Vie, 12/04/2015 - 08:47
Para acercarme al final de esta entrada… ¡Llegó diciembre con su alegría! Y tenemos 126 canciones postuladas a ser “Tema de la Feria de Cali”. Algunas MUY buenas. Esto va a estar complicado.
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Foto: Especial para: www.90minutos.co

Estas han sido un par de semanas muy movidas. Colombia suena y está en boca del mundo entero por razones que nos llenan de orgullo: En la decimosexta entrega de los premios Grammy latinos, Monsieur Periné, Jorge Celedón, ChocQuibTown, Juanes, Diamante Eléctrico y la caleña Martha Gómez, fueron algunos de los artistas que dejaron en alto el nombre del país. Bravo por los ganadores y por los nominados, bravo por las nuevas propuestas.

Por otro lado, la música de marimba y los cantos y bailes tradicionales del Pacífico Sur colombiano; y El vallenato, originario de la costa Caribe de nuestro país, caracterizado por el protagonismo del acordeón, las gaitas y las guacharacas, fueron declarados la semana pasada “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad” por la UNESCO (En español, Organización de las Naciones Unidas para la Educación y Diversificación, la Ciencia y la Cultura). Dicha providencia fue dictada por el comité intergubernamental para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, reunido en Namibia. ¡VIVA COLOMBIA CARAJO! –Lamento mucho mi despeluque patrio, pero tenía que gritarlo-.

Hmmmm… “Salvaguardia” es la palabra que no me cuadra como motivo de orgullo.
“De acuerdo con la organización, la declaratoria implica que se adopten medidas urgentes de salvaguardia, ya que el género se ha visto amenazado por el conflicto armado que enfrenta el país”. (Eso no suena halagüeño).

La UNESCO implica que la supervivencia del vallenato se ve amenazada también por un nuevo tipo de vallenato que está marginando el género musical tradicional. Y yo –por supuesto usted puede diferir- estoy completamente de acuerdo. En los años 90, el benemérito Carlos Vives se encargó de rescatar, promover y llevar por el mundo las melodías clásicas del delicioso vallenato tradicional. Después del 2000, una serie de “intérpretes” del género, se han dedicado a de-generarlo en lo que parece un intento constante por destruirlo. Han creado un desagradable pseudo-vallenato que reina en los medios, en una época en la que predomina lo que he bautizado como “facilismo auditivo” que consiste en oír, aprenderse como loro y bailar cualquier cosa repetitiva con letra sosa que no suponga esfuerzo mental. Dicha mutación está dando al traste con las bellas poesías y cadencias de antaño. Así que en tal caso, bien llegado y bendito sea el reconocimiento que implica la conservación y promoción de lo tradicional, antes de que el sublime vallenato antiguo termine convertido definitivamente en un adefesio imposible de soportar.

Para acercarme al final de esta entrada… ¡Llegó diciembre con su alegría! Y tenemos 126 canciones postuladas a ser “Tema de la Feria de Cali”. Algunas MUY buenas. Esto va a estar complicado.

El número es muy representativo y la iniciativa que desde hace varios años plantea Corfecali de permitir que sea el público quien escoja el tema por medio de votos cibernéticos, me parece loable… pero es inevitable pensar en el pasado: El tema de la feria siempre fue elegido por el público. Las canciones simplemente sonaban en la radio y la gente se enamoraba de ellas. Pero los oyentes estaban enamorados del TEMA. No saturados por el constante e insoportable bombardeo de petición desesperada de votos. En mi concepto, pedir votos constantemente por una canción, es como rogar amor. Lo ideal sería dejar que la gente vote sin presiones. Si el tema es realmente bueno, ¡se vende solo!
Hace años el público oía las canciones. Si le gustaban las pedía, las aclamaba, se las aprendía, las coreaba a gritos y las escogía como su himno festivo de fin de año. Final feliz de la historia.

Hoy, uno no sabe ni de dónde escoger. Nuevamente en mi humilde opinión y en la de muchos músicos y gente del común a la que he escuchado referirse al tema -sin intención de ofender o aguarle la fiesta a nadie-… ¿cuántas canciones se le pueden escribir a Cali sin redundar? Se ha dicho en cientos de formas posibles que Cali es bella, caliente, amable, rumbera, colorida, festiva, salsera, llena de mujeres bellas, llena de manjares exquisitos por doquier… en fin, para no hacer el cuento largo, todo lo bueno y bonito del mundo está en Cali y ¡ya está escrito! Ya lo sabemos.

De Cali se habla bien. ¡Perfecto! Pero las mejores canciones a Cali se escribieron entre los años 70 y los 90. El “otro” Himno oficial de Santiago de Cali –Cali Pachanguero, del excelso e irrepetible Jairo Varela- ya está escrito y NINGUNA canción por escribirse, lo puede destronar.
Ya está bueno de lo mismo, creo.

No se pueden pintar diez mil versiones de la Mona Lisa sin que cada una de ellas se convierta en una copia –y más de la mitad serán malas copias-. Desde “Caleño” en 1992, ninguna canción con letra alusiva a la Sultana del Valle había ganado el reconocimiento “Feria de Cali” hasta 2013, año en que el talentoso Willy García dio en el clavo, pues su canción “Así es que se baila en Cali” no habla de la ciudad sino del sabor y de la forma de bailar. ¿Eso qué quiere decir? Que la fórmula ya no funciona.

Propongo, señores compositores… ¿podríamos superarlo, pasar la página y buscar otro argumento? ¡Hasta una mujer a la que se le dicen los mismos piropos toooooodo el tiempo, se aburre! Tip: Tomen ejemplo de la gente que propone asuntos nuevos. Fíjense en la lista de temas que han sido Disco de la Feria en la última década. Se puede convocar al disfrute de la vida, la fiesta y la diversión sin caer en el facilismo.
¡En serio se puede!
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*Al cierre de este blog, me enteré de que Scott Weiland, cantante de los Stone Temple Pilots desde 1983 hasta 2013, fue encontrado muerto –a sus 48 años- alrededor de las 9 PM en el bus en el que se transportaba su actual banda “The Wildabouts”, justo antes de cumplir compromisos en el Medina Ballroom en Bloomington, Minnessota. Al parecer el abuso de substancias psicoactivas cobra otra talentosa víctima. Paz en su tumba y ejemplo de “lo que no debe hacerse”, a quienes quedamos aquí*.