Vie, 11/13/2015 - 06:59
Lo malo NO son las palabras sino el sentido que les damos. El 95% de las veces, el mal está en los ojos de quien quiere verlo. Al igual que la belleza.
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diana serna etiquetas blog
Foto: Especial para: www.90minutos.co

¡Hey Mona! ¿Le cuido el carro? (Hasta ahí todo divinamente)


¡Niña fresa! ¡Rubia bruta! (¡uy!). ¡Maricón! (Con perdón de la audiencia. Igual “Marica” es una palabra “megaplay” que ha entrado en uso tan abusivo entre amigos y –esto es inaudito, entre amigas-, que ha perdido el significado). Vaso ‘e leche. Vampiro de Crepúsculo. Cristiano borrego. Pastor ladrón. Ateo. Nerd. Monja. Zorra (zángana, perro y zunga valen). Vejestorio. Inmaduro. Facho. Mamerto. Skinhead. Libertina. Guisa. Plástico. Ñero. Geek (Nerd. Cerebrito. Como lo prefiera). Bruto. Vago. Musulmán terrorista. Judío Avaro. Abogado estafador. Político corrupto. Sudaca. Redneck. Indio patirrajado. ¡Vieja histérica! Aguafiestas. Party animal. Loser. Mujercita. Niño mimado. Bully. Provinciana. Metalero. Emo. Gótico. “¿Tatuado? ¡Uy! ¡Fijo Marihuanero!” Tragón. Anoréxica. Narco. NeoNazi. Punketo. Fashion. Cool. Anticuado. Superficial. Perezoso. Asalariado. Vividor. ¡Gordaaaaaaaaaa! (A veces dizque te lo dicen “de cariño”). ¡Enanooooo! ¡Intensaaaaaa! ¡Gaaaaaay! ¡Negroooooo! –Aquí la cosa se puso color de hormiga-. Y al respecto: si todos fuéramos ciegos o nuestra visión fuera acromática, la humanidad inventaría una razón diferente al color para segregar, porque quien discrimina siempre se cree en situación de ventaja.

¿Le dolió algo? ¿Se sintió aludido? ¿Ya se encontró en esa listica? ¿O se ha referido a alguien con alguno de los apelativos arriba mencionados o con otros? ¿No? ¿Está seguro de que vive en el planeta tierra y en el siglo 21? Todos le tenemos pavor al estereotipo. Y a salirnos del molde de lo socialmente aceptable porque de inmediato nos tiran a la hoguera.
Estamos de etiquetas hasta la coronilla. A TODOS nos han señalado por algo en la vida. –Al respecto, por favor, sea consecuente y no señale a nadie. Siempre que usted apunta con el dedo índice, tres dedos le apuntan a usted. ¡Póngase en los zapatos del vecino! ¿Quién es usted para creerse con derecho a juzgar a otro por su esencia, su creencia, su color o su forma?
Y ahora “seré consecuente” y no señalaré a nadie con nombre y apellido porque eso me pondría justo al nivel de tanto “Venerable Jorge de Burgos” (¿No sabe quién es? Por favor lea El Nombre de la Rosa, gracias) que anda por ahí suelto dándose golpes de pecho y porque la peor pérdida de tiempo es discutir con fanáticos a los que solo les importa el triunfo de su fanatismo y no la búsqueda de la verdad; pero a lo largo de la historia hay un par de cosas clarísimas:

1.       Cuando la humanidad alcanza el límite de la entropía –bella y rebuscada palabreja para describir un caos de la Madonna-, arranca una "edad oscura" llena de restricciones que parecen salidas de una novela de terror (ver Edad Media, en este caso la llamaremos la Edad “Mediá-tica”).

2.       Cualquiera que haya sido oprimido, ultrajado, abusado... (Inserte aquí la situación inaceptable de su elección), cuando se libera de su yugo se convierte inmediatamente en tirano.

