Jue, 11/03/2016 - 09:32
Es necesario que el periodismo colombiano se repiense, se reformule, se reconstruya, se redefina, se reoriente, para que no repita el error histórico de cubrir en vez de descubrir, de ser únicamente correa de transmisión y caja de resonancia del poder.
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Foto Especial para www.90minutos.co

Empolvadas y con hongos están la mayoría de las investigaciones académicas en Colombia que dan cuenta de las complejas relaciones que se tejen entre los medios de comunicación, el periodismo y el conflicto armado en nuestro país. Las otras, las referidas a todas las formas de violencia, se desempolvaron en La Habana para elaborar más documentos y uno que otro informe o programa de esos que hacen lo que Gina Morelos llama, periodismo de exhumación. Pero este viernes los medios se mirarán el ombligo.

Tal vez desde que el padre Germán Guzmán Campos, el sociólogo Orlando Fals Borda y el jurista Eduardo Umaña Luna, escribieron La Violencia en Colombia, se comenzó a diagnosticar en nuestro país un problema al que apenas estamos dándole discusión poco más o menos seria y razonable en diversos escenarios. Una nación que se debate entre la modernidad y el atraso, entre el progreso y la pobreza, y entre el periodismo de propaganda y el subdesarrollo. Será a las 8:00 p.m. cuando confirmemos que no ha sido tan higiénico el papel de la prensa en el conflicto colombiano.

No son pocos los mapas intelectuales que organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales han elaborado sobre las tensiones, los intereses, las transformaciones y los olvidados contextos que la prensa, la radio y la televisión en Colombia, han obviado para narrar el conflicto. Que debemos recordar, fue negado por espacio de ocho años por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, para citar solo un ejemplo del periodismo marioneta. Fue desde la radio que se azuzaron los odios bipartidistas y desde los periódicos que se le dio tinte ideológico a semejante masacre colectiva. Fue la televisión la que espectacularizó la guerra e Internet la que todo lo volvió meme. Señal Colombia estrenará El día que… una producción hecha desde Cali por Osshum Televisión.

Había comenzado a pesarle a los directores de noticieros de televisión en Colombia que ya no hubiera tomas guerrilleras, hostigamiento a poblaciones, policías y militares convertidos en prisioneros de guerra o, en el peor de los casos, secuestrados y muertos de la sociedad civil por cuenta de todas las acciones antes mencionadas. Pero los criterios con los que se establece qué es noticia son claros: la violencia, la sangre y miseria, hay que buscarlas donde sea. Ahora entonces hay hordas de indigentes del Bronx en la pantalla, robo de celulares, accidentes de tránsito, fleteos, asaltos y un largo etcétera que vende y exacerba la sensación de que estamos perdidos. El día que… es una serie documental que por primera vez en Colombia expondrá la injerencia de los medios de comunicación en hechos que se convirtieron sucesos y de los que terminaron siendo actores, que si bien no armados, sí hirientes y varias veces, letales.

Aunque no se reconozcan o se visibilicen como debiera, los efectos de los diálogos y la firma de los acuerdos en La Habana, han comenzado a sentirse en el país, en la política, en la economía, en el campo, en las ciudades, en el panorama internacional, y con especial deferencia en los medios de comunicación. Ahora la guerra es más mediática. Peleas personales convertidas en disputas ideológicas. Disputas politiqueras convertidas en defensa de derechos ciudadanos. Más construcción de realidad a partir de información amañada y con sesgo. Campañas a la presidencia lanzadas desde las plataformas periodísticas. En fin, pantomima y nada más. El día que secuestraron a los diputados, El día que Tirofijo dejó la silla vacía y El día que se tomaron el Palacio, hacen parte de una trilogía documental que evalúa la mediación que el periodismo tuvo en hechos que dividieron la historia del país, y que hoy después de tantas divisiones, lo tienen hecho trizas.    

Es necesario que el periodismo colombiano se repiense, se reformule, se reconstruya, se redefina, se reoriente, para que no repita el error histórico de cubrir en vez de descubrir, de ser únicamente correa de transmisión y caja de resonancia del poder. Para que no deje por fuera otras voces y realidades. Está claro que los medios son organismos vivos, que tienen unos intereses económicos, ideológicos, etc. Pero deben narrar la memoria y ser un mejor borrador de la historia. Diego Medina, María Alejandra Villamizar e Ignacio Gómez son los protagonistas de los tres documentales que el viernes, el sábado y el domingo, a las 8:30 pm por Señal Colombia, nos dejarán ver 31 años después de la Toma del Palacio, 18 después de los Diálogos en San Vicente del Caguán y 14 luego del secuestro de los diputados del Valle, que a pesar de tantos a pesares el periodismo colombiano no ha aprendido a contar bien la historia.