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Las propuestas de manejo ambiental, grandes ausentes en las campañas electorales

 


En la campaña del Centro Democrático obviamente no es posible tener alguna propuesta diferente a lo que tuvimos entre los años 2002 y 2010. Un Ministerio del Medio Ambiente sin ministros ni funcionarios que tuvieran algún conocimiento o interés en conservar el patrimonio natural de los colombianos: Periodistas, terratenientes, empresarios turísticos o miembros del ‘Jet set’ bogotano.


El tema ambiental en este periodo lo mandaron al último rincón del Gobierno para que no estorbara, una oficina dentro del Viceministerio, escondido detrás de los temas de desarrollo, vivienda y servicios públicos para que las motosierras de la depredación ambiental se prendieran sin ningún tipo de control, las mismas que se escucharon por diez años descuartizando a los opositores del Gobierno o ahuyentando a los campesinos de sus tierras para que testaferros y parientes, "compraran" y "titularan" pequeñas parcelas que en sumatoria, hoy son grandes extensiones en la altillanura o en el norte de nuestro país, monocultivizadas de palma de aceite, caña de azúcar, arroz, o, simplemente engordando para venderlas al mejor postor dentro de unos años y, "mejoradas" gracias a los seguros dineros del Agroingreso que solamente beneficiaron al establecimiento.


Y fue durante ese gobierno que depredaron sin cuartel bosques, páramos y manglares con títulos mineros falsos o inexistentes con el beneplácito de una autoridad ambiental de fachada, que solamente servía para "representar al país" frente a la encopetada burocracia ambiental mundial. Protocolos y cumbres que para lo único que sirvieron fue para comprometernos en cumplir metas de países desarrollados y quedar mal en los informes de seguimiento de los tratados internacionales.

 
La campaña de la Unidad Nacional debería, en estas dos semanas, comunicarnos lo que hizo durante sus cuatro años de gobierno. Sin duda lo más importante, haber rescatado nuevamente al Ministerio del Medio Ambiente con una agenda concreta, la creación de una Autoridad Nacional de Licencias Ambientales que está intentando poner de manifiesto el desastre ambiental que recibió hace cuatro años, y un compromiso de todo un gabinete ministerial con el diseño de los planes de acción, para responder a una compleja agenda que le ha propuesto la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que sacará al país del letargo ambiental que estamos desde el año 2002.


La gestión ambiental es la materia más importante del próximo Gobierno, dado que está en juego el presente y el futuro económico, político y natural del país. Los recursos naturales vistos desde la econometría son simplemente variables de materias primas o commodities que se canjean. Pero si se agotan ¿Qué vamos a intercambiar? Desde lo político, un país sin recursos naturales saludables, dinámicos y biodiversos, es un país que no vale nada, es un territorio sin ventajas competitivas, y desde lo natural, los ecosistemas son nuestro resguardo genético, lo que nos da la posibilidad de adaptarnos a los cambiantes ciclos de la materia y la energía.


El calentamiento global, la seguridad alimentaria, la salud ambiental o la superpoblación son temas de verdadera importancia, son de índole supremo, porque aquí no está en juego si se regresa al poder para manipular a congresistas, cortes y jueces y salvarse de una pena eterna por el mal que se le ha hecho al país, o para seguir delinquiendo desde la clandestinidad llenándose los bolsillos de dineros untados de sangre, chuzadas y de favoritismos familiares, se trata de que elijamos el próximo 15 de junio de 2014 un presidente que de verdad tenga buenas intenciones, con cabeza reposada y que escuche a un equipo de lujo y no a un grupo de bandidos cuestionados, condenados o exiliados. Elijamos por la decencia, no nos regresemos, veamos un futuro próximo, optimista y en paz.