Somos diversos. Cultural, racial, política, religiosa y humanamente. Arranquemos por ahí. Si a usted le ofrecen un regalo y usted lo rechaza... ¿de quién sigue siendo el regalo? Igual pasa con los insultos. Si usted no los recibe, ¡no son suyos! ¿Alguien lo ataca? ¿Alguien se burla de usted? ¿Alguien le hace bullying? ¿Alguien lo discrimina? (Siiiiii señooooor). Si se ofende, está aceptando lo que le atribuyen. ¡Pero le tengo la solución! Indiferencia total: deja al rival desarmado, tocado, ofendido. ¡En una palabra: vencido! Cuando usted trata a una persona como si no existiera, la ignora o limita sus conversaciones a respuestas simples, ¡la desarma! ¡Y se fregó! Lo malo NO son las palabras sino el sentido que les damos. El 95% de las veces, el mal está en los ojos de quien quiere verlo. Al igual que la belleza. Asumimos que una palabra es “mala”… y ahí comienza el efecto bola de nieve. Con respecto a absolutamente todo lo que nos escandaliza o espanta en la vida diré una cosa: LAS COSAS TIENEN EL PODER QUE UNO LES CONCEDE. Si usted se ríe de sí mismo, no hay poder humano que logre burlarse de usted. Uno se convierte en aquello con lo que se identifica y para la voluntad humana NO hay paradigmas.
La solución a los problemas debe ser DE FONDO. No DE FORMA. ¡Acabemos con los estereotipos desde la raíz! Si la sociedad se rasga las vestiduras por una burla... ¡Hay que desaparecer el motivo! Si es la ignorancia: ¡proveer estudio! Si es la gordura, promover alimentación y conductas sanas. Ahora, si la razón es la raza, la preferencia sexual o el credo ajeno... ¡la lobotomía al que se burle! –Por si acaso,  fue un sarcasmo, para quien no lo entendió. Educación y tolerancia es lo que necesitamos para vivir en paz. Arranquemos por cada uno de nosotros: No hay que hacer daño. Por ahí dicen –y yo lo creo-, que quien daña a otro se daña a sí mismo.

Hablando del temita de moda –que con el perdón de sus mercedes, me trae hasta el moño-, ¿alguien recuerda –o a alguien se le ha ocurrido pensar- que en la actualidad uno de los dos hombres más poderosos del mundo se llama Barack Obama y es negro?  Sí. No dije afro. Dije negro. Y lo dije con homenaje y respeto. Porque admiro su capacidad de salir adelante y hacer como la ranita sorda: Cero oídos a quienes dijeron que no podía… y miren dónde está. Apuesto a que de las 24 horas del día, el hombre dedica el 0.00000000001 % a pensar de qué color es. Y eso, si acaso, porque se lo recuerdan.
En música hay notas blancas, negras, redondas, flaquitas que se llaman corcheas… y todas se llevan bien, aunque a veces haya disonancias. No se pelean en el pentagrama ni se miran feo. Y la diferencia entre ellas es la que hace hermosas a las melodías. Somos HUMANOS –bueno, todos los que yo conozco-. Blancos, negros, amarillos, verdes, pieles rojas, azules como los dioses hindúes debe haber un par… del color que sea. Homosexuales, bisexuales o heterosexuales. Ateos. Creyentes. La sangre de todos es roja –el día que vea a alguien con sangre azul me privo-. Y el alma es transparente. Usted la tiñe con lo que pone en ella. El color de la piel no hace superior a nadie. Unos mandan y predominan, simplemente porque otros obedecen y agachan la cabeza. ¡Tanto complejo! A usted JAMÁS podrán insultarlo por aquello de lo que se siente orgulloso. JAMÁS.

En esta que ya he bautizado “Edad Mediá-tica”, en la que cualquier simpleza es un escándalo, la doble moral es el denominador común, la indignación dura mientras comienza el siguiente motivo –en este viernes 13 –otro estereotipo-, seguiré arriesgándome a que un día me acusen como a hechicera en el medioevo por querer saber más de la cuenta, ser librepensadora, decir lo que se me ocurre y hacer lo que me viene en gana, sin hacerle daño a nadie -ni a mí-. Ahora, si por ello me etiquetan “bruja” “hereje” y “loca” como a Juana de Arco... ¡MEA CULPA!
*Dee Dee sale volando de la hoguera en su Nimbus 2016*. (Una escoba voladora, para quien no leyó Harry Potter).