Mié, 03/30/2016 - 11:44
Los cronistas, reporteros, presentadores, narradores y qué más decir de los comentaristas, ya no ven el fútbol entre minutos, sino entre resultados. ¡Qué pereza!
node

Si algo he tenido claro en mi vida (24 años) es estar relacionado con el deporte para siempre. Haber tenido la oportunidad de ser deportistas de alto rendimiento siendo más chico y el día, loco por cierto, que decidí entrar al mundo del periodismo, quise seguir siendo parte de él.

No solo porque me recuerda lo que es hacer parte de él, sino que es la forma más bonita de contar una historia y más rápida de envolver entre pasiones a quienes lo leen, lo escuchan o lo ven.

Sin embargo, si hoy sigo leyendo, escuchando y viendo a los que en algún momento tendré que remplazar como periodistas, cronistas o pendejos hablando de deporte, la pasión puede irse y dedicarme a escribir crónicas de cómo los guerrilleros retoman su camino como ciudadanos de bien o como el dólar consume la economía de este hermoso país.

Durante los últimos días me di a la tarea de escuchar disque a los "grandes" del periodismo deportivo en Colombia. Además, de leer críticas en portales de personas, que supongo no saben cómo se toca un balón, criticando a esos que creen que saben cómo se toca el balón. Aclaro, yo aprendí algo de ello, pero no soy experto.

Pero mi primer ejemplo, y creo que el de muchos son unos tales Carlos Antonio Vélez, Iván Mejía, César Augusto Londoño, Hernán Peláez (aunque este no me disguta tanto).

Estos señores no solamente se han vuelto acomodados a los resultados de equipos locales y de la Selección Colombia, sino que se han quedado sin las neuronas suficientes para argumentar el por qué consideran que algo, que todo el mundo con tres dedos en la frente ve, ellos creen que es distinto; solamente por ser distintos, por pensar diferente y eso no es hacer periodismo, eso es ser viejos chochos y cansones ¿O es que sus papás o sus abuelos no le atercan todo lo que usted sabe que es así?

Sí, alguien podría decir que mi comentario es de un joven irreverente, que cree que los grandes están pasados de moda y que la experiencia solamente la hacen los años. Pues no tengo claros ejemplos de que quienes de verdad vivieron el deportes son más objetivos y coherentes.

Y aquí entro en otro campo que me molesta profundamente del periodismo deportivo que hoy siento que me deja a un lado o yo lo dejo a un lado a él. No por haber jugado al fútbol quiere decir que vos sos bueno hablando en medios masivos del fútbol.

Resulta que hoy, la forma de hacer dinero no es solamente dentro de las canchas sino afuera opinando de algo que aún yo estoy haciendo. Gerardo Bedoya, retirado ya, pero haciendo "periodismo" cuando aún estaba en las canchas; Fabián Vargas o tan descarado como los señores Santiago Escobar y Alexis García, apoderándose de una pantalla cuando uno está dirgiendo al equipo más malo de la Liga y el otro buscando puesto en Santa Fe, increíble.

Sin embargo de esto no hablaré mucho, ya un maestro en el periodismo deportivo real, Francisco Henao, del periódico El País, lo dijo con su experiencia, elocuencia y gracia, "muere el periodismo deportivo". Lo invito a que lo lea.

Pero mi comentario está hoy dirigido a quienes, periodistas o seudoperiodistas, que en estos últimos días criticaron la labor de José Néstor Pékerman porque no entregaba con anterioridad la formación contra Bolivia y Ecuador. ¿Cómo así? ¿Es que un deportista le pide a usted antes las preguntas o un texto antes de publicarlo?

Lo que sí tengo claro es que aunque al periodismo deportivo le afecta no conocer con uno o dos días antes la formación de un partido, a José Néstor Pékerman no le importa, ni le afecta conocer los comentarios de la prensa. 

Entonces en ese momento lo que había hecho Colombia en Bolivia ya había sido muy malo. Quien tiene algo de conocimiento sabe que lo que hizo Colombia en el primer tiempo en La Paz, fue casi perfecto. A quienes criticaron los jugadores que había llamado el argentino, se tragaron la lengua y tuvieron que callar. 

Lo malo de ese partido, fue que en el segundo tiempo, la altura, el marcador, pero especialmente la altura, afectó a un equipo que empezó a verse relajado, pero no, estaba ahogado. ¿O no vio a Jeison Murillo saliendo en repetidas ocasiones a tomar oxígeno? Ah pero también es cierto, Murillo se relajó, le ganaron la espalda dos veces y Óscar le quitó el puesto ante Ecuador, merecidísimo.

Ahora resulta que ganar en La Paz es algo normal. Resulta que ganar en La Paz debe hacerse jugando los 90 minutos, perfectos, como lo fueron los 45 minutos. No, el periodismo deportivo no puede acomodarse al transcurrir de unos minutos y quedarse en ellos, debe ser general y lógico, constructivo y productivo, no dañino, intermitente y básico.

Es cierto, en Colombia existen 45 millones de técnicos que ven, todos, una Colombia distinta en cualquier punto. Nunca habrá una postura igual. Tampoco insisto que en el periodismo las hayan, pero tampoco, que por figurar, yo destruya algo que es evidente. Colombia ganó justamente en Bolivia y jugando un partido táctico que pocas selecciones lo logran allá.

La intermitencia en el fútbol puede suceder, en la selecciones mucho más porque son eso, SELECCIONES, que solamente se reunen días antes y que, aunque tengan o no tengan microciclos, los días son distintos y casi que se vuelve algo astrológico tenerlos a todos brillando en la cancha.

Pero escuché a algunos decir que Pékerman era un mal técnico porque no entranaba a los jugadores en una selección. ¿Es que quién le dijo a usted que a una Selección se entrena? No, a una selección se habla, se trabaja la mente y se entrega algunas instrucciones, no más. Por eso se llama a los mejores, porque no tengo necesidad de entrenarlos.

Ah sí, también tiene trabajos tácticos que tienen que cumplir, dependiendo del rival que enfrente, pero no se puede esperar el equipo perfecto. No los hay. 

Pero el periodismo colombiano busca el equipo perfecto en su selección y la destruye si no lo consigue. Anoche todos decían que Colombia había hecho un trabajo perfecto, estoy seguro, que los 90 minutos en Barranquilla, no fueron tan perfectos como los 45 minutos de La Paz.

Es una lástima ver como al final empieza una comparación destructiva que, no buscaba aplacar lo que se había hecho ante Ecuador, pero sí dejar ver que el equipo no era suficiente para alcanzar el objetivo de Rusia.

Al final, lo que te deja ver y escuchar estos programas deportivos es que ya no importa lo que realmente suceda en el DEPORTE, importa es cómo el periodista logra protagonismo, tal como se hace en Argentina, en donde casi libretiado se hacen los programas para despertar el morbo entre los televidentes y oyentes.

Si así seguirá siendo el periodismo deportivo, no, prefiero hablar de otros temas como periodista; pero también es cierto que son los jóvenes, que no se han atrevido a copiar a ninguno de esos 'Vejetes' en hacer programas técnicos, tácticos y con la diversión suficiente para entretener a los que se acostumbraron a escuchar argumentos sin neuronas.