Jue, 08/06/2015 - 10:25
Hay algunos que no quieren a los militares ni a las instituciones de las que hacen parte, cada quien con sus preferencias, sin embargo, por lo menos de mi parte puedo decir que uno de los grandes tesoros que me dejó mi paso por la Tercera Brigada son las personas con las que aún mantengo contacto.
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Foto: Especial para: www.90minutos.co

Este 7 de agosto se celebran 196 años del Ejército Nacional tomando como punto de partida la Batalla de Boyacá que nos dio la independencia en 1819. Como lo escribo en el perfil de este blog, "fui testigo mudo del orden público durante 6 años", esta afirmación parte de los seis años que estuve como jefe de prensa en la Tercera Brigada en Cali, en este lapso de tiempo presencié un sin fin de situaciones que me cambiaron mi forma de ver y entender la vida.

Hay algunos que no quieren a los militares ni a las instituciones de las que hacen parte, cada quien con sus preferencias, sin embargo, por lo menos de mi parte puedo decir que uno de los grandes tesoros que me dejó mi paso por la Tercera Brigada son las personas con las que aún mantengo contacto y ahora, seis meses después de mi salida, todavía seguimos hablando y riéndonos de vivencias y "casos tácticos" que quedaran como anécdotas que siempre arrancaran sonrisas en algunos círculos.

El Ejército colombiano es un ejemplo para muchos ejércitos en Latinoamérica como una fuerza militar subordinada a la democracia, lastimosamente la imagen de los militares y su institución aun trata de recuperarse de lo que fueron los falsos positivos, espantosa conducta de algunos que realmente no son la mayoría y que manchó de forma nefasta el trabajo de hombres y mujeres. Pese a esto Los colombianos debemos sentirnos orgullosos de tener uno de los mejores ejércitos, respetuoso de la democracia y sumiso a las órdenes de sus comandantes, como deben ser todas las fuerzas militares. 

Los amigos militares que aún conservo son personas especiales, veo en ellos la vocación de un medico o un cura, la convicción de querer cambiar el país para bien, veo en los que aun son mis amigos que él que es militar siempre será militar, lo lleva en su sangre aunque el camuflado como tal sea prestado solo por el periodo de tiempo que permanece en el Ejército. 

Nuestro Ejército sin embargo, en algo que no tiene precedentes como el haber sido manoseado por todos los actores políticos en las elecciones pasadas, sigue firme ante las órdenes de su Comandante Supremo, el Presidente de la República. Sigue enfrentando las amenazas que ciernen sobre el pueblo, los soldados no descansan mientras todos dormimos, nos muestran su pulgar en señal de tranquilidad cada vez que transitamos por las carreteras de nuestro país.

Por eso aprovecho este espacio para felicitar al Ejército Nacional y saludar a los hombres y mujeres que conocí que hoy puedo seguir llamando amigos, especialmente a mi padre que fue militar por más de 20 años y del que sus subalternos siempre me hablaron muy bien.

Felicitaciones soldados.

Escríbame a: conseguridadledigo@gmail.com