Mar, 09/22/2015 - 10:02
Luego de regresar de éstos angustiosos sentimientos y con un poco de cabeza fría me encuentro que es lógico que los políticos no se pronuncien por estos temas, toda vez que el árbol que hay que sembrar; el cauce que hay que cuidar.
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Foto: Especial para: www.90minutos.co

Conmovido,  sorprendido, aterrado o tal vez furioso que ante semejante crisis que vive el país, el Valle del Cauca y Cali ningún candidato a las primerísimas instancias  del poder regional y local se hayan pronunciado con propuestas concretas de mediano y largo plazo para adaptarnos al ya indiscutible cambio climático que cada año se vendrá de diferente manera, cuando no llueve es muy crítico, pero cuando llueve es peor evidenciado año a año con las cifras de pérdidas económicas, sociales y ecológicas.

Luego de regresar de éstos angustiosos sentimientos y con un poco de cabeza fría me encuentro que es lógico que los políticos no se pronuncien por estos temas, toda vez que el árbol que hay que sembrar; el cauce que hay que cuidar; el incendio que hay que evitar o la fauna que hay que preservar pues no están inscritos en las transhumantes mesas de votación, no toman aguardiente o no comen lechona en época electoral en donde el cuento cortoplasista y mentiroso de todos los que dicen ser honestos, promueven un el cambio que nunca cambia o juran trabajar por la gente es lo que pulula, o más bien lo que poluye.

La gestión de las cuencas hidrográficas altas y medias de nuestra ciudad y de sus zonas de influencia es un tema de alta urgencia, el único que regula el agua; que captura el dióxido de carbono (principal responsable del calentamiento global) y el único que produce oxígeno es el árbol. Un árbol que haga parte de un ecosistema y un ecosistema que haga parte de una región con unos planes de acción que involucren los agentes económicos; políticos y sociales de corto; mediano y largo plazo que superen a las garras de los depredadores de lo público que cada cuatro años se reeligen entre ellos mismos para vivir pegados de nuestras entrañas como rémoras.

Colombia, el Valle del Cauca y mucho menos Cali somos grandes generadores de Gases Efecto Invernadero, cosa que confirman los datos reportados por la Organización de las Naciones Unidas en el último quinquenio, pero si, y las evidencias cotidianas nos lo demuestran, somos muy vulnerables a los cambios climáticos que ciclo tras ciclo el asunto se agrava, para los meses de noviembre, diciembre y primer trimestre del próximo año los alimentos producidos en el país pues obviamente serán pocos y los productos importados incomprables por el asunto de la cotización del dólar.  Los primeros aguaceros, tal vez unos intermedios en octubre y noviembre, pero los de verdad después de abril de 2016 van a generar nuevamente las catástrofes vividas en 2012 y nuevamente, las rémoras ya mencionadas, van a solicitar declarar zonas de emergencia y estados de excepción para sacar recursos públicos sin control alguno.

La gestión ambiental es la política pública preponderante en estos vulnerables tiempos a los vaivenes de la naturaleza, pero que por ceguera de los dirigentes; por hambre de los dineros públicos o por que definitivamente no saben ni quieren saber de éstos temas no se agenda dentro de las propuestas que los Vallecaucanos y Caleños  van a escoger el 25 de octubre. Yo me declaro en sequía electoral y por lo tanto mi voto será en blanco.