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Guía para nóveles periodistas “de cajón”

 

Desde hace días venía con la idea de escribir un artículo relacionado con las frases de cajón (llamadas también frases manidas o frases recurrentes), y ofrecer alternativas para esquivarlas, pero… me rindo. Nuestra cotidianidad depende de ellas.

Las frases de cajón son aquellas expresiones comunes a las que recurrimos (sin mucho esfuerzo) para comunicarnos, ya sea en forma oral o escrita; que son aceptadas por la gente y repetidas una y otra vez aunque no necesariamente sean muy claras.

¿Cuál es la función de las frases de cajón? Sacarnos de apuros cuando interactuamos con otras personas y evitar que nos esforcemos demasiado tratando de encontrar un giro original. Que eso sea bueno o malo no lo sé; y aquí va mi primera frase de cajón: ¿quién soy yo para evaluarlo? (no tengo idea quién lo dijo, pero tiene una carga de vanidad disfrazada de modestia que se utiliza mucho).

Buena parte de estas frases provienen de refranes, otras son frases célebres que alguien dijo una vez y que el mundo se apropió de ellas (mi segunda frase de cajón sería “y que se regaron como pólvora”. A propósito, ¿alguien sabe cómo se riega la pólvora? ¿No será mejor, decir cuando se quema? Estoy seguro de que mucha gente ni siquiera conoce la pólvora pero recurre a la citada expresión); otras frases han sido extraídas de obras literarias (versos, títulos de novelas); de diálogos de películas y series de televisión.

Hay un importante aporte hecho por las mamás, que aconsejan, regañan y castigan utilizando frases con las que a ellas las aconsejaron, regañaron y castigaron (“mientras usted viva en esta casa se hace lo que yo diga”… “usted no se manda”).

Finalmente, “recibamos con un gran aplauso” a los periodistas, que se han encargado de difundir y cimentar muchísimas frases de cajón, las cuales siguen repitiendo para que las nuevas generaciones de comunicadores no se aparten de ese camino.

Para esa nueva generación de periodistas van estos consejos:

1)      Si tiene que elaborar una noticia sobre un incendio, recuerde que todos son “voraces”.

2)      Al aludir a una temporada seca, debe decir “intenso verano”.

3)      Si es en época de lluvias, debe decir “crudo invierno”, y de vez en cuando hay “un torrencial aguacero”.

4)      Si le toca cubrir deportes de conjunto, échele mano a la expresión “vibrante encuentro” o “duro partido”, y si el escenario está con cupo lleno diga “estadio a reventar”. No olvide que toda falta que afecte al equipo de casa será “una polémica jugada” o un “garrafal error” (en fútbol, regularmente lo cometen los defensas, el arquero y los árbitros).

5)      En los deportes también hay “aparatosas caídas” que “por fortuna no tienen consecuencias graves”.

6)      Cuando se refiera a marchas o manifestaciones populares es indispensable anteponerle la palabra “multitudinaria”, y si degenera en disturbios diga “ola de violencia”. Al día siguiente no tiene otra alternativa que decir “tensa calma”.

7)      En materia de cifras-sin-cifras utilice el recurso “cuantiosos daños materiales”, “grave situación económica”, “incalculables pérdidas”.

8)      Si tiene un programa de opinión en radio o televisión con invitados, la única expresión válida es “hoy tenemos a un invitado muy especial…” (No sé de un programa donde el presentador haya dicho “hoy tenemos a un invitado común y corriente).

9)      Ahora, si usted es el invitado especial, tiene que decir “estoy muy contento (o contenta) de estar en tu programa”, aunque no sea verdad.

Como “la lista es interminable” suspendo aquí, no sin antes advertir que he intentado hacer uso del sarcasmo. Ahora bien, si usted apenas está incursionando en el periodismo y no sabe el significado de sarcasmo, siga esta guía “al pie de la letra”.

Eduardo Figueroa Cabrera (efigueroac@hotmail.com )

Twitter: @figueroacabrera

Blog: A, B, C… Dando (http://efigueroacabrera.wordpress.com/ )