar unos ejemplos, todos reales, porque tengo amigas y amigos que son ‘asesinos de cuentos’. Cabe aclarar que este tipo de cuentachistes repiten el cuento muy bien hasta que llegan al final, y es en ese instante cuando la memoria les falla, recurren al sinónimo y dañan el chiste.

Primer ejemplo: En el chiste original se pregunta: ¿cuál es el animal que es dos veces animal? Respuesta: El gato, porque es gato y ARAÑA.

Versión del ‘asesino de cuentos’: ¿cuál es el animal que es dos veces animal? El gato porque es gato y RASGUÑA.

Imaginen la cara de desconcierto de quienes escuchan, porque no entienden el chiste. La risa aparece cuando el propio ‘matón’ se da cuenta del error y humildemente dice: “me tiré el cuento”.

Segundo ejemplo: ¿Saben cómo se distingue un pájaro macho de un pájaro hembra? Se acaricia la cabecita del ave y si se pone CONTENTO es macho, y si se pone CONTENTA es hembra.

Versión del ‘asesino de cuentos’: ¿Saben cómo se distingue un pájaro macho de un pájaro hembra? Se acaricia la cabecita del ave y si se pone ALEGRE es macho, y si se pone... ¡ah, me tiré el cuento!

Tercer ejemplo: Un policía detiene a un sospechoso y le pregunta: ¿su nombre? El sospechoso responde: “Ja, jai... ME RÍO”. ¡Pues ríase en el calabozo!, queda detenido por burlarse de la autoridad. “No señor, soy Ja... jaime Ríos... soy gago”.

Versión del ‘asesino de cuentos’: Un policía detiene a un sospechoso y le pregunta: ¿su nombre? El sospechoso responde: Ja, jai ME DA RISA... Disculpen, me tiré el cuento”.

Hay otra clase de ‘asesinos de cuentos’ que carecen de memoria y de lógica narrativa. Es el caso de una amiga a quien le pregunté si sabía cuál era el cuento más corto. “No”, respondió intrigada. “Había una vez...truz”.

Reconozco que es un chiste malo, pero es tan corto que no hay manera de contarlo mal. Al menos eso creía yo, hasta que esta amiga, entusiasmada por tan lacónico chiste, decidió repetirlo en una animada reunión social: “¿Saben cuál es el cuento más corto?”, preguntó. Algunos caballeros, por cortesía, le dijeron que no. Y ella, en tono sonriente dijo: “Había una vez una truz”.

Supe que mi amiga no volvió a contar chistes ni tampoco la han vuelta a invitar a reuniones sociales.

Así que ya lo saben. Al escribir recurra periódicamente a los sinónimos, pero al contar chistes, evítelos para no convertirse en socio del poco envidiable club de los ‘asesinos de cuentos’.

Eduardo Figueroa Cabrera (efigueroac@hotmail.com)

Twitter: @figueroacabrera

Blog: A,B.C… Dando (http://efigueroacabrera.wordpress.com/